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Capítulo 13
Reinado de Abías
(1R. 15. 1-8)
13:1 A los dieciocho años del rey Jeroboam, reinó
Abías sobre Judá.
13:2 Y reinó tres años en Jerusalén . El
nombre de su madre fue Micaías hija de Uriel de Gabaa. Y hubo guerra
entre Abías y Jeroboam.
13:3 Entonces Abías ordenó batalla con un ejército
de cuatrocientos mil hombres de guerra valerosos y escogidos: y Jeroboam
ordenó batalla contra él con ochocientos mil hombres escogidos,
fuertes y valerosos.
13:4 Y se levantó Abías sobre el monte de Zemaraim, que
es en los montes de Efraín, y dijo: Oidme, Jeroboam y todo Israel.
13:5 ¿No sabéis vosotros, que Jehová Dios de Israel
dio el reino a David sobre Israel para siempre, a él y a sus hijos
bajo pacto de sal?
13:6 Pero Jeroboam hijo de Nabat, siervo de Salomón hijo de
David, se levantó y rebeló contra su señor.
13:7 Y se juntaron con él hombres vanos y perversos, y pudieron
más que Roboam hijo de Salomón, porque Roboam era joven y
pusilánime, y no se defendió de ellos.
13:8 Y ahora vosotros tratáis de de resistir al reino de Jehová
en mano de los hijos de David, porque sois muchos, y tenéis con
vosotros los becerros de oro que Jeroboam os hizo por dioses.
13:9 ¿No habéis arrojado vosotros a los sacerdotes de
Jehová, a los hijos de Aarón, y a los levitas, y os habéis
designado sacerdotes a la manera de los pueblos de otras tierras, para
que cualquiera venga a consagrarse con un becerro y siete carneros, y así
sea sacerdote de los que no son dioses?
13:10 Mas en cuanto a nosotros, Jehová es nuestro Dios, y no
le hemos dejado: y los sacerdotes que ministran delante de Jehová
son los hijos de Aarón, y los que están en la obra son los
levitas,
13:11 Los cuales queman para Jehová los holocaustos cada mañana
y cada tarde, y el incienso aromático; y ponen los panes sobre la
mesa limpia, y el candelero de oro con sus lámparas para que ardan
cada tarde: porque nosotros guardamos la ordenanza de Jehová nuestro
Dios; mas vosotros le habéis dejado.
13:12 Y he aquí Dios está con nosotros por jefe, y sus
sacerdotes con las trompetas del júbilo para que suenen contra vosotros.
Oh hijos de Israel, no peleéis contra Jehová el Dios de vuestros
padres, porque no prosperaréis.
13:13 Pero Jeroboam hizo tender una emboscada para venir a ellos por
la espalda: y estando así delante de ellos, la emboscada estaba
a espaldas de Judá.
13:14 Y cuando miró Judá, he aquí que tenía
batalla por delante y a las espaldas; por lo que clamaron a Jehová,
y los sacerdotes tocaron las trompetas.
13:15 Entonces los de Judá gritaron con fuerza; y así
que ellos alzaron el grito, Dios desbarató a Jeroboam y a todo Israel
delante de Abías y de Judá:
13:16 Y huyeron los hijos de Israel delante de Judá, y Dios
los entregó en sus manos.
13:17 Y Abías y su gente hacían en ellos gran matanza;
y cayeron heridos de Israel quinientos mil hombres escogidos.
13:18 Así fueron humillados los hijos de Israel en aquel tiempo:
y los hijos de Judá prevalecieron, porque se apoyaban en Jehová
el Dios de sus padres.
13:19 Y siguió Abías a Jeroboam, y le tomó algunas
ciudades, a Bet-el con sus aldeas, a Jesana con sus aldeas, y a Efrain
con sus aldeas.
13:20 Y nunca más tuvo Jeroboam poderío en los días
de Abías: y Jehová lo hirió, y murió.
13:21 Pero Abías se hizo más poderoso. Tomó catorce
mujeres, y engendró veintidós hijos, y dieciséis hijas.
13:22 Lo demás hechos de Abías, sus caminos y sus dichos,
están escritos en la historia de Iddo profeta.
Capítulo 14
Reinado de Asa
(1 R. 15. 9-12)
14:1 Durmió Abías con sus padres, y fue sepultado en la ciudad
de David. Y reinó en su lugar su hijo Asa, en cuyos días
tuvo sosiego el país por diez años.
14:2 E hizo Asa lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová
su Dios.
14:3 Porque quitó los altares del culto extraño, y los
lugares altos; quebró las imágenes, y destruyo los símbolos
de Asera;
14:4 y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios
de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos.
14:5 Quitó asimismo de todas las ciudades de Judá los
lugares altos y las imágenes, y estuvo el reino en paz bajo su reinado.
14:6 Y edificó ciudades fortificadas en Judá, por cuanto
había paz en la tierra, y no había guerra contra él
en aquellos tiempos; porque Jehová le había dado paz.
14:7 Dijo, por tanto a Judá: Edifiquemos estas ciudades, y cerquémoslas
de muros con torres, puertas, y barras, ya que la tierra es nuestra: porque
hemos buscado a Jehová nuestro Dios, lo hemos buscado, y él
nos ha dado paz por todas partes. Edificaron pues, y fueron prosperados.
14:8 Tuvo también Asa ejército que traía escudos
y lanzas: de Judá trescientos mil, y de Benjamín doscientos
ochenta mil que traían escudos y entesaban arcos; todos hombres
diestros.
14:9 Y salió contra ellos Zera etíope con un ejército
de millones, y trescientos carros; y vino hasta Maresa.
14:10 Entonces salió Asa contra él, y ordenaron la batalla
en el valle de Sefata junto a Maresa.
14:11 Y clamó Asa a Jehová su Dios, y dijo: ¡OhJehová, para
ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene
fuerzas. Ayúdanos, oh Jehová Dios nuestro, porque en ti nos
apoyamos, y en tu nombre venimos contra este ejército. Oh Jehová,
tú eres nuestro Dios: no prevalezca contra ti el hombre.
14:12 Y Jehová deshizo a los etíopes delante de Asa y
delante de Judá; y huyeron los etíopes.
14:13 Y Asa, y el pueblo que con él estaba, lo siguieron hasta
Gerar; y cayeron los etíopes hasta no quedar en ellos aliento; porque
fueron deshechos delante de Jehová y de su ejército. Y les
tomaron muy grande botín.
14:14 Atacaron también todas las ciudades alrededor de Gerar,
porque el terror de Jehová cayó sobre ellas: y saquearon
todas las ciudades, porque había en ellas gran botín.
14:15 Asimismo atacaron las cabañas de los que tenían
ganado, y se llevaron muchas ovejas y camellos, y volvieron a Jerusalén
.
Capítulo 15
Reformas religiosas de Asa
(1 R. 15. 13-15)
15:1 Vino el espíritu de Dios sobre Azarías hijo de Obed;
15:2 Y salió al encuentro de Asa, y le dijo: Oidme, Asa, y todo
Judá y Benjamín: Jehová estará con vosotros,
si vosotros estuviereis con él: y si le buscareis, será hallado
de vosotros; mas si le dejareis, él también os dejará.
15:3 Muchos días ha estado Israel sin verdadero Dios y sin sacerdoteque
enseñara y sin ley;
15:4 pero cuando en su tribulación se convirtieron a Jehová
Dios de Israel, y le buscaron, él fue hallado de ellos.
15:5 En aquellos tiempos no hubo paz, ni para el que entraba, ni para
el que salía, sino muchas aflicciones sobre todos los habitantes
de las tierras.
15:6 Y una gente destruía a la otra, y una ciudad a otra ciudad:
porque Dios los turbó con toda clase de calamidades.
15:7 Pero esforzaos vosotros, y no desfallezcan vuestras manos; pues
hay recompensa para vuestra obra.
15:8 Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta
Azarías hijo de Obed, fue cobró ánimo, y quitó
los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín,
y de las ciudades que él había tomado en la parte montañosa
de Efraín; y reparó el altar de Jehová que estaba
delante del pórtico de Jehová.
15:9 Después reunió a todo Judá y Benjamín,
y con ellos los forasteros de Efraín, de Manasés, y de Simeón:
porque muchos de Israel se habían pasado a él, viendo que
Jehová su Dios estaba con él.
15:10 Se reunieron, pues, en Jerusalén en el mes tercero
del año décimoquinto del reinado de Asa.
15:11 Y en aquel mismo día sacrificaron a Jehová, del
botín que habían traído, setecientos bueyes y siete
mil ovejas.
15:12 Entonces prometieron solemnemente que buscarían a Jehová
el Dios de sus padres, de todo su corazón y de toda su alma;
15:13 Y que cualquiera que no buscase a Jehová el Dios de Israel,
muriese, grande opequeño, hombre o mujer.
15:14 Y juraron a Jehová con gran voz y júbilo, al son
de trompetas y de bocinas:
15:15 Todos los de Judá se alegraron de este juramento; porque
de todo su corazón lo juraban, y de toda su voluntad lo buscaban:
y fue hallado de ellos; y les dio Jehová paz por todas partes.
15:16 Y aun a Maaca madre del rey Asa, él mismo la depuso de
su dignidad, porque había hecho una imagen de Asera: y Asa destruyó
la imagen, y la desmenuzó, y la quemó en el torrente de Cedrón.
15:17 Con todo eso los lugares altos no eran quitados de Israel, aunque
el corazón de Asa fue perfecto en todos sus días.
15:18 Y trajo a la casa de Dios lo que su padre había dedicado,
y lo que él había consagrado, plata, oro y utensilios.
15:19 Y no hubo más guerra hasta los treinta y cinco años
del reinado de Asa.
Capítulo 16
Alianza de Asa con Ben-adad
(1 R. 15. 16-22)
16:1 En el año treinta y seis del reinado de Asa, subió Baasa
rey de Israel contra Judá, y fortificó a Rama, para no dejar
salir ni entrar a ninguno al rey Asa, rey de Judá.
16:2 Entonces sacó Asa la plata y el oro de los tesoros de la
casa de Jehová y de la casa real, y envió a Ben-adad rey
de Siria, que estaba en Damasco, diciendo:
16:3 Haya alianza entre tu y yo, como la hubo entre tu padre y mi padre;
he aquí yo te he enviado plata y oro, para que vengas y deshagas
la alianza que tienes con Baasa rey de Israel, a fin de que se retire de
mí.
16:4 Y consintió Ben-adad con el rey Asa, y envió los
capitanes de sus ejércitos contra las ciudades de Israel: y conquistaron
Ijón, Dan, Abel-maim, y las ciudades de aprovisionamiento de Neftalí.
16:5 Oyendo esto Baasa, cesó de edificar a Rama, y abandonó
su obra.
16:6 Entonces el rey Asa tomó a todo Judá, y se llevaron
de Rama la piedra y la madera con que Baasa edificaba, y con ella edificó
a Geba y Mizpa.
16:7 En aquel tiempo vino el vidente Hanani a Asa rey de Judá,
y le dijo: Por cuanto te has apoyado en el rey de Siria, y no te apoyaste
en Jehová tu Dios, por eso el ejército del rey de Siria ha
escapado de tus manos.
16:8 Los etíopes y los libios, ¿no eran un ejército
numerosísimo, con carros y mucha gente de a caballo? con todo, porque
te apoyaste en Jehová, él los entregó en tus manos.
16:9 Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para
mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para
con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante
habrá más guerra contra ti.
16:10 Entonces se enojó Asa contra el vidente, lo echó
en la cárcel, porque se encolerizó grandemente a causa de
esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo.
Muerte de Asa
(1 R. 15. 23-24)
16:11 Mas he aquí, los hechos de Asa, primeros y postreros, están
escritos en el libro de los reyes de Judá y de Israel.
16:12 En el año treinta y nueve de su reinado, Asa enfermó
gravemente de los pies, y en su enfermedad no buscó a Jehová,
sino a los médicos.
16:13 Y durmió Asa con sus padres, y murió en el año
cuarenta y uno de su reinado.
16:14 Y lo sepultaron en los sepulcros que él había hecho
para sí en la ciudad de David;
y lo pusieron en un ataúd, el cual llenaron de perfumes y diversas
especies aromáticas, preparadas por expertos perfumistas; e hicieron
un gran fuego en su honor.
Capítulo 17
Reinado de Josafat
17:1 Reinó en su lugar Josafat su hijo, el cual se hizo fuerte contra
Israel.
17:2 Puso ejército en todas las ciudades fortificadas de Judá,
y colocó gente de guarnición, en tierra de Judá, y
asimismo en las ciudades de Efraín que su padre Asa había
tomado.
17:3 Y Jehová estuvo con Josafat, porque anduvo en los primeros
caminos de David su padre, y no buscó a los baales;
17:4 Sino que buscó al Dios de su padre, y anduvo en sus mandamientos,
y no según las obras de Israel.
17:5 Jehová por tanto confirmó el reino en su mano, y
todo Judá dio a Josafat presentes; y tuvo riquezas y gloria en abundancia.
17:6 Y se animó su corazón en los caminos de Jehová,
y quitó los lugares altos y las imágenes de Asera de en medio
de Judá.
17:7 Al tercer año de su reinado envió sus príncipes
Ben-hail, Abdías, Zacarías, Natanael y Micaías, para
que enseñasen en las ciudades de Judá;
17:8 Y con ellos a los levitas, Semaías, Netanías, Zebadías,
Asael, Semiramot, Jonatán, Adonías, Tobías,
y Tobadonías; y con ellos a los sacerdotes Elisama y Joram.
17:9 Y enseñaron en Judá, teniendo consigo el libro de
la ley de Jehová, y recorrieron todas las ciudades de Judá
enseñando al pueblo.
17:10 Y cayó el pavor de Jehová sobre todos los reinos
de las tierras que estaban alrededor de Judá; y no osaron hacer
guerra contra Josafat.
17:11 Y traían de los Filisteos presentes a Josafat, y tributos
de plata. Los Arabes también le trajeron ganados, siete mil setecientos
carneros y siete mil setecientos machos cabrío.
17:12 Iba, pues, Josafat engrandeciéndose mucho; y edificó
en Judá fortalezas y ciudades de aprovisionamiento.
17:13 Tuvo muchas provisiones en las ciudades de Judá, y hombres
de guerra muy valientes en Jerusalén.
17:14 Y este es el número de ellos según sus casas paternas:
de los jefes de los millares de Judá, el general Adna, y con él
trescientos mil hombres muy esforzados;
17:15 Después de él, el jefe Johanán, y
con él doscientos ochenta mil;
17:16 Tras éste, Amasías hijo de Zicri, el cual se había
ofrecido voluntariamente a Jehová, y con él doscientos mil
hombres valientes;
17:17 De Benjamín, Eliada, hombre muy valeroso, y con él
doscientos mil armados de arco y escudo;
17:18 Tras éste, Jozabad, y con él ciento ochenta mil
dispuestos para la guerra.
17:19 Estos eran siervos del rey, sin los que el rey había puesto
en las ciudades de fortificadas en todo Judá
Capítulo 18
Micaías profetiza la derrota de Acab
(1 R. 22. 1-40)
18:1 Tenía, pues, Josafat riquezas y gloria en abundancia, y contrajo
parentesco con Acab.
18:2 Y después de algunos años descendió a Samaria
para visitar a Acab; por lo que mató Acab muchas ovejas y bueyes
para él, y para la gente que con él venía: y le persuadió
que fuese con él contra Ramot de Galaad.
18:3 Y dijo Acab rey de Israel a Josafat rey de Judá: ¿Quieres
venir conmigo contra Ramot de Galaad? Y él respondió: Yo
soy como tú; y mi pueblo como tu pueblo; iremos contigo a la guerra.
18:4 Además dijo Josafat al rey de Israel: te Ruégo que
consultes hoy la palabra de Jehová.
18:5 Entonces el rey de Israel reunió a cuatrocientos profetas,
y les preguntó: ¿Iremos a la guerra contra Ramot de Galaad,
o me estaré quieto? Y ellos dijeron: Sube, porque Dios los entregará
en mano del rey.
18:6 Pero Josafat dijo: ¿Hay aún aquí algun profeta
de Jehová, para que por medio de él preguntemos?
18:7 Y el rey de Israel respondio a Josafat: Aun hay aquí un
hombre por el cual podemos preguntar a Jehová: mas yo le aborrezco,
porque nunca me profetiza cosa buena, sino siempre mal. Este es Micaías,
hijo de Imla. Y respondio Josafat: No hable así el rey.
18:8 Entonces el rey de Israel llamo a un oficial, y le dijo: Haz venir
luego a Micaías hijo de Imla.
18:9 Y el rey de Israel y Josafat rey de Judá, estaban sentados
cada uno en su trono, vestidos con sus ropas reales; en la plaza junto
a la entrada de la puerta de Samaria, y todos los profetas profetizaban
delante de ellos.
18:10 Y Sedequías hijo de Quenaana se había hecho cuernos
de hierro, y decía: Así ha dicho Jehová: Con estos
acornearás a los Siros hasta destruirlos por completo.
18:11 De esta manera profetizaban también todos los profetas,
diciendo: Sube contra Ramot de Galaad, y serás prosperado; porque
Jehová la entregará en mano del rey.
18:12 Y el mensajero que había ido a llamar a Micaías,
le hablo, diciendo: He aquí las palabras de los profetas a una voz
anuncian al rey cosas buenas; yo, pues, te ruego que tu palabra sea como
la de uno de ellos, que hables bien.
18:13 Dijo Micaías: Vive Jehová, que lo que mi Dios me
dijere, eso hablaré. Y vino al rey.
18:14 Y el rey le dijo: Micaías, ¿iremos a pelear contra
Ramot de Galaad, o me estaré quieto? El respondió: Subid,
y seréis prosperados, pues serán entregados en vuestras manos.
18:15 El rey le dijo: ¿Hasta cuántas veces te conjuraré
por el nombre de Jehová que no me hables sino la verdad?
18:16 Entonces Micaías dijo: He visto a todo Israel derramado
por los montes como ovejas sin pastor;
y dijo Jehová: Estos no tienen señor; vuélvase cada
uno en paz a su casa.
18:17 Y el rey de Israel dijo a Josafat: ¿No te había
yo dicho que no me profetizaría bien, sino mal?
18:18 Entonces él dijo: Oid pues palabra de Jehová: Yo
he visto a Jehová sentado en su trono, y todo el ejército
de los cielos estaba a su mano derecha y a su izquierda.
18:19 Y Jehová preguntó: ¿Quién inducirá
a Acab rey de Israel, para que suba y caiga en Ramot de Galaad? Y
uno decía así, y otro decía de otra manera.
18:20 Entonces salió un espíritu, que se puso delante
de Jehová, y dijo: Yo le induciré. Y Jehová le dijo:
¿De qué modo?
18:21 Y él dijo: Saldré y seré espíritu
de mentira en la boca de todos sus profetas. Y Jehová dijo: Tu le
inducirás, y lo lograrás; anda y hazlo así.
18:22 Y ahora, he aquí Jehová ha puesto espíritu
de mentira en la boca de estos tus profetas; pues Jehová ha hablado
el mal contra ti.
18:23 Entonces Sedequías hijo de Quenaana se le acercó,
y golpeó a Micaías en la mejilla, y dijo: ¿Por qué
camino se fue de mí el Espíritu de Jehová para hablarte
a ti?
18:24 Y Micaías respondio: He aquí tú lo verás
aquel día, cuando entres de cámara en cámara para
esconderte.
18:25 Entonces el rey de Israel dijo: Tomad a Micaías, y llevadlo
a Amón gobernador de la ciudad, y a Joás hijo del rey.
18:26 Y decidles: El rey ha dicho así: Poned a éste en
la cárcel, y sustentadle con pan de afliccion y agua de angustia,
hasta que yo vuelva en paz.
18:27 Y Micaías dijo: Si tú volvieres en paz, Jehová
no ha hablado por mí. Dijo además: Oid, pueblos todos.
18:28 Subieron, pues, el rey de Israel, y Josafat rey de Judá,
a Ramot de Galaad.
18:29 Y dijo el rey de Israel a Josafat: Yo me disfrazaré para
entrar en la batalla, pero tú vístete tus ropas reales. Y
se disfrazó el rey de Israel, y entro en la batalla.
18:30 Había el rey de Siria mandado a los capitanes de los carros
que tenía consigo, diciendo: No peleéis con chico ni con
grande, sino sólo con el rey de Israel.
18:31 Cuando los capitanes de los carros vieron a Josafat, dijeron:
Este es el rey de Israel. Y lo rodearon para pelear; mas Josafat clamó,
y Jehová lo ayudó, y los apartó Dios de él;
18:32 Pues viendo los capitanes de los carros que no era el rey de
Israel, desistieron de acosarle.
18:33 Mas disparando uno el arco a la ventura, hirió al rey
de Israel entre las junturas y el coselete. El entonces dijo al cochero:
Vuelve las riendas, y sácame del campo, porque estoy mal herido.
18:34 Y arreció la batalla aquel día, por lo que estuvo
el rey de Israel en pie en el carro enfrente de los sirios hasta la tarde;
y murió al ponerse el sol.
Capítulo 19
El profeta Jehú amonesta a Josafat
19:1 Josafat rey de Judá volvió en paz a su casa en Jerusalén
.
19:2 Y le salió al encuentro el vidente Jehú hijo de
Hanani, y dijo al rey Josafat: ¿Al impío das ayuda, y amas
a los que aborrecen a Jehová? Pues ha salido de la presencia de
Jehová ira contra ti por esto.
19:3 Pero se han hallado en ti buenas cosas, por cuanto has quitado
de la tierra las imágenes de Asera, y has dispuesto tu corazon para
buscar a Dios.
19:4 Habitó, pues, Josafat en Jerusalén ; pero daba vuelta
y salía al pueblo, desde Beerseba hasta el monte de Efraín,
y los conducía a Jehová el Dios de sus padres.
19:5 Y puso jueces en todas las ciudades fortificadas de Judá,
por todos los lugares.
19:6 Y dijo a los jueces: Mirad lo que hacéis: porque no juzgáis
en lugar de hombre, sino en lugar de Jehová, el cual está
con vosotros cuando juzgáis.
19:7 Sea, pues, con vosotros el temor de Jehová; mirad lo que
hacéis, porque con Jehová nuestro Dios no hay injusticia,
ni acepcion de personas, ni admisión de cohecho.
19:8 Puso también Josafat en Jerusalén a algunos de los
levitas y sacerdotes, y de los padres de familias de Israel, para el juicio
de Jehová y para las causas. Y volvieron a Jerusalén .
19:9 Y les mandó, diciendo: Procederéis asimismo con
temor de Jehová, con verdad, con corazón íntegro.
19:10 En cualquier causa que viniere a vosotros de vuestros hermanos
que habitan en las ciudades, en causas de sangre, entre ley y precepto,
estatutos y decretos, les amonestaréis que no pequen contra Jehová,
para que no venga ira sobre vosotros y sobre vuestros hermanos. Haciendo
así no pecaréis.
19:11 Y he aquí el sacerdote Amarías será el que
os presida en todo asunto de Jehová; y Zebadías hijo de Ismael,
príncipe de la casa de Judá, en todos los negocios del rey;
también los levitas serán oficiales en presencia de vosotros.
Esforzaos, pues, para hacerlo, y Jehová estará con el bueno.
Capítulo 20
Victoria sobre Moab y Amón
20:1 Pasadas estas cosas, aconteció que los hijos de Moab y de Amón,
y con ellos otros de los amonitas, vinieron contra Josafat a la guerra.
20:2 Y acudieron algunos y dieron aviso a Josafat, diciendo: Contra
ti viene una gran multitud del otro lado del mar, y de Siria; y he aquí
están en Hazezon-tamar, que es En-gadi.
20:3 Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro
para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá.
20:4 Y se reunieron los de Judá para pedir socorro a Jehová:
y también de todas las ciudades de Judá vinieron a pedir
ayuda a Jehová.
20:5 Entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá
y de Jerusalén , en la casa de Jehová, delante del atrio
nuevo;
20:6 Y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres
tú Dios en los cielos, y te tienes dominio sobre todos los reinos
de las naciones? ¿no está en tu mano tal fuerza y poder,
que no hay quien te resista?
20:7 Dios nuestro, ¿no echaste tú los moradores de esta
tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abraham
tu amigo
para siempre?
20:8 Y ellos han habitado en ella, y te han edificado en ella santuario
a tu nombre, diciendo:
20:9 Si mal viniere sobre nosotros, o espada de castigo, o pestilencia,
o hambre, nos presentaremos delante de esta casa, y delante de ti, (porque
tu nombre está en esta casa,) y a causa de nuestras tribulaciones
clamaremos a ti, y tú nos oirás y salvarás.
20:10 Ahora, pues, he aquí los hijos de Amón y de Moab,
y los del monte de Seir, a cuya tierra no quisiste que pasase Israel cuando
venía de la tierra de Egipto,
sino que se apartase de ellos, y no los destruyese;
20:11 He aquí ellos nos dan el pago viniendo a arrojarnos de
la heredad que tú nos diste en poseción.
20:12 ¡Oh Dios nuestro! ¿no los juzgarás tú?
porque en nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra
nosotros: no sabemos que hacer, y a ti volvemos nuestros ojos.
20:13 Y todo Judá estaba en pie delante de Jehová, con
sus niños y sus mujeres, y sus hijos.
20:14 Y estaba allí Jahaziel hijo de Zacarías, hijo de
Benaía, hijo de Jeiel, hijo de Matanías, levita de los hijos
de Asaf, sobre el cual vino el espíritu de Jehová en medio
de la reunión;
20:15 Y dijo: Oid, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén
, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis
ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande; porque no
es vuestra la guerra, sino de Dios.
20:16 Mañana descenderéis contra ellos; he aquí
que ellos subirán por la cuesta de Sis, y los hallaréis junto
al arroyo, antes del desierto de Jeruel.
20:17 No habrá para qué peleéis vosotros en este
caso: paraos, estad quedos, y ved la salvación de Jehová
con vosotros. Oh Judá y Jerusalén , no temáis ni desmayéis;
salid mañana contra ellos, que Jehová estará con vosotros.
20:18 Entonces Josafat se inclinó rostro a tierra, y asimismo
todo Judá y los moradores de Jerusalén se postraron
delante de Jehová, y adoraron a Jehová.
20:19 Y se levantaron los levitas de los hijos de Coat y de los hijos
de Coré, para alabar a Jehová el Dios de Israel con fuerte
y alta voz.
20:20 Y cuando se levantaron por la mañana, salieron por el
desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat estando en pie,
dijo: Oidme, Judá y moradores de Jerusalén . Creed en Jehová
vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis
prosperados.
20:21 Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y
alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía
la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia
es para siempre.
20:22 Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová
puso contra los hijos de Amón, de Moab, y del monte de Seir, las
emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron
los unos a los otros:
20:23 Porque los hijos de Amón y Moab se levantaron contra los
del monte de Seir, para matarlos y destruirlos; y cuando hubieron acabado
con los del monte de Seir, cada cual ayudó a la destrucción
de su compañero.
20:24 Y luego que vino Judá a la torre del desierto, miraron
hacia la multitud; y he aquí yacían ellos en tierra muertos,
pues ninguno había escapado.
20:25 Viniendo entonces Josafat y su pueblo a despojarlos, hallaron
entre los cadáveres muchas riquezas, así vestidos como
alhajas preciosas, que tomaron para sí, tantos, que no los podían
llevar: tres días estuvieron recogiendo el botín, porque
era mucho.
20:26 Y al cuarto día se juntaron en el valle de Beraca; porque
allí bendijeron a Jehová, y por esto llamaron el nombre de
aquel paraje el valle de Beraca, hasta hoy.
20:27 Y todo Judá y los de Jerusalén , y Josafat a la
cabeza de ellos, volvieron para regresar a Jerusalén gozosos,
porque Jehová les había dado gozo librándolos de sus
enemigos.
20:28 Y vinieron a Jerusalén con salterios, arpas, y trompetas,
a la casa de Jehová.
20:29 Y el pavor de Dios cayó sobre todos los reinos de aquella
tierra, cuando oyeron que Jehová había peleado contra los
enemigos de Israel.
20:30 Y el reino de Josafat tuvo paz; porque su Dios le dio paz de
todas partes.
Resumen del reinado de Josafat
(1 R. 22. 41-50)
20:31 Así reinó Josafat sobre Judá; de treinta
y cinco años era cuando comenzó a reinar, y reinó
veintecinco años en Jerusalén . El nombre de su madre fue
Azuba, hija de Silhi.
20:32 Y anduvo en el camino de Asa su padre, sin apartarse de él,
haciendo lo recto ante los ojos de Jehová.
20:33 Con todo eso los lugares altos no fueron quitados; pues el pueblo
aún no había enderezado su corazón al Dios de sus
padres.
20:34 Los demás hechos de Josafat, primeros y postreros, he
aquí están escritos en las palabras de Jehú hijo de
Hanani, del cual se hace mención en el libro de los reyes de Israel.
20:35 Pasadas estas cosas, Josafat rey de Judá trabó
amistad con Ocozías rey de Israel, el cual era dado a la impiedad:
20:36 e hizo con él compañía para construir naves
que fuesen a Tarsis; y construyeron las naves en Ezión-geber.
20:37 Entonces Eliezer hijo de Dodava, de Maresa, profetizó
contra Josafat, diciendo: Por cuanto has hecho compañía con
Ocozías, Jehová destruirá tus obras. Y las naves se
rompieron, y no pudieron ir a Tarsis.
Capítulo 21
Reinado de Joram de Judá
(2 R. 8. 16-24)
21:1 Durmió Josafat con sus padres, y lo sepultaron con sus padres
en la ciudad de David. Y reinó en su lugar Joram su hijo,
21:2 quien tuvo por hermanos, hijos de Josafat, a Azarías, Jehiel,
Zacarías, Azarías, Micael, y Sefatías. Todos estos
fueron hijos de Josafat rey de Judá.
21:3 Y su padre les había dado muchos regalos de oro y de plata,
y cosas preciosas, y ciudades fortificadas en Judá; pero había
dado el reino a Joram, porque él era el primogénito.
21:4 Fue elevado, pues, Joram al reino de su padre; y luego
que se hizo fuerte, mató a espada a todos sus hermanos, y también
a algunos de los príncipes de Israel.
21:5 Cuando comenzó a reinar era de treinta y dos años,
y reinó ocho años en Jerusalén .
21:6 Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa
de Acab; porque tenía por mujer a la hija de Acab, e hizo lo malo
ante los ojos de Jehová.
21:7 Mas Jehová no quiso destruir la casa de David, a causa
del pacto que había hecho con David, y porque le había dicho
que le daría lámpara a él y a sus hijos perpetuamente.
21:8 En los días de éste se rebeló Edom contra
el dominio de Judá,
y pusieron rey sobre sí.
21:9 Entonces pasó Joram con sus príncipes, y todos sus
carros; y se levantó de noche, y derrotó a los edomitas que
le habían sitiado, y a todos los comandantes de sus carros.
21:10 No obstante, Edom se libertó del dominio de Judá,
hasta hoy. También en el mismo tiempo Libna se libertó de
su dominio, por cuanto él había dejado a Jehová el
Dios de sus padres.
21:11 Además de esto hizo lugares altos en los montes de Judá,
e hizo que los moradores de Jerusalén fornicasen, y a ello
impelió a Judá.
21:12 Y le llegó una carta del profeta Elías, que decía:
Jehová, el Dios de David tu padre, ha dicho así: Por cuanto
no has andado en los caminos de Josafat tu padre, ni en los caminos de
Asa rey de Judá,
21:13 sino que has andado en el camino de los reyes de Israel, y has
hecho que fornicase Judá, y los moradores de Jerusalén ,
como fornicó la casa de Acab; y además has dado muerte a
tus hermanos, a la familia de tu padre, los cuales eran mejores que tú:
21:14 he aquí Jehová herirá a tu pueblo de una
gran plaga, y a tus hijos y a tus mujeres, y a todo cuanto tienes;
21:15 Y a ti con muchas enfermedades, con enfermedad de tus intestinos,
hasta que se te salgan a causa de tu persistente enfermedad.
21:16 Entonces Jehová despertó contra Joram la ira de
los filisteos, y de los árabes que estaban junto a los etíopes;
21:17 Y subieron contra Judá, e invadieron la tierra, y tomaron
todos los bienes que hallaron en la casa del rey, y a sus hijos y a sus
mujeres; y no le quedó más hijo, sino solamente Joacaz el
menor de sus hijos.
21:18 Después de todo esto, Jehová lo hirió con
una enfermedad incurable en los intestinos.
21:19 Y aconteció que al pasar muchos días, al fin, al
cabo de dos años, los intestinos se le salieron por la enfermedad,
muriendo así de enfermedad muy penosa. Y no encendieron fuego en
su honor, como las habían hecho con sus padres.
21:20 Cuando comenzó a reinar era de treinta y dos años,
y reinó en Jerusalén ocho años; y murió
sin que lo desearan más. Y lo sepultaron en la ciudad de David,
pero no en los sepulcros de los reyes.
Capítulo 22
Reinado de Ocozías de Judá
(2 R. 8.25-29)
22:1 Los habitantes de Jerusalén hicieron rey en lugar de
Joram a Ocozías su hijo menor; porque una banda armada que
había venido con los árabes al campamento, había matado
a todos los mayores; por lo cual reinó Ocozías, hijo de Joram
rey de Judá.
22:2 Cuando Ocozías comenzó a reinar era de cuarenta
y dos años, y reinó un año en Jerusalén . El
nombre de su madre fue Atalía, hija de Omri.
22:3 También él anduvo en los caminos de la casa de Acab:
pues su madre le aconsejaba a que actuase impíamente.
22:4 Hizo pues lo malo ante los ojos de Jehová, como la casa
de Acab; porque después de la muerte de su padre, ellos le aconsejaron
para su perdición.
22:5 Y él anduvo en los consejos de ellos, y fue a la guerra
con Joram hijo de Acab, rey de Israel, contra Hazael rey de Siria, a Ramot
de Galaad, donde los Siros hirieron a Joram.
22:6 Y volvió para curarse en Jezreel de las heridas que le
habían hecho en Ramot, peleando contra Hazael rey de Siria. Y descendió
Ocozías hijo de Joram, rey de Judá, para visitar a Joram
hijo de Acab, en Jezreel, porque allí estaba enfermo.
Jehú mata a Ocozías
(2 R. 9. 27-29)
22:7 Pero esto venía de Dios, para que Ocozías fuese
destruído viniendo a Joram: porque habiendo venido, salió
con Joram contra Jehú hijo de Nimsi, al cual Jehová había
ungido para que exterminara la familia de Acab.
22:8 Y haciendo juicio Jehú contra la casa de Acab, halló
a los príncipes de Judá, y a los hijos de los hermanos de
Ocozías, que servían a Ocozías, y los mató.
22:9 Y buscando a Ocozías, el cual se había escondido
en Samaria, lo hallaron, y lo trajéron a Jehú, y le mataron;
y le dieron sepultura, porque dijeron: Es hijo de Josafat, quien de todo
su corazón buscó a Jehová. Y la casa de Ocozías
no tenía fuerzas para poder retener el reino.
Atalía usurpa el trono
(2 R. 11. 1-21)
22:10 Entonces Atalía madre de Ocozías, viendo que su
hijo era muerto, se levantó y destruyó toda la descendencia
real de la casa de Judá.
22:11 Pero Josabet, hija del rey, tomó a Joás hijo de
Ocozías, y escondiéndolo de entre los demás hijos
del rey, a los cuales mataban, y le guardó a él y a su ama
en uno de los aposentos. Así lo escondió Josabet, hija del
rey Joram, mujer del sacerdote Joiada, (porque ella era hermana de Ocozías),
de delante de Atalía, y no lo mataron.
22:12 Y estuvo con ellos escondido en la casa de Dios seis años.
Entre tanto Atalía reinaba en el país.
Capítulo 23
23:1 En el séptimo año se animó Joiada, y tomó
consigo en alianza a los jefes de centenas Azarías hijo de Jeroham,
Ismael hijo de Johanán, Azarías hijo de Obed, Maasías
hijo de Adaía, y a Elisafat hijo de Zicri,
23:2 Los cuales recorrieron el país de Judá, y reunieron
a los levitas de todas las ciudades de Judá, y a los príncipes
de las familias de Israel, y vinieron a Jerusalén .
23:3 Y toda la multitud hizo pacto con el rey en la casa de Dios. Y
Joiada les dijo: He aquí el hijo del rey, el cual reinará,
como Jehová ha dicho a los hijos de David.
23:4 Ahora haced esto: la tercera parte de vosotros, los que entran
el día de reposo, estarán de porteros con los sacerdotes
y los levitas;
23:5 Otra tercera parte, a la casa del rey; y la otra tercera parte,
a la puerta del Cimiento: y todo el pueblo estará en los patios
de la casa de Jehová.
23:6 Y ninguno entre en la casa de Jehová, sino los sacerdotes
y levitas que ministran: éstos entrarán, porque están
consagrados; y todo el pueblo hará guardia delante de Jehová.
23:7 Y los levitas rodearán al rey por todas partes, y cada
uno tendrá sus armas en la mano; cualquiera que entre en la
casa, que muera: y estaréis con el rey cuando entre, y cuando salga.
23:8 Y los levitas y todo Judá lo hicieron todo como lo había
mandado el sacerdote Joiada: y tomó cada jefe a los suyos, los que
entraban el día de reposo, y los que salían el día
de reposo: porque el sacerdote Joiada no dio licencia a las compañías.
23:9 Dio también el sacerdote Joiada a los jefes de las centenas
las lanzas, los paveses y los escudos que habían sido del rey David,
y que estaban en la casa de Dios;
23:10 Y puso en orden a todo el pueblo, teniendo cada uno su espada
en la mano, desde el rincón derecho del templo hasta el izquierdo,
hacia el altar y la casa, alrededor del rey por todas partes.
23:11 Entonces sacaron al hijo del rey, y le pusieron la corona y el
testimonio, y lo proclamaron rey; y Joiada y sus hijos lo ungieron, diciendo
luego: ¡Viva el rey!
23:12 Cuando Atalía oyó el estruendo de la gente que
corría, y de los que aclamaban al rey, vino al pueblo a la casa
de Jehová;
23:13 Y mirando, vió al rey que estaba junto a su columna a
la entrada, y los príncipes y los trompeteros junto al rey, y que
todo el pueblo de la tierra mostraba alegría, y sonaban bocinas,
y los cantores con instrumentos de música dirigían la alabanza.
Entonces Atalía rasgó sus vestidos, y dijo: ¡Traición!
¡Traición!
23:14 Pero el sacerdote Joiada mandó que salieran los jefes
de centenas del ejército, y les dijo: Sacadla fuera del recinto;
y al que la siguiere, matadlo a filo de espada: porque el sacerdote había
mandado que no la matasen en la casa de Jehová.
23:15 Ellos pues le echaron mano, y luego que ella hubo pasado la entrada
de la puerta de los caballos de la casa del rey, allí la mataron.
23:16 Y Joiada hizo pacto entre sí y todo el pueblo y el rey,
que serían pueblo de Jehová.
23:17 Después de esto entró todo el pueblo en el templo
de Baal, y lo derribaron, y también sus altares; e hicieron pedazos
sus imágenes, y mataron delante de los altares a Matán, sacerdote
de Baal.
23:18 Luego ordenó Joiada los oficios en la casa de Jehová,
bajo la mano de los sacerdotes y levitas, según David los había
distribuido en la casa de Jehová, para ofrecer a Jehová los
holocaustos, como está escrito en la ley de Moisés, con gozo
y con cánticos, conforme a la disposición de David.
23:19 Puso también porteros a las puertas de la casa de Jehová,
para que por ninguna vía entrase ningún inmundo.
23:20 Llamó después a los jefes de centenas, y a los
principales, a los que gobernaban el pueblo y a todo el pueblo de la tierra,
para conducir al rey desde la casa de Jehová; y cuando llegaron
a la mitad de la puerta mayor de la casa del rey, sentaron al rey sobre
el trono del reino.
23:21 Y se regocijó todo el pueblo del país; y la ciudad
estuvo tranquila, después que mataron a Atalia a filo de espada.
Capítulo 24
Reinado de Joás de Judá
(2 R. 12. 1-21)
24:1 De siete años era Joás cuando comenzó a reinar,
y cuarenta años reinó en Jerusalén . El nombre de
su madre fue Sibia, de Beerseba.
24:2 E hizo Joás lo recto ante los ojos de Jehová todos
los días de Joiada el sacerdote.
24:3 Y Joiada tomó para él dos mujeres; y engendró
hijos e hijas.
24:4 Después de esto aconteció que Joás decidió
restaurar la casa de Jehová.
24:5 Y reunió a los sacerdotes y los levitas, y les dijo: Salid
por las ciudades de Judá, y recoged dinero de todo Israel, para
que cada año sea reparada la casa de vuestro Dios; y vosotros poned
diligencia en el asunto. Pero los levitas no pusieron diligencia.
24:6 Por lo cual el rey llamó al sumo sacerdote Joiada y le
dijo: ¿Por qué no has procurado que los levitas traigan de
Judá y de Jerusalén la ofrenda que Moisés siervo de
Jehová impuso a la congregación de Israel para el tabernáculo
del testimonio?
24:7 Porque la impía Atalía y sus hijos habían
destruído la casa de Dios, y además habían gastado
en los ídolos todas las cosas consagradas de la casa de Jehová.
24:8 Mandó, pues, el rey que hiciesen un arca, la cual pusieron
fuera, a la puerta de la casa de Jehová;
24:9 e hicieron pregonar en Judá y en Jerusalén , que
trajesen a Jehová la ofrenda que Moisés siervo de Dios había
impuesto a Israel en el desierto.
24:10 Y todos los jefes y todo el pueblo se gozaron, y trajeron ofrendas,
y las echaron en el arca hasta llenarla.
24:11 Y cuando venía el tiempo para llevar el arca al secretario
del rey por mano de los levitas, cuando veían que había mucho
dinero, venía el escriba del rey, y el que estaba puesto por el
sumo sacerdote, y llevaban el arca, y la vaciában, y la volvían
a su lugar. Así lo hacían de día en día, y
recogían mucho dinero;
24:12 y el rey y Joiada lo daban a los que hacían el trabajo
del servicio de la casa de Jehová, y tomaban canteros y carpinteros
que reparasen la casa de Jehová, y artífices en hierro y
bronce para componer la casa.
24:13 Hacían, pues, los artesanos la obra, y por sus manos la
obra fue restaurada, y restituyeron la casa de Dios a su antigua condición,
y la consolidaron.
24:14 Y cuando terminaron, trajeron al rey y a Joiada lo que quedaba
del dinero, e hicieron de él utensilios para la casa de Jehová,
utensilios para el servicio, morteros, cucharas, vasos de oro y de plata.
Y sacrificaban holocaustos continuamente en la casa de Jehová todos
los días de Joiada.
24:15 Mas Joiada envejeció, y murió lleno de días:
de ciento y treinta años era cuando murió.
24:16 Y lo sepultaron en la ciudad de David con los reyes, por cuanto
había hecho bien con Israel, y para con Dios, y con su casa.
24:17 Muerto Joiada, vinieron los príncipes de Judá,
y ofrecieron obediencia al rey; y el rey los oyó.
24:18 Y desampararon la casa de Jehová el Dios de sus padres,
y sirvieron a los símbolos de Asera y a las imágenes esculpidas.
Entonces la ira de Dios vino sobre Judá y Jerusalén
por este su pecado.
24:19 Y les envió profetas, para que los volviesen a Jehová,
los cuales les amonestaron; mas ellos no los escucharon.
24:20 Entonces el Espíritu de Dios vino sobre Zacarías,
hijo del sacerdote Joiada; y puesto en pie, donde estaba más alto
que el pueblo, les dijo: Así ha dicho Dios: ¿Por qué
quebrantáis los mandamientos de Jehová? No os vendrá
bien por ello; porque por haber dejado a Jehová, el también
os abandonará.
24:21 Pero ellos hicieron conspiración contra él, y por
mandato del rey lo apedrearon hasta matarlo, en el patio de la casa de
Jehová.
24:22 Así el rey Joás no se acordó de la misericordia
que Joiada padre de Zacarías había hecho con él, antes
mató a su hijo, quien dijo al morir: Jehová lo vea y lo demande.
24:23 A la vuelta del año subió contra él el ejército
de Siria; y vinieron a Judá y a Jerusalén , y destruyeron
en el pueblo a todos los principales de él, y enviaron todos el
botín al rey a Damasco.
24:24 Porque aunque el ejército de Siria había venido
con poca gente, Jehová entregó en sus manos un ejército
muy numeroso, por cuanto habían dejado a Jehová el Dios de
sus padres. Así ejecutaron juicios contra Joás.
24:25 Y cuando se fueron los sirios, lo dejaron agobiado por sus dolencias;
y conspiraron contra él sus siervos a causa de la sangre de los
hijos de Joiada el sacerdote, y lo hirieron en su cama, y murió:
y lo sepultaron en la ciudad de David, pero no en los sepulcros de los
reyes.
24:26 Los que conspiraron contra él fueron Zabad, hijo de Simeat
amonita, y Jozabad, hijo de Simrit moabita.
24:27 En cuanto a los hijos de Joás, y la multiplicación
que hizo de las rentas, y la restauración de la casa de Jehová,
he aquí está escrito en la historia del libro de los reyes.
Y reinó en su lugar Amasías su hijo.
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