|
|
1 | 2 | 3
| 4 | 5 |
6 |
7 |
8 | 9 |
10 | 11 |
12
|
13 |
Capítulo 5
5:1 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo,
se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos,
eterna, en los cielos.
5:2 Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella
nuestra habitación celestial;
5:3 pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.
5:4 Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos
con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos,
para que lo mortal sea absorbido por la vida.
5:5 Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado
las arras del Espíritu.
5:6 Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre
tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor
5:7 (porque por fe andamos, no por vista);
5:8 pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes
del cuerpo, y presentes al Señor.
5:9 Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle
agradables.
5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal
de Cristo,
para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba
en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
El ministerio de la reconciliación
5:11 Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los
hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también
lo sea a vuestras conciencias.
5:12 No nos recomendamos, pues, otra vez a vosotros, sino os damos
ocasión de gloriaros por nosotros, para que tengáis con qué
responder a los que se glorían en las apariencias y no en el corazón.
5:13 Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es
para vosotros.
5:14 Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto:
que si uno murió por todos, luego todos murieron;
5:15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan
para sí, sino para aquel que murió y resucitó por
ellos.
5:16 De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos
según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne,
ya no lo conocemos así.
5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es;
las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
5:18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo
mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;
5:19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles
en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la
palabra de la reconciliación.
5:20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si
Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos
con Dios.
5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado,
para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
|