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Capítulo 12
Rebelión de Israel
(2 Cr. 10.1—11.4)
12:1 Roboam fue a Siquem, porque todo Israel había venido a Siquem
para hacerle rey.
12:2 Y aconteció que cuando lo oyó Jeroboam hijo de Nabat,
que aún estaba en Egipto, adonde había huido de delante del
rey Salomón, y habitaba en Egipto,
12:3 enviaron a llamarle. Vino, pues, Jeroboam, y toda la congregación
de Israel, y hablaron a Roboam, diciendo:
12:4 Tu padre agravó nuestro yugo, mas ahora disminuye tú
algo de la dura servidumbre de tu padre, y del yugo pesado que puso sobre
nosotros, y te serviremos.
12:5 Y él les dijo: Idos, y de aquí a tres días
volved a mí. Y el pueblo se fue.
12:6 Entonces el rey Roboam pidió consejo de los ancianos que
habían estado delante de Salomón su padre cuando vivía,
y dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que responda a este
pueblo?
12:7 Y ellos le hablaron diciendo: Si tú fueres hoy siervo de
este pueblo y lo sirvieres, y respondiéndoles buenas palabras les
hablares, ellos te servirán para siempre.
12:8 Pero él dejó el consejo que los ancianos le habían
dado, y pidió consejo de los jóvenes que se habían
criado con él, y estaban delante de él.
12:9 Y les dijo: ¿Cómo aconsejáis vosotros que
respondamos a este pueblo, que me ha hablado diciendo: Disminuye algo del
yugo que tu padre puso sobre nosotros?
12:10 Entonces los jóvenes que se habían criado con él
le respondieron diciendo: Así hablarás a este pueblo que
te ha dicho estas palabras: Tu padre agravó nuestro yugo, mas tú
disminúyenos algo; así les hablarás: El menor dedo
de los míos es más grueso que los lomos de mi padre.
12:11 Ahora, pues, mi padre os cargó de pesado yugo, mas yo
añadiré a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes,
mas yo os castigaré con escorpiones.
12:12 Al tercer día vino Jeroboam con todo el pueblo a Roboam,
según el rey lo había mandado, diciendo: Volved a mí
al tercer día.
12:13 Y el rey respondió al pueblo duramente, dejando el consejo
que los ancianos le habían dado;
12:14 y les habló conforme al consejo de los jóvenes,
diciendo: Mi padre agravó vuestro yugo, pero yo añadiré
a vuestro yugo; mi padre os castigó con azotes, mas yo os castigaré
con escorpiones.
12:15 Y no oyó el rey al pueblo; porque era designio de Jehová
para confirmar la palabra que Jehová había hablado por medio
de Ahías silonita a Jeroboam hijo de Nabat.
12:16 Cuando todo el pueblo vio que el rey no les había oído,
le respondió estas palabras, diciendo: ¿Qué parte
tenemos nosotros con David? No tenemos heredad en el hijo de Isaí.
¡Israel, a tus tiendas!
¡Provee ahora en tu casa, David! Entonces Israel se fue a sus tiendas.
12:17 Pero reinó Roboam sobre los hijos de Israel que moraban
en las ciudades de Judá.
12:18 Y el rey Roboam envió a Adoram, que estaba sobre los tributos;
pero lo apedreó todo Israel, y murió. Entonces el rey Roboam
se apresuró a subirse en un carro y huir a Jerusalén.
12:19 Así se apartó Israel de la casa de David hasta
hoy.
12:20 Y aconteció que oyendo todo Israel que Jeroboam había
vuelto, enviaron a llamarle a la congregación, y le hicieron rey
sobre todo Israel, sin quedar tribu alguna que siguiese la casa de David,
sino sólo la tribu de Judá.
12:21 Y cuando Roboam vino a Jerusalén, reunió a toda
la casa de Judá y a la tribu de Benjamín, ciento ochenta
mil hombres, guerreros escogidos, con el fin de hacer guerra a la casa
de Israel, y hacer volver el reino a Roboam hijo de Salomón.
12:22 Pero vino palabra de Jehová a Semaías varón
de Dios, diciendo:
12:23 Habla a Roboam hijo de Salomón, rey de Judá, y
a toda la casa de Judá y de Benjamín, y a los demás
del pueblo, diciendo:
12:24 Así ha dicho Jehová: No vayáis, ni peleéis
contra vuestros hermanos los hijos de Israel; volveos cada uno a su casa,
porque esto lo he hecho yo. Y ellos oyeron la palabra de Dios, y volvieron
y se fueron, conforme a la palabra de Jehová.
El pecado de Jeroboam
12:25 Entonces reedificó Jeroboam a Siquem en el monte de Efraín,
y habitó en ella; y saliendo de allí, reedificó a
Penuel.
12:26 Y dijo Jeroboam en su corazón: Ahora se volverá
el reino a la casa de David,
12:27 si este pueblo subiere a ofrecer sacrificios en la casa de Jehová
en Jerusalén; porque el corazón de este pueblo se volverá
a su señor Roboam rey de Judá, y me matarán a mí,
y se volverán a Roboam rey de Judá.
12:28 Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y
dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí
tus dioses, oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto.
12:29 Y puso uno en Bet-el, y el otro en Dan.
12:30 Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo iba a adorar delante
de uno hasta Dan.
12:31 Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes
de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví.
12:32 Entonces instituyó Jeroboam fiesta solemne en el mes octavo,
a los quince días del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba
en Judá; y sacrificó sobre un altar. Así hizo en Bet-el,
ofreciendo sacrificios a los becerros que había hecho. Ordenó
también en Bet-el sacerdotes para los lugares altos que él
había fabricado.
12:33 Sacrificó, pues, sobre el altar que él había
hecho en Bet-el, a los quince días del mes octavo, el mes que él
había inventado de su propio corazón;
e hizo fiesta a los hijos de Israel, y subió al altar para quemar
incienso.
Capítulo 13
Un profeta de Judá amonesta a Jeroboam
13:1 He aquí que un varón de Dios por palabra de Jehová
vino de Judá a Bet-el; y estando Jeroboam junto al altar para quemar
incienso,
13:2 aquél clamó contra el altar por palabra de Jehová
y dijo: Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí
que a la casa de David nacerá un hijo llamado Josías, el
cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los lugares altos
que queman sobre ti incienso, y sobre ti quemarán huesos de hombres.
13:3 Y aquel mismo día dio una señal, diciendo: Esta
es la señal de que Jehová ha hablado: he aquí que
el altar se quebrará, y la ceniza que sobre él está
se derramará.
13:4 Cuando el rey Jeroboam oyó la palabra del varón
de Dios, que había clamado contra el altar de Bet-el, extendiendo
su mano desde el altar, dijo: ¡Prendedle! Mas la mano que había
extendido contra él, se le secó, y no la pudo enderezar.
13:5 Y el altar se rompió, y se derramó la ceniza del
altar, conforme a la señal que el varón de Dios había
dado por palabra de Jehová.
13:6 Entonces respondiendo el rey, dijo al varón de Dios: Te
pido que ruegues ante la presencia de Jehová tu Dios, y ores por
mí, para que mi mano me sea restaurada. Y el varón de Dios
oró a Jehová, y la mano del rey se le restauró, y
quedó como era antes.
13:7 Y el rey dijo al varón de Dios: Ven conmigo a casa, y comerás,
y yo te daré un presente.
13:8 Pero el varón de Dios dijo al rey: Aunque me dieras la
mitad de tu casa, no iría contigo, ni comería pan ni bebería
agua en este lugar.
13:9 Porque así me está ordenado por palabra de Jehová,
diciendo: No comas pan, ni bebas agua, ni regreses por el camino que fueres.
13:10 Regresó, pues, por otro camino, y no volvió por
el camino por donde había venido a Bet-el.
13:11 Moraba entonces en Bet-el un viejo profeta, al cual vino su hijo
y le contó todo lo que el varón de Dios había hecho
aquel día en Bet-el; le contaron también a su padre las palabras
que había hablado al rey.
13:12 Y su padre les dijo: ¿Por qué camino se fue? Y
sus hijos le mostraron el camino por donde había regresado el varón
de Dios que había venido de Judá.
13:13 Y él dijo a sus hijos: Ensilladme el asno. Y ellos le
ensillaron el asno, y él lo montó.
13:14 Y yendo tras el varón de Dios, le halló sentado
debajo de una encina, y le dijo: ¿Eres tú el varón
de Dios que vino de Judá? El dijo: Yo soy.
13:15 Entonces le dijo: Ven conmigo a casa, y come pan.
13:16 Mas él respondió: No podré volver contigo,
ni iré contigo, ni tampoco comeré pan ni beberé agua
contigo en este lugar.
13:17 Porque por palabra de Dios me ha sido dicho: No comas pan ni
bebas agua allí, ni regreses por el camino por donde fueres.
13:18 Y el otro le dijo, mintiéndole: Yo también soy
profeta como tú, y un ángel me ha hablado por palabra de
Jehová, diciendo: Tráele contigo a tu casa, para que coma
pan y beba agua.
13:19 Entonces volvió con él, y comió pan en su
casa, y bebió agua.
13:20 Y aconteció que estando ellos en la mesa, vino palabra
de Jehová al profeta que le había hecho volver.
13:21 Y clamó al varón de Dios que había venido
de Judá, diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto has
sido rebelde al mandato de Jehová, y no guardaste el mandamiento
que Jehová tu Dios te había prescrito,
13:22 sino que volviste, y comiste pan y bebiste agua en el lugar donde
Jehová te había dicho que no comieses pan ni bebieses agua,
no entrará tu cuerpo en el sepulcro de tus padres.
13:23 Cuando había comido pan y bebido, el que le había
hecho volver le ensilló el asno.
13:24 Y yéndose, le topó un león en el camino,
y le mató; y su cuerpo estaba echado en el camino, y el asno junto
a él, y el león también junto al cuerpo.
13:25 Y he aquí unos que pasaban, y vieron el cuerpo que estaba
echado en el camino, y el león que estaba junto al cuerpo; y vinieron
y lo dijeron en la ciudad donde el viejo profeta habitaba.
13:26 Oyéndolo el profeta que le había hecho volver del
camino, dijo: El varón de Dios es, que fue rebelde al mandato de
Jehová; por tanto, Jehová le ha entregado al león,
que le ha quebrantado y matado, conforme a la palabra de Jehová
que él le dijo.
13:27 Y habló a sus hijos, y les dijo: Ensilladme un asno. Y
ellos se lo ensillaron.
13:28 Y él fue, y halló el cuerpo tendido en el camino,
y el asno y el león que estaban junto al cuerpo; el león
no había comido el cuerpo, ni dañado al asno.
13:29 Entonces tomó el profeta el cuerpo del varón de
Dios, y lo puso sobre el asno y se lo llevó. Y el profeta viejo
vino a la ciudad, para endecharle y enterrarle.
13:30 Y puso el cuerpo en su sepulcro; y le endecharon, diciendo: ¡Ay,
hermano mío!
13:31 Y después que le hubieron enterrado, habló a sus
hijos, diciendo: Cuando yo muera, enterradme en el sepulcro en que está
sepultado el varón de Dios; poned mis huesos junto a los suyos.
13:32 Porque sin duda vendrá lo que él dijo a voces por
palabra de Jehová contra el altar que está en Bet-el, y contra
todas las cosas de los lugares altos que están en las ciudades de
Samaria.
13:33 Con todo esto, no se apartó Jeroboam de su mal camino,
sino que volvió a hacer sacerdotes de los lugares altos de entre
el pueblo, y a quien quería lo consagraba para que fuese de los
sacerdotes de los lugares altos.
13:34 Y esto fue causa de pecado a la casa de Jeroboam, por lo cual
fue cortada y raída de sobre la faz de la tierra.
Capítulo 14
Profecía de Ahías contra Jeroboam
14:1 En aquel tiempo Abías hijo de Jeroboam cayó enfermo.
14:2 Y dijo Jeroboam a su mujer: Levántate ahora y disfrázate,
para que no te conozcan que eres la mujer de Jeroboam, y ve a Silo; porque
allá está el profeta Ahías, el que me dijo que yo
había de ser rey sobre este pueblo.
14:3 Y toma en tu mano diez panes, y tortas, y una vasija de miel,
y ve a él, para que te declare lo que ha de ser de este niño.
14:4 Y la mujer de Jeroboam lo hizo así; y se levantó
y fue a Silo, y vino a casa de Ahías. Y ya no podía ver Ahías,
porque sus ojos se habían oscurecido a causa de su vejez.
14:5 Mas Jehová había dicho a Ahías: He aquí
que la mujer de Jeroboam vendrá a consultarte por su hijo, que está
enfermo; así y así le responderás, pues cuando ella
viniere, vendrá disfrazada.
14:6 Cuando Ahías oyó el sonido de sus pies, al entrar
ella por la puerta, dijo: Entra, mujer de Jeroboam. ¿Por qué
te finges otra? He aquí yo soy enviado a ti con revelación
dura.
14:7 Ve y di a Jeroboam: Así dijo Jehová Dios de Israel:
Por cuanto yo te levanté de en medio del pueblo, y te hice príncipe
sobre mi pueblo Israel,
14:8 y rompí el reino de la casa de David y te lo entregué
a ti; y tú no has sido como David mi siervo, que guardó mis
mandamientos y anduvo en pos de mí con todo su corazón, haciendo
solamente lo recto delante de mis ojos,
14:9 sino que hiciste lo malo sobre todos los que han sido antes de
ti, pues fuiste y te hiciste dioses ajenos e imágenes de fundición
para enojarme, y a mí me echaste tras tus espaldas;
14:10 por tanto, he aquí que yo traigo mal sobre la casa de
Jeroboam, y destruiré de Jeroboam todo varón, así
el siervo como el libre en Israel; y barreré la posteridad de la
casa de Jeroboam como se barre el estiércol, hasta que sea acabada.
14:11 El que muera de los de Jeroboam en la ciudad, lo comerán
los perros, y el que muera en el campo, lo comerán las aves del
cielo; porque Jehová lo ha dicho.
14:12 Y tú levántate y vete a tu casa; y al poner tu
pie en la ciudad, morirá el niño.
14:13 Y todo Israel lo endechará, y le enterrarán; porque
de los de Jeroboam, sólo él será sepultado, por cuanto
se ha hallado en él alguna cosa buena delante de Jehová Dios
de Israel, en la casa de Jeroboam.
14:14 Y Jehová levantará para sí un rey sobre
Israel, el cual destruirá la casa de Jeroboam en este día;
y lo hará ahora mismo.
14:15 Jehová sacudirá a Israel al modo que la caña
se agita en las aguas; y él arrancará a Israel de esta buena
tierra que había dado a sus padres, y los esparcirá más
allá del Eufrates, por cuanto han hecho sus imágenes de Asera,
enojando a Jehová.
14:16 Y él entregará a Israel por los pecados de Jeroboam,
el cual pecó, y ha hecho pecar a Israel.
14:17 Entonces la mujer de Jeroboam se levantó y se marchó,
y vino a Tirsa; y entrando ella por el umbral de la casa, el niño
murió.
14:18 Y lo enterraron, y lo endechó todo Israel, conforme a
la palabra de Jehová, la cual él había hablado por
su siervo el profeta Ahías.
14:19 Los demás hechos de Jeroboam, las guerras que hizo, y
cómo reinó, todo está escrito en el libro de las historias
de los reyes de Israel.
14:20 El tiempo que reinó Jeroboam fue de veintidós años;
y habiendo dormido con sus padres, reinó en su lugar Nadab su hijo.
Reinado de Roboam
(2 Cr. 12.1-16)
14:21 Roboam hijo de Salomón reinó en Judá. De
cuarenta y un años era Roboam cuando comenzó a reinar, y
diecisiete años reinó en Jerusalén, ciudad que Jehová
eligió de todas las tribus de Israel, para poner allí su
nombre. El nombre de su madre fue Naama, amonita.
14:22 Y Judá hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y
le enojaron más que todo lo que sus padres habían hecho en
sus pecados que cometieron.
14:23 Porque ellos también se edificaron lugares altos, estatuas,
e imágenes de Asera, en todo collado alto y debajo de todo árbol
frondoso.
14:24 Hubo también sodomitas
en la tierra, e hicieron conforme a todas las abominaciones de las naciones
que Jehová había echado delante de los hijos de Israel.
14:25 Al quinto año del rey Roboam subió Sisac rey de
Egipto contra Jerusalén,
14:26 y tomó los tesoros de la casa de Jehová, y los
tesoros de la casa real, y lo saqueó todo; también se llevó
todos los escudos de oro que Salomón había hecho.
14:27 Y en lugar de ellos hizo el rey Roboam escudos de bronce, y los
dio a los capitanes de los de la guardia, quienes custodiaban la puerta
de la casa real.
14:28 Cuando el rey entraba en la casa de Jehová, los de la
guardia los llevaban; y los ponían en la cámara de los de
la guardia.
14:29 Los demás hechos de Roboam, y todo lo que hizo, ¿no
está escrito en las crónicas de los reyes de Judá?
14:30 Y hubo guerra entre Roboam y Jeroboam todos los días.
14:31 Y durmió Roboam con sus padres, y fue sepultado con sus
padres en la ciudad de David. El nombre de su madre fue Naama, amonita.
Y reinó en su lugar Abiam su hijo.
Capítulo 15
Reinado de Abiam
(2 Cr. 13.1-22)
15:1 En el año dieciocho del rey Jeroboam hijo de Nabat, Abiam comenzó
a reinar sobre Judá,
15:2 y reinó tres años en Jerusalén. El nombre
de su madre fue Maaca, hija de Abisalom.
15:3 Y anduvo en todos los pecados que su padre había cometido
antes de él; y no fue su corazón perfecto con Jehová
su Dios, como el corazón de David su padre.
15:4 Mas por amor a David, Jehová su Dios le dio lámpara
en Jerusalén,
levantando a su hijo después de él, y sosteniendo a Jerusalén;
15:5 por cuanto David había hecho lo recto ante los ojos de
Jehová, y de ninguna cosa que le mandase se había apartado
en todos los días de su vida, salvo en lo tocante a Urías
heteo.
15:6 Y hubo guerra entre Roboam, y Jeroboam todos los días de
su vida.
15:7 Los demás hechos de Abiam, y todo lo que hizo, ¿no
está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de
Judá? Y hubo guerra entre Abiam y Jeroboam.
15:8 Y durmió Abiam con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad
de David; y reinó Asa su hijo en su lugar.
Reinado de Asa
(2 Cr. 14.1-5;
15.16-19)
15:9 En el año veinte de Jeroboam rey de Israel, Asa comenzó
a reinar sobre Judá.
15:10 Y reinó cuarenta y un años en Jerusalén;
el nombre de su madre fue Maaca, hija de Abisalom.
15:11 Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehová, como David
su padre.
15:12 Porque quitó del país a los sodomitas, y quitó
todos los ídolos que sus padres habían hecho.
15:13 También privó a su madre Maaca de ser reina madre,
porque había hecho un ídolo de Asera. Además deshizo
Asa el ídolo de su madre, y lo quemó junto al torrente de
Cedrón.
15:14 Sin embargo, los lugares altos no se quitaron. Con todo, el corazón
de Asa fue perfecto para con Jehová toda su vida.
15:15 También metió en la casa de Jehová lo que
su padre había dedicado, y lo que él dedicó: oro,
plata y alhajas.
Alianza de Asa con Ben-adad
(2 Cr. 16.1-10)
15:16 Hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo de
ambos.
15:17 Y subió Baasa rey de Israel contra Judá, y edificó
a Ramá, para no dejar a ninguno salir ni entrar a Asa rey de Judá.
15:18 Entonces tomando Asa toda la plata y el oro que había
quedado en los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la
casa real, los entregó a sus siervos, y los envió el rey
Asa a Ben-adad hijo de Tabrimón, hijo de Hezión, rey de Siria,
el cual residía en Damasco, diciendo:
15:19 Haya alianza entre nosotros, como entre mi padre y el tuyo. He
aquí yo te envío un presente de plata y de oro; ve, y rompe
tu pacto con Baasa rey de Israel, para que se aparte de mí.
15:20 Y Ben-adad consintió con el rey Asa, y envió los
príncipes de los ejércitos que tenía contra las ciudades
de Israel, y conquistó Ijón, Dan, Abel-bet-maaca, y toda
Cineret, con toda la tierra de Neftalí.
15:21 Oyendo esto Baasa, dejó de edificar a Ramá, y se
quedó en Tirsa.
15:22 Entonces el rey Asa convocó a todo Judá, sin exceptuar
a ninguno; y quitaron de Ramá la piedra y la madera con que Baasa
edificaba, y edificó el rey Asa con ello a Geba de Benjamín,
y a Mizpa.
Muerte de Asa
(2 Cr. 16.11-14)
15:23 Los demás hechos de Asa, y todo su poderío, y todo
lo que hizo, y las ciudades que edificó, ¿no está
todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
Mas en los días de su vejez enfermó de los pies.
15:24 Y durmió Asa con sus padres, y fue sepultado con ellos
en la ciudad de David su padre; y reinó en su lugar Josafat su hijo.
Reinado de Nadab
15:25 Nadab hijo de Jeroboam comenzó a reinar sobre Israel en
el segundo año de Asa rey de Judá; y reinó sobre Israel
dos años.
15:26 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, andando en el
camino de su padre, y en los pecados con que hizo pecar a Israel.
15:27 Y Baasa hijo de Ahías, el cual era de la casa de Isacar,
conspiró contra él, y lo hirió Baasa en Gibetón,
que era de los filisteos; porque Nadab y todo Israel tenían sitiado
a Gibetón.
15:28 Lo mató, pues, Baasa en el tercer año de Asa rey
de Judá, y reinó en lugar suyo.
15:29 Y cuando él vino al reino, mató a toda la casa
de Jeroboam, sin dejar alma viviente de los de Jeroboam, hasta raerla,
conforme a la palabra que Jehová habló por su siervo Ahías
silonita;
15:30 por los pecados que Jeroboam había cometido, y con los
cuales hizo pecar a Israel; y por su provocación con que provocó
a enojo a Jehová Dios de Israel.
15:31 Los demás hechos de Nadab, y todo lo que hizo, ¿no
está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes
de Israel?
15:32 Y hubo guerra entre Asa y Baasa rey de Israel, todo el tiempo
de ambos.
Reinado de Baasa
15:33 En el tercer año de Asa rey de Judá, comenzó
a reinar Baasa hijo de Ahías sobre todo Israel en Tirsa; y reinó
veinticuatro años.
15:34 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y anduvo en el
camino de Jeroboam, y en su pecado con que hizo pecar a Israel.
Capítulo 16
16:1 Y vino palabra de Jehová a Jehú hijo de Hanani contra
Baasa, diciendo:
16:2 Por cuanto yo te levanté del polvo y te puse por príncipe
sobre mi pueblo Israel, y has andado en el camino de Jeroboam, y has hecho
pecar a mi pueblo Israel, provocándome a ira con tus pecados;
16:3 he aquí yo barreré la posteridad de Baasa, y la
posteridad de su casa; y pondré su casa como la casa de Jeroboam
hijo de Nabat.
16:4 El que de Baasa fuere muerto en la ciudad, lo comerán los
perros; y el que de él fuere muerto en el campo, lo comerán
las aves del cielo.
16:5 Los demás hechos de Baasa, y las cosas que hizo, y su poderío,
¿no está todo escrito en el libro de las crónicas
de los reyes de Israel?
16:6 Y durmió Baasa con sus padres, y fue sepultado en Tirsa,
y reinó en su lugar Ela su hijo.
16:7 Pero la palabra de Jehová por el profeta Jehú hijo
de Hanani había sido contra Baasa y también contra su casa,
con motivo de todo lo malo que hizo ante los ojos de Jehová, provocándole
a ira con las obras de sus manos, para que fuese hecha como la casa de
Jeroboam; y porque la había destruido.
Reinados de Ela y de Zimri
16:8 En el año veintiséis de Asa rey de Judá comenzó
a reinar Ela hijo de Baasa sobre Israel en Tirsa; y reinó dos años.
16:9 Y conspiró contra él su siervo Zimri, comandante
de la mitad de los carros. Y estando él en Tirsa, bebiendo y embriagado
en casa de Arsa su mayordomo en Tirsa,
16:10 vino Zimri y lo hirió y lo mató, en el año
veintisiete de Asa rey de Judá; y reinó en lugar suyo.
16:11 Y luego que llegó a reinar y estuvo sentado en su trono,
mató a toda la casa de Baasa, sin dejar en ella varón, ni
parientes ni amigos.
16:12 Así exterminó Zimri a toda la casa de Baasa, conforme
a la palabra que Jehová había proferido contra Baasa por
medio del profeta Jehú,
16:13 por todos los pecados de Baasa y los pecados de Ela su hijo,
con los cuales ellos pecaron e hicieron pecar a Israel, provocando a enojo
con sus vanidades a Jehová Dios de Israel.
16:14 Los demás hechos de Ela, y todo lo que hizo, ¿no
está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes
de Israel?
16:15 En el año veintisiete de Asa rey de Judá, comenzó
a reinar Zimri, y reinó siete días en Tirsa; y el pueblo
había acampado contra Gibetón, ciudad de los filisteos.
16:16 Y el pueblo que estaba en el campamento oyó decir: Zimri
ha conspirado, y ha dado muerte al rey. Entonces todo Israel puso aquel
mismo día por rey sobre Israel a Omri, general del ejército,
en el campo de batalla.
16:17 Y subió Omri de Gibetón, y con él todo Israel,
y sitiaron a Tirsa.
16:18 Mas viendo Zimri tomada la ciudad, se metió en el palacio
de la casa real, y prendió fuego a la casa consigo; y así
murió,
16:19 por los pecados que había cometido, haciendo lo malo ante
los ojos de Jehová, y andando en los caminos de Jeroboam, y en su
pecado que cometió, haciendo pecar a Israel.
16:20 El resto de los hechos de Zimri, y la conspiración que
hizo, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas
de los reyes de Israel?
Reinado de Omri
16:21 Entonces el pueblo de Israel fue dividido en dos partes: la mitad
del pueblo seguía a Tibni hijo de Ginat para hacerlo rey, y la otra
mitad seguía a Omri.
16:22 Mas el pueblo que seguía a Omri pudo más que el
que seguía a Tibni hijo de Ginat; y Tibni murió, y Omri fue
rey.
16:23 En el año treinta y uno de Asa rey de Judá, comenzó
a reinar Omri sobre Israel, y reinó doce años; en Tirsa reinó
seis años.
16:24 Y Omri compró a Semer el monte de Samaria por dos talentos
de plata,
y edificó en el monte; y llamó el nombre de la ciudad que
edificó, Samaria, del nombre de Semer, que fue dueño de aquel
monte.
16:25 Y Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová, e hizo peor
que todos los que habían reinado antes de él;
16:26 pues anduvo en todos los caminos de Jeroboam hijo de Nabat, y
en el pecado con el cual hizo pecar a Israel, provocando a ira a Jehová
Dios de Israel con sus ídolos.
16:27 Los demás hechos de Omri, y todo lo que hizo, y las valentías
que ejecutó, ¿no está todo escrito en el libro de
las crónicas de los reyes de Israel?
16:28 Y Omri durmió con sus padres, y fue sepultado en Samaria,
y reinó en lugar suyo Acab su hijo.
Reinado de Acab
16:29 Comenzó a reinar Acab hijo de Omri sobre Israel el año
treinta y ocho de Asa rey de Judá.
16:30 Y reinó Acab hijo de Omri sobre Israel en Samaria veintidós
años. Y Acab hijo de Omri hizo lo malo ante los ojos de Jehová,
más que todos los que reinaron antes de él.
16:31 Porque le fue ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo
de Nabat, y tomó por mujer a Jezabel, hija de Et-baal rey de los
sidonios, y fue y sirvió a Baal, y lo adoró.
16:32 E hizo altar a Baal, en el templo de Baal que él edificó
en Samaria.
16:33 Hizo también Acab una imagen de Asera, haciendo así
Acab más que todos los reyes de Israel que reinaron antes que él,
para provocar la ira de Jehová Dios de Israel.
16:34 En su tiempo Hiel de Bet-el reedificó a Jericó.
A precio de la vida de Abiram su primogénito echó el cimiento,
y a precio de la vida de Segub su hijo menor puso sus puertas, conforme
a la palabra que Jehová había hablado por Josué hijo
de Nun.
Capítulo 17
Elías predice la sequía
17:1 Entonces Elías tisbita, que era de los moradores de Galaad,
dijo a Acab: Vive Jehová Dios de Israel, en cuya presencia estoy,
que no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por
mi palabra.
17:2 Y vino a él palabra de Jehová, diciendo:
17:3 Apártate de aquí, y vuélvete al oriente,
y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán.
17:4 Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te
den allí de comer.
17:5 Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová;
pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente
al Jordán.
17:6 Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana,
y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo.
17:7 Pasados algunos días, se secó el arroyo, porque
no había llovido sobre la tierra.
Elías y la viuda de Sarepta
17:8 Vino luego a él palabra de Jehová, diciendo:
17:9 Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y mora allí;
he aquí yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente.
17:10 Entonces él se levantó y se fue a Sarepta. Y cuando
llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que
estaba allí recogiendo leña; y él la llamó,
y le dijo: Te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso, para que
beba.
17:11 Y yendo ella para traérsela, él la volvió
a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de
pan en tu mano.
17:12 Y ella respondió: Vive Jehová tu Dios, que no tengo
pan cocido; solamente un puñado de harina tengo en la tinaja, y
un poco de aceite en una vasija; y ahora recogía dos leños,
para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, para que lo comamos,
y nos dejemos morir.
17:13 Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho;
pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida
debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para
ti y para tu hijo.
17:14 Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina
de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá,
hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la
tierra.
17:15 Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías; y comió
él, y ella, y su casa, muchos días.
17:16 Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la
vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había
dicho por Elías.
17:17 Después de estas cosas aconteció que cayó
enfermo el hijo del ama de la casa; y la enfermedad fue tan grave que no
quedó en él aliento.
17:18 Y ella dijo a Elías: ¿Qué tengo yo contigo,
varón de Dios? ¿Has venido a mí para traer a memoria
mis iniquidades, y para hacer morir a mi hijo?
17:19 El le dijo: Dame acá tu hijo. Entonces él lo tomó
de su regazo, y lo llevó al aposento donde él estaba, y lo
puso sobre su cama.
17:20 Y clamando a Jehová, dijo: Jehová Dios mío,
¿aun a la viuda en cuya casa estoy hospedado has afligido, haciéndole
morir su hijo?
17:21 Y se tendió sobre el niño tres veces, y clamó
a Jehová y dijo: Jehová Dios mío, te ruego que hagas
volver el alma de este niño a él.
17:22 Y Jehová oyó la voz de Elías, y el alma
del niño volvió a él, y revivió.
17:23 Tomando luego Elías al niño, lo trajo del aposento
a la casa, y lo dio a su madre, y le dijo Elías: Mira, tu hijo vive.
17:24 Entonces la mujer dijo a Elías: Ahora conozco que tú
eres varón de Dios, y que la palabra de Jehová es verdad
en tu boca.
Capítulo 18
Elías regresa a ver a Acab
18:1 Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías
en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y yo haré
llover sobre la faz de la tierra.
18:2 Fue, pues, Elías a mostrarse a Acab. Y el hambre era grave
en Samaria.
18:3 Y Acab llamó a Abdías su mayordomo. Abdías
era en gran manera temeroso de Jehová.
18:4 Porque cuando Jezabel destruía a los profetas de Jehová,
Abdías tomó a cien profetas y los escondió de cincuenta
en cincuenta en cuevas, y los sustentó con pan y agua.
18:5 Dijo, pues, Acab a Abdías: Ve por el país a todas
las fuentes de aguas, y a todos los arroyos, a ver si acaso hallaremos
hierba con que conservemos la vida a los caballos y a las mulas, para que
no nos quedemos sin bestias.
18:6 Y dividieron entre sí el país para recorrerlo; Acab
fue por un camino, y Abdías fue separadamente por otro.
18:7 Y yendo Abdías por el camino, se encontró con Elías;
y cuando lo reconoció, se postró sobre su rostro y dijo:
¿No eres tú mi señor Elías?
18:8 Y él respondió: Yo soy; ve, di a tu amo: Aquí
está Elías.
18:9 Pero él dijo: ¿En qué he pecado, para que
entregues a tu siervo en mano de Acab para que me mate?
18:10 Vive Jehová tu Dios, que no ha habido nación ni
reino adonde mi señor no haya enviado a buscarte, y todos han respondido:
No está aquí; y a reinos y a naciones él ha hecho
jurar que no te han hallado.
18:11 ¿Y ahora tú dices: Ve, di a tu amo: Aquí
está Elías?
18:12 Acontecerá que luego que yo me haya ido, el Espíritu
de Jehová te llevará adonde yo no sepa, y al venir yo y dar
las nuevas a Acab, al no hallarte él, me matará; y tu siervo
teme a Jehová desde su juventud.
18:13 ¿No ha sido dicho a mi señor lo que hice, cuando
Jezabel mataba a los profetas de Jehová; que escondí a cien
varones de los profetas de Jehová de cincuenta en cincuenta en cuevas,
y los mantuve con pan y agua?
18:14 ¿Y ahora dices tú: Ve, di a tu amo: Aquí
está Elías; para que él me mate?
18:15 Y le dijo Elías: Vive Jehová de los ejércitos,
en cuya presencia estoy, que hoy me mostraré a él.
18:16 Entonces Abdías fue a encontrarse con Acab, y le dio el
aviso; y Acab vino a encontrarse con Elías.
18:17 Cuando Acab vio a Elías, le dijo: ¿Eres tú
el que turbas a Israel?
18:18 Y él respondió: Yo no he turbado a Israel, sino
tú y la casa de tu padre, dejando los mandamientos de Jehová,
y siguiendo a los baales.
18:19 Envía, pues, ahora y congrégame a todo Israel en
el monte Carmelo, y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal, y los
cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel.
Elías y los profetas de Baal
18:20 Entonces Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió
a los profetas en el monte Carmelo.
18:21 Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta
cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová
es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió
palabra.
18:22 Y Elías volvió a decir al pueblo: Sólo yo
he quedado profeta de Jehová; mas de los profetas de Baal hay cuatrocientos
cincuenta hombres.
18:23 Dénsenos, pues, dos bueyes, y escojan ellos uno, y córtenlo
en pedazos, y pónganlo sobre leña, pero no pongan fuego debajo;
y yo prepararé el otro buey, y lo pondré sobre leña,
y ningún fuego pondré debajo.
18:24 Invocad luego vosotros el nombre de vuestros dioses, y yo invocaré
el nombre de Jehová; y el Dios que respondiere por medio de fuego,
ése sea Dios. Y todo el pueblo respondió, diciendo: Bien
dicho.
18:25 Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: Escogeos un
buey, y preparadlo vosotros primero, pues que sois los más; e invocad
el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo.
18:26 Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron
el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo:
¡Baal, respóndenos! Pero no había voz, ni quien respondiese;
entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho.
18:27 Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba
de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está
meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme,
y hay que despertarle.
18:28 Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos
y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre
ellos.
18:29 Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente
hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni
quien respondiese ni escuchase.
18:30 Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí.
Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar
de Jehová que estaba arruinado.
18:31 Y tomando Elías doce piedras, conforme al número
de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había sido dada palabra
de Jehová diciendo, Israel será tu nombre,
18:32 edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová;
después hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos
medidas
de grano.
18:33 Preparó luego la leña, y cortó el buey en
pedazos, y lo puso sobre la leña.
18:34 Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre
el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra
vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron
la tercera vez,
18:35 de manera que el agua corría alrededor del altar, y también
se había llenado de agua la zanja.
18:36 Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó
el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac
y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que
yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas.
18:37 Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que
conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que
tú vuelves a ti el corazón de ellos.
18:38 Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió
el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió
el agua que estaba en la zanja.
18:39 Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová
es el Dios, Jehová es el Dios!
18:40 Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal,
para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó
Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló.
Elías ora por lluvia
18:41 Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una
lluvia grande se oye.
18:42 Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió
a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro
entre las rodillas.
18:43 Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él
subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió
a decir: Vuelve siete veces.
18:44 A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube
como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo:
Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje.
18:45 Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron
con nubes y viento, y hubo una gran lluvia.
Y subiendo Acab, vino a Jezreel.
18:46 Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, el cual
ciñó sus lomos, y corrió delante de Acab hasta llegar
a Jezreel.
Capítulo 19
Elías huye a Horeb
19:1 Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había
hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas.
19:2 Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo:
Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana
a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.
19:3 Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar
su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó
allí a su criado.
19:4 Y él se fue por el desierto un día de camino, y
vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta
ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que
mis padres.
19:5 Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido;
y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate,
come.
19:6 Entonces él miró, y he aquí a su cabecera
una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió
y bebió, y volvió a dormirse.
19:7 Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo
tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te
resta.
19:8 Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido
con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches
hasta Horeb, el monte de Dios.
19:9 Y allí se metió en una cueva, donde pasó
la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo:
¿Qué haces aquí, Elías?
19:10 El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová
Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu
pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas;
y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.
19:11 El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová.
Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento
que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová;
pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto;
pero Jehová no estaba en el terremoto.
19:12 Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en
el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.
19:13 Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro
con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí
vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí,
Elías?
19:14 El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová
Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu
pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas;
y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.
19:15 Y le dio Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por
el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por
rey de Siria.
19:16 A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel;
y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta
en tu lugar.
19:17 Y el que escapare de la espada de Hazael, Jehú lo matará;
y el que escapare de la espada de Jehú, Eliseo lo matará.
19:18 Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas
no se doblaron ante Baal,
y cuyas bocas no lo besaron.
Llamamiento de Eliseo
19:19 Partiendo él de allí, halló a Eliseo hijo
de Safat, que araba con doce yuntas delante de sí, y él tenía
la última. Y pasando Elías por delante de él, echó
sobre él su manto.
19:20 Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos
de Elías, y dijo: Te ruego que me dejes besar a mi padre y a mi
madre, y luego te seguiré. Y él le dijo: Ve, vuelve; ¿qué
te he hecho yo?
19:21 Y se volvió, y tomó un par de bueyes y los mató,
y con el arado de los bueyes coció la carne, y la dio al pueblo
para que comiesen. Después se levantó y fue tras Elías,
y le servía.
Capítulo 20
Acab derrota a los sirios
20:1 Entonces Ben-adad rey de Siria juntó a todo su ejército,
y con él a treinta y dos reyes, con caballos y carros; y subió
y sitió a Samaria, y la combatió.
20:2 Y envió mensajeros a la ciudad a Acab rey de Israel, diciendo:
20:3 Así ha dicho Ben-adad: Tu plata y tu oro son míos,
y tus mujeres y tus hijos hermosos son míos.
20:4 Y el rey de Israel respondió y dijo: Como tú dices,
rey señor mío, yo soy tuyo, y todo lo que tengo.
20:5 Volviendo los mensajeros otra vez, dijeron: Así dijo Ben-adad:
Yo te envié a decir: Tu plata y tu oro, y tus mujeres y tus hijos
me darás.
20:6 Además, mañana a estas horas enviaré yo a
ti mis siervos, los cuales registrarán tu casa, y las casas de tus
siervos; y tomarán y llevarán todo lo precioso que tengas.
20:7 Entonces el rey de Israel llamó a todos los ancianos del
país, y les dijo: Entended, y ved ahora cómo éste
no busca sino mal; pues ha enviado a mí por mis mujeres y mis hijos,
y por mi plata y por mi oro, y yo no se lo he negado.
20:8 Y todos los ancianos y todo el pueblo le respondieron: No le obedezcas,
ni hagas lo que te pide.
20:9 Entonces él respondió a los embajadores de Ben-adad:
Decid al rey mi señor: Haré todo lo que mandaste a tu siervo
al principio; mas esto no lo puedo hacer. Y los embajadores fueron, y le
dieron la respuesta.
20:10 Y Ben-adad nuevamente le envió a decir: Así me
hagan los dioses, y aun me añadan, que el polvo de Samaria no bastará
a los puños de todo el pueblo que me sigue.
20:11 Y el rey de Israel respondió y dijo: Decidle que no se
alabe tanto el que se ciñe las armas, como el que las desciñe.
20:12 Y cuando él oyó esta palabra, estando bebiendo
con los reyes en las tiendas, dijo a sus siervos: Disponeos. Y ellos se
dispusieron contra la ciudad.
20:13 Y he aquí un profeta vino a Acab rey de Israel, y le dijo:
Así ha dicho Jehová: ¿Has visto esta gran multitud?
He aquí yo te la entregaré hoy en tu mano, para que conozcas
que yo soy Jehová.
20:14 Y respondió Acab: ¿Por mano de quién? El
dijo: Así ha dicho Jehová: Por mano de los siervos de los
príncipes de las provincias. Y dijo Acab: ¿Quién comenzará
la batalla? Y él respondió: Tú.
20:15 Entonces él pasó revista a los siervos de los príncipes
de las provincias, los cuales fueron doscientos treinta y dos. Luego pasó
revista a todo el pueblo, a todos los hijos de Israel, que fueron siete
mil.
20:16 Y salieron a mediodía. Y estaba Ben-adad bebiendo y embriagándose
en las tiendas, él y los reyes, los treinta y dos reyes que habían
venido en su ayuda.
20:17 Y los siervos de los príncipes de las provincias salieron
los primeros. Y Ben-adad había enviado quien le dio aviso, diciendo:
Han salido hombres de Samaria.
20:18 El entonces dijo: Si han salido por paz, tomadlos vivos; y si
han salido para pelear, tomadlos vivos.
20:19 Salieron, pues, de la ciudad los siervos de los príncipes
de las provincias, y en pos de ellos el ejército.
20:20 Y mató cada uno al que venía contra él;
y huyeron los sirios, siguiéndoles los de Israel. Y el rey de Siria,
Ben-adad, se escapó en un caballo con alguna gente de caballería.
20:21 Y salió el rey de Israel, e hirió la gente de a
caballo, y los carros, y deshizo a los sirios causándoles gran estrago.
20:22 Vino luego el profeta al rey de Israel y le dijo: Ve, fortalécete,
y considera y mira lo que hagas; porque pasado un año, el rey de
Siria vendrá contra ti.
20:23 Y los siervos del rey de Siria le dijeron: Sus dioses son dioses
de los montes, por eso nos han vencido; mas si peleáremos con ellos
en la llanura, se verá si no los vencemos.
20:24 Haz, pues, así: Saca a los reyes cada uno de su puesto,
y pon capitanes en lugar de ellos.
20:25 Y tú fórmate otro ejército como el ejército
que perdiste, caballo por caballo, y carro por carro; luego pelearemos
con ellos en campo raso, y veremos si no los vencemos. Y él les
dio oído, y lo hizo así.
20:26 Pasado un año, Ben-adad pasó revista al ejército
de los sirios, y vino a Afec para pelear contra Israel.
20:27 Los hijos de Israel fueron también inspeccionados, y tomando
provisiones fueron al encuentro de ellos; y acamparon los hijos de Israel
delante de ellos como dos rebañuelos de cabras, y los sirios llenaban
la tierra.
20:28 Vino entonces el varón de Dios al rey de Israel, y le
habló diciendo: Así dijo Jehová: Por cuanto los sirios
han dicho: Jehová es Dios de los montes, y no Dios de los valles,
yo entregaré toda esta gran multitud en tu mano, para que conozcáis
que yo soy Jehová.
20:29 Siete días estuvieron acampados los unos frente a los
otros, y al séptimo día se dio la batalla; y los hijos de
Israel mataron de los sirios en un solo día cien mil hombres de
a pie.
20:30 Los demás huyeron a Afec, a la ciudad; y el muro cayó
sobre veintisiete mil hombres que habían quedado. También
Ben- adad vino huyendo a la ciudad, y se escondía de aposento en
aposento.
20:31 Entonces sus siervos le dijeron: He aquí, hemos oído
de los reyes de la casa de Israel, que son reyes clementes; pongamos, pues,
ahora cilicio en nuestros lomos, y sogas en nuestros cuellos, y salgamos
al rey de Israel, a ver si por ventura te salva la vida.
20:32 Ciñeron, pues, sus lomos con cilicio, y sogas a sus cuellos,
y vinieron al rey de Israel y le dijeron: Tu siervo Ben-adad dice: Te ruego
que viva mi alma. Y él respondió: Si él vive aún,
mi hermano es.
20:33 Esto tomaron aquellos hombres por buen augurio, y se apresuraron
a tomar la palabra de su boca, y dijeron: Tu hermano Ben-adad vive. Y él
dijo: Id y traedle. Ben-adad entonces se presentó a Acab, y él
le hizo subir en un carro.
20:34 Y le dijo Ben-adad: Las ciudades que mi padre tomó al
tuyo, yo las restituiré; y haz plazas en Damasco para ti, como mi
padre las hizo en Samaria. Y yo, dijo Acab, te dejaré partir con
este pacto. Hizo, pues, pacto con él, y le dejó ir.
20:35 Entonces un varón de los hijos de los profetas dijo a
su compañero por palabra de Dios: Hiéreme ahora. Mas el otro
no quiso herirle.
20:36 El le dijo: Por cuanto no has obedecido a la palabra de Jehová,
he aquí que cuando te apartes de mí, te herirá un
león. Y cuando se apartó de él, le encontró
un león, y le mató.
20:37 Luego se encontró con otro hombre, y le dijo: Hiéreme
ahora. Y el hombre le dio un golpe, y le hizo una herida.
20:38 Y el profeta se fue, y se puso delante del rey en el camino,
y se disfrazó, poniéndose una venda sobre los ojos.
20:39 Y cuando el rey pasaba, él dio voces al rey, y dijo: Tu
siervo salió en medio de la batalla; y he aquí que se me
acercó un soldado y me trajo un hombre, diciéndome: Guarda
a este hombre, y si llegare a huir, tu vida será por la suya, o
pagarás un talento de plata.
20:40 Y mientras tu siervo estaba ocupado en una y en otra cosa, el
hombre desapareció. Entonces el rey de Israel le dijo: Esa será
tu sentencia; tú la has pronunciado.
20:41 Pero él se quitó de pronto la venda de sobre sus
ojos, y el rey de Israel conoció que era de los profetas.
20:42 Y él le dijo: Así ha dicho Jehová: Por cuanto
soltaste de la mano el hombre de mi anatema, tu vida será por la
suya, y tu pueblo por el suyo.
20:43 Y el rey de Israel se fue a su casa triste y enojado, y llegó
a Samaria.
Capítulo 21
Acab y la viña de Nabot
21:1 Pasadas estas cosas, aconteció que Nabot de Jezreel tenía
allí una viña junto al palacio de Acab rey de Samaria.
21:2 Y Acab habló a Nabot, diciendo: Dame tu viña para
un huerto de legumbres, porque está cercana a mi casa, y yo te daré
por ella otra viña mejor que esta; o si mejor te pareciere, te pagaré
su valor en dinero.
21:3 Y Nabot respondió a Acab: Guárdeme Jehová
de que yo te dé a ti la heredad de mis padres.
21:4 Y vino Acab a su casa triste y enojado, por la palabra que Nabot
de Jezreel le había respondido, diciendo: No te daré la heredad
de mis padres. Y se acostó en su cama, y volvió su rostro,
y no comió.
21:5 Vino a él su mujer Jezabel, y le dijo: ¿Por qué
está tan decaído tu espíritu, y no comes?
21:6 El respondió: Porque hablé con Nabot de Jezreel,
y le dije que me diera su viña por dinero, o que si más quería,
le daría otra viña por ella; y él respondió:
Yo no te daré mi viña.
21:7 Y su mujer Jezabel le dijo: ¿Eres tú ahora rey sobre
Israel? Levántate, y come y alégrate; yo te daré la
viña de Nabot de Jezreel.
21:8 Entonces ella escribió cartas en nombre de Acab, y las
selló con su anillo, y las envió a los ancianos y a los principales
que moraban en la ciudad con Nabot.
21:9 Y las cartas que escribió decían así: Proclamad
ayuno, y poned a Nabot delante del pueblo;
21:10 y poned a dos hombres perversos delante de él, que atestigüen
contra él y digan: Tú has blasfemado a Dios y al rey. Y entonces
sacadlo, y apedreadlo para que muera.
21:11 Y los de su ciudad, los ancianos y los principales que moraban
en su ciudad, hicieron como Jezabel les mandó, conforme a lo escrito
en las cartas que ella les había enviado.
21:12 Y promulgaron ayuno, y pusieron a Nabot delante del pueblo.
21:13 Vinieron entonces dos hombres perversos, y se sentaron delante
de él; y aquellos hombres perversos atestiguaron contra Nabot delante
del pueblo, diciendo: Nabot ha blasfemado a Dios y al rey. Y lo llevaron
fuera de la ciudad y lo apedrearon, y murió.
21:14 Después enviaron a decir a Jezabel: Nabot ha sido apedreado
y ha muerto.
21:15 Cuando Jezabel oyó que Nabot había sido apedreado
y muerto, dijo a Acab: Levántate y toma la viña de Nabot
de Jezreel, que no te la quiso dar por dinero; porque Nabot no vive, sino
que ha muerto.
21:16 Y oyendo Acab que Nabot era muerto, se levantó para descender
a la viña de Nabot de Jezreel, para tomar posesión de ella.
21:17 Entonces vino palabra de Jehová a Elías tisbita,
diciendo:
21:18 Levántate, desciende a encontrarte con Acab rey de Israel,
que está en Samaria; he aquí él está en la
viña de Nabot, a la cual ha descendido para tomar posesión
de ella.
21:19 Y le hablarás diciendo: Así ha dicho Jehová:
¿No mataste, y también has despojado? Y volverás a
hablarle, diciendo: Así ha dicho Jehová: En el mismo lugar
donde lamieron los perros la sangre de Nabot, los perros lamerán
también tu sangre, tu misma sangre.
21:20 Y Acab dijo a Elías: ¿Me has hallado, enemigo mío?
El respondió: Te he encontrado, porque te has vendido a hacer lo
malo delante de Jehová.
21:21 He aquí yo traigo mal sobre ti, y barreré tu posteridad
y destruiré hasta el último varón de la casa de Acab,
tanto el siervo como el libre en Israel.
21:22 Y pondré tu casa como la casa de Jeroboam hijo de Nabat,
y como la casa de Baasa hijo de Ahías, por la rebelión con
que me provocaste a ira, y con que has hecho pecar a Israel.
21:23 De Jezabel también ha hablado Jehová, diciendo:
Los perros comerán a Jezabel en el muro de Jezreel.
21:24 El que de Acab fuere muerto en la ciudad, los perros lo comerán,
y el que fuere muerto en el campo, lo comerán las aves del cielo.
21:25 (A la verdad ninguno fue como Acab, que se vendió para
hacer lo malo ante los ojos de Jehová; porque Jezabel su mujer lo
incitaba.
21:26 El fue en gran manera abominable, caminando en pos de los ídolos,
conforme a todo lo que hicieron los amorreos, a los cuales lanzó
Jehová de delante de los hijos de Israel.)
21:27 Y sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó
sus vestidos y puso cilicio sobre su carne, ayunó, y durmió
en cilicio, y anduvo humillado.
21:28 Entonces vino palabra de Jehová a Elías tisbita,
diciendo:
21:29 ¿No has visto cómo Acab se ha humillado delante
de mí? Pues por cuanto se ha humillado delante de mí, no
traeré el mal en sus días; en los días de su hijo
traeré el mal sobre su casa.
Capítulo 22
Micaías profetiza la derrota de Acab
(2 Cr. 18.1-34)
22:1 Tres años pasaron sin guerra entre los sirios e Israel.
22:2 Y aconteció al tercer año, que Josafat rey de Judá
descendió al rey de Israel.
22:3 Y el rey de Israel dijo a sus siervos: ¿No sabéis
que Ramot de Galaad es nuestra, y nosotros no hemos hecho nada para tomarla
de mano del rey de Siria?
22:4 Y dijo a Josafat: ¿Quieres venir conmigo a pelear contra
Ramot de Galaad? Y Josafat respondió al rey de Israel: Yo soy como
tú, y mi pueblo como tu pueblo, y mis caballos como tus caballos.
22:5 Dijo luego Josafat al rey de Israel: Yo te ruego que consultes
hoy la palabra de Jehová.
22:6 Entonces el rey de Israel reunió a los profetas, como cuatrocientos
hombres, a los cuales dijo: ¿Iré a la guerra contra Ramot
de Galaad, o la dejaré? Y ellos dijeron: Sube, porque Jehová
la entregará en mano del rey.
22:7 Y dijo Josafat: ¿Hay aún aquí algún
profeta de Jehová, por el cual consultemos?
22:8 El rey de Israel respondió a Josafat: Aún hay un
varón por el cual podríamos consultar a Jehová, Micaías
hijo de Imla; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza bien, sino
solamente mal. Y Josafat dijo: No hable el rey así.
22:9 Entonces el rey de Israel llamó a un oficial, y le dijo:
Trae pronto a Micaías hijo de Imla.
22:10 Y el rey de Israel y Josafat rey de Judá estaban sentados
cada uno en su silla, vestidos de sus ropas reales, en la plaza junto a
la entrada de la puerta de Samaria; y todos los profetas profetizaban delante
de ellos.
22:11 Y Sedequías hijo de Quenaana se había hecho unos
cuernos de hierro, y dijo: Así ha dicho Jehová: Con éstos
acornearás a los sirios hasta acabarlos.
22:12 Y todos los profetas profetizaban de la misma manera, diciendo:
Sube a Ramot de Galaad, y serás prosperado; porque Jehová
la entregará en mano del rey.
22:13 Y el mensajero que había ido a llamar a Micaías,
le habló diciendo: He aquí que las palabras de los profetas
a una voz anuncian al rey cosas buenas; sea ahora tu palabra conforme a
la palabra de alguno de ellos, y anuncia también buen éxito.
22:14 Y Micaías respondió: Vive Jehová, que lo
que Jehová me hablare, eso diré.
22:15 Vino, pues, al rey, y el rey le dijo: Micaías, ¿iremos
a pelear contra Ramot de Galaad, o la dejaremos? El le respondió:
Sube, y serás prosperado, y Jehová la entregará en
mano del rey.
22:16 Y el rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces he de exigirte
que no me digas sino la verdad en el nombre de Jehová?
22:17 Entonces él dijo: Yo vi a todo Israel esparcido por los
montes, como ovejas que no tienen pastor;
y Jehová dijo: Estos no tienen señor; vuélvase cada
uno a su casa en paz.
22:18 Y el rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te lo había
yo dicho? Ninguna cosa buena profetizará él acerca de mí,
sino solamente el mal.
22:19 Entonces él dijo: Oye, pues, palabra de Jehová:
Yo vi a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército de
los cielos estaba junto a él, a su derecha y a su izquierda.
22:20 Y Jehová dijo: ¿Quién inducirá a
Acab, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y uno decía de una
manera, y otro decía de otra.
22:21 Y salió un espíritu y se puso delante de Jehová,
y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo: ¿De qué
manera?
22:22 El dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira
en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le inducirás, y
aun lo conseguirás; vé, pues, y hazlo así.
22:23 Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu
de mentira en la boca de todos tus profetas, y Jehová ha decretado
el mal acerca de ti.
22:24 Entonces se acercó Sedequías hijo de Quenaana y
golpeó a Micaías en la mejilla, diciendo: ¿Por dónde
se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte a
ti?
22:25 Y Micaías respondió: He aquí tú lo
verás en aquel día, cuando te irás metiendo de aposento
en aposento para esconderte.
22:26 Entonces el rey de Israel dijo: Toma a Micaías, y llévalo
a Amón gobernador de la ciudad, y a Joás hijo del rey;
22:27 y dirás: Así ha dicho el rey: Echad a éste
en la cárcel, y mantenedle con pan de angustia y con agua de aflicción,
hasta que yo vuelva en paz.
22:28 Y dijo Micaías: Si llegas a volver en paz, Jehová
no ha hablado por mí. En seguida dijo: Oíd, pueblos todos.
22:29 Subió, pues, el rey de Israel con Josafat rey de Judá
a Ramot de Galaad.
22:30 Y el rey de Israel dijo a Josafat: Yo me disfrazaré, y
entraré en la batalla; y tú ponte tus vestidos. Y el rey
de Israel se disfrazó, y entró en la batalla.
22:31 Mas el rey de Siria había mandado a sus treinta y dos
capitanes de los carros, diciendo: No peleéis ni con grande ni con
chico, sino sólo contra el rey de Israel.
22:32 Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron:
Ciertamente éste es el rey de Israel; y vinieron contra él
para pelear con él; mas el rey Josafat gritó.
22:33 Viendo entonces los capitanes de los carros que no era el rey
de Israel, se apartaron de él.
22:34 Y un hombre disparó su arco a la ventura e hirió
al rey de Israel por entre las junturas de la armadura, por lo que dijo
él a su cochero: Da la vuelta, y sácame del campo, pues estoy
herido.
22:35 Pero la batalla había arreciado aquel día, y el
rey estuvo en su carro delante de los sirios, y a la tarde murió;
y la sangre de la herida corría por el fondo del carro.
22:36 Y a la puesta del sol salió un pregón por el campamento,
diciendo: ¡Cada uno a su ciudad, y cada cual a su tierra!
22:37 Murió, pues, el rey, y fue traído a Samaria; y
sepultaron al rey en Samaria.
22:38 Y lavaron el carro en el estanque de Samaria; y los perros lamieron
su sangre (y también las rameras se lavaban allí), conforme
a la palabra que Jehová había hablado.
22:39 El resto de los hechos de Acab, y todo lo que hizo, y la casa
de marfil que construyó, y todas las ciudades que edificó,
¿no está escrito en el libro de las crónicas de los
reyes de Israel?
22:40 Y durmió Acab con sus padres, y reinó en su lugar
Ocozías su hijo.
Reinado de Josafat
(2 Cr. 20.31-37)
22:41 Josafat hijo de Asa comenzó a reinar sobre Judá
en el cuarto año de Acab rey de Israel.
22:42 Era Josafat de treinta y cinco años cuando comenzó
a reinar, y reinó veinticinco años en Jerusalén. El
nombre de su madre fue Azuba hija de Silhi.
22:43 Y anduvo en todo el camino de Asa su padre, sin desviarse de
él, haciendo lo recto ante los ojos de Jehová. Con todo eso,
los lugares altos no fueron quitados; porque el pueblo sacrificaba aún,
y quemaba incienso en ellos.
22:44 Y Josafat hizo paz con el rey de Israel.
22:45 Los demás hechos de Josafat, y sus hazañas, y las
guerras que hizo, ¿no están escritos en el libro de las crónicas
de los reyes de Judá?
22:46 Barrió también de la tierra el resto de los sodomitas
que había quedado en el tiempo de su padre Asa.
22:47 No había entonces rey en Edom; había gobernador
en lugar de rey.
22:48 Josafat había hecho naves de Tarsis, las cuales habían
de ir a Ofir por oro; mas no fueron, porque se rompieron en Ezión-geber.
22:49 Entonces Ocozías hijo de Acab dijo a Josafat: Vayan mis
siervos con los tuyos en las naves. Mas Josafat no quiso.
22:50 Y durmió Josafat con sus padres, y fue sepultado con ellos
en la ciudad de David su padre; y en su lugar reinó Joram su hijo.
Reinado de Ocozías de Israel
22:51 Ocozías hijo de Acab comenzó a reinar sobre Israel
en Samaria, el año diecisiete de Josafat rey de Judá; y reinó
dos años sobre Israel.
22:52 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, y anduvo en el
camino de su padre, y en el camino de su madre, y en el camino de Jeroboam
hijo de Nabat, que hizo pecar a Israel;
22:53 porque sirvió a Baal, y lo adoró, y provocó
a ira a Jehová Dios de Israel, conforme a todas las cosas que había
hecho su padre.
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