|
|
| 1 | 2
| 3 | 4
| 5 | 6
|
7 | 8
| 9 | 10
| 11 | 12 |
13 | 14 |
15 | 16 | 17
| 18 | 19 |
20
| 21 | 22 |
23 | 24 |25|
26
| 27 | 28 |
29 | 30 | 31 | 32
| 33 | 34 |
35 | 36 |
Capítulo 25
Reinado de Amasías
(2 R. 14. 1-22)
25:1 De veinticinco años era Amasías cuando comenzó
a reinar, y veintinueve años reinó en Jerusalén :
el nombre de su madre fue Joadan, de Jerusalén .
25:2 Hizo él lo recto ante los ojos de Jehová aunque
no de perfecto corazón.
25:3 Y luego que fue confirmado en el reino, mató a los siervos
que habían matado al rey su padre;
25:4 Pero no mató a los hijos de ellos, según lo
que está escrito en la ley en el libro de Moisés, donde Jehová
mandó diciendo: No morirán los padres por los hijos, ni los
hijos por los padres; mas cada uno morirá por su pecado.
25:5 Reunió luego Amasías a Judá, y con arreglo
a las familias les puso jefes de millares y de centenas sobre todo Judá
y Benjamín. Después puso en lista a todos los de veinte años
arriba, y fueron hallados trescientos mil escogidos para salir a la guerra,
que tenían lanza y escudo.
25:6 Y de Israel tomó a sueldo por cien talentos de plata,
a cien mil hombres valientes,.
25:7 Mas un varón de Dios vino a él, y le dijo: Rey,
no vaya contigo el ejército de Israel; porque Jehová no está
con Israel, ni con todos los hijos de Efraín.
25:8 Pero si vas así, si lo haces, y te esfuerzas para pelear,
Dios te hará caer delante de los enemigos; porque en Dios está
el poder, o para ayudar, o para derribar.
25:9 Y Amasías dijo al varón de Dios: ¿Qué,
pues, se hará de los cien talentos
que he dado al ejército de Israel? Y el varón de Dios respondió:
Jehová puede darte mucho más que esto.
25:10 Entonces Amasías apartó el ejército de la
gente que había venido a él de Efraín, para que se
fuesen a sus casas: y ellos se enojaron grandemente contra Judá,
y volvieron a sus casas encolerizados.
25:11 Esforzándose entonces Amasías, sacó a su
pueblo, y vino al Valle de la Sal: y mató de los hijos de Seir diez
mil.
25:12 Y los hijos de Judá tomaron vivos a otros diez mil, los
cuales llevaron a la cumbre de un peñasco, y de allí los
despeñaron, y todos se hicieron pedazos.
25:13 Mas los del ejército que Amasías había despedido,
para que no fuesen con él a la guerra, invadieron las ciudades de
Judá, desde Samaria hasta Bet-oron, y mataron a tres mil de ellos,
y tomaron gran despojo.
25:14 Volviendo luego Amasías de la matanza de los edomitas,
trajo también consigo los dioses de los hijos de Seir, y los puso
ante sí por dioses, y los adoró, y les quemó incienso.
25:15 Por esto se encendió la ira de Jehová contra Amasías,
y envió a él un profeta, que le dijo: ¿Por qué
has buscado los dioses de otra nación, que no libraron a su pueblo
de tus manos?
25:16 Y hablándole el profeta estas cosas, él le respondió:
¿te han puesto a ti por consejero del rey? Déjate de eso:
¿por qué quieres que te maten? Y cuando terminó de
hablar, el profeta dijo luego: Yo sé que Dios ha decretado destruirte,
porque has hecho esto, y no obedeciste mi consejo.
25:17 Y Amasías rey de Judá, después de tomar
consejo, envió a decir a Joás, hijo de Joacaz hijo de Jehú,
rey de Israel: Ven, y veámonos cara a cara.
25:18 Entonces Joás rey de Israel envió a decir a Amasías
rey de Judá: El cardo que estaba en el Líbano, envió
al cedro que estaba en el Líbano, diciendo: Da tu hija a mi hijo
por mujer. Y he aquí que las bestias fieras que estaban en el Líbano,
pasaron, y hollaron el cardo.
25:19 Tú dices: He aquí he derrotado a Edom; y tu corazón
se enaltece para gloriarte. Quédate ahora en tu casa. ¿para
qué te provocas un mal en que puedas caer tú y Judá
contigo?
25:20 Mas Amasías no quiso oir; porque era la voluntad de Dios,
que los quería entregar en manos de sus enemigos, por cuanto habían
buscado los dioses de Edom.
25:21 Subió pues Joás rey de Israel, y se vieron cara
a cara él y Amasías rey de Judá, en la batalla de
Bet-semes, la cual es de Judá.
25:22 Pero cayó Judá delante de Israel, y huyó
cada uno a su estancia.
25:23 Y Joás rey de Israel prendió en Bet-semes a Amasías
rey de Judá, hijo de Joás hijo de Joacaz, y lo llevóa
Jerusalén : y derribó el muro de Jerusalén desde
la puerta de Efraín hasta la puerta del ángulo, un tramo
de cuatrocientos codos.
25:24 Asimismo tomó todo el oro y plata, y todos los utensilios
que se hallaron en la casa de Dios en casa de Obed-edom, y los tesoros
de la casa del rey, y los hijos de los nobles; después volvió
a Samaria.
25:25 Y vivió Amasías hijo de Joás, rey de Judá,
quince años después de la muerte de Joás hijo de Joacaz,
rey de Israel.
25:26 Lo demás hechos de Amasías, primeros y postreros,
¿no están escritos en el libro de los reyes de Judá
y de Israel?
25:27 Desde el tiempo en que Amasías se apartó de Jehová,
empezaron a conspirar contra él en Jerusalén ; y habiendo
él huído a Laquis, enviaron tras él a Laquis, y allá
lo mataron;
25:28 Y lo trajeron en caballos, y lo sepultaron con sus padres en
la ciudad de Judá.
Capítulo 26
Reinado de Uzías
(2 R. 15. 1-7)
26:1 Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Uzías,
el cual tenía dieciséis años, y lo pusieron por rey
en lugar de Amasías su padre.
26:2 Uzías edificó él a Elot, y la restituyó
a Judá después que el rey Amasías durmió con
sus padres.
26:3 De dieciséis años era Uzías cuando comenzó
a reinar, y cincuenta y dos años reinó en Jerusalén
. El nombre de su madre fue Jecolías, de Jerusalén .
26:4 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas
las cosas que había hecho Amasías su padre.
26:5 Y persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías,
entendido en visiones de Dios; y en estos días que buscó
a Jehová, él le prosperó.
26:6 Y salió, y peleó contra los filisteos, y rompió
el muro de Gat, y el muro de Jabnia, y el muro de Asdod; y edificó
ciudades en Asdod, y en la tierra de los filisteos.
26:7 Dios le dio ayuda contra los filisteos, y contra los árabes
que habitaban en Gur-baal, y contra los amonitas.
26:8 Y dieron los amonitas presentes a Uzías, y se divulgó
su fama hasta la frontera de Egipto; porque se había hecho altamente
poderoso.
26:9 Edificó también Uzías torres en Jerusalén
, junto a la puerta del ángulo, y junto a la puerta del valle, y
junto a las esquinas; y las fortificó.
26:10 Asimismo edificó torres en el desierto, y abrió
muchas cisternas: porque tuvo muchos ganados, así en los Sefela
como en las vegas; y viñas, y labranzas, así en los montes
como en los llanos fértiles; porque era amigo de la agricultura.
26:11 Tuvo también Uzías un ejército de guerreros,
los cuales salían a la guerra en divisiones, de acuerdo con la lista
hecha por mano de Jehiel escriba, y de Maasías gobernador, y por
mano de Hananías, uno de los jefes del rey.
26:12 Todo el número de los jefes de familias, valientes y esforzados,
era dos mil seiscientos.
26:13 Y bajo la mano de éstos estaba el ejército de guerra,
de trescientos siete mil quinientos guerreros poderosos y fuertes, para
ayudar al rey contra los enemigos.
26:14 Y Uzías preparó para todo el ejército, escudos,
lanzas, yelmos, coseletes, arcos, y hondas para tirar piedras.
26:15 E hizo en Jerusalén máquinas por inventadas
por ingenieros, para que estuviesen en las torres y en los baluartes, para
arrojar saetas y grandes piedras, y su fama se extendió lejos, porque
fue ayudado maravillosamente, hasta hacerse poderoso.
26:16 Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció
para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando
en el templo de Jehová para quemar incienso en el altar del incienso.
26:17 Y entró tras él el sacerdote Azarías, y
con él ochenta sacerdotes de Jehová, varones valientes.
26:18 Y se pusieron contra el rey Uzías, y le dijeron: No te
corresponde a ti, oh Uzías, el quemar incienso a Jehová,
sino a los sacerdotes hijos de Aarón, que son consagrados para quemarlo. Sal
del santuario, por que has prevaricado, y no te será para gloria
delante de Jehová Dios.
26:19 Entonces Uzías, teniendo enla mano un incensariopar ofrecer
incienso, se llenó de ira; y en su ira contra los sacerdotes, la
lepra le brotó en la frente delante de los sacerdotes en la casa
de Jehová, junto al altar del incienso.
26:20 Y le miró el sumo sacerdote Azarías, y todos los
sacerdotes, y he aquí la lepra estaba en su frente; e le hicieron
salir apresuradamente de aquel lugar; y él también se dio
prisa a salir, porque Jehová lo había herido.
26:21 Así el rey Uzías fue leproso hasta el día
de su muerte, y habitó leproso en una casa apartada, por lo cual
fue excluido de la casa de Jehová; y Jotam su hijo tuvo cargo de
la casa real, gobernando al pueblo de la tierra.
26:22 Los demás de los hechos de Uzías, primeros y postreros,
fueron escritos por el profeta Isaías, hijo de Amóz.
26:23 Y durmió Uzías con sus padres,
y lo sepultaron con sus padres en el campo de los sepulcros reales; porque
dijeron: Leproso es. Y reinó Jotam su hijo en lugar suyo.
Capítulo 27
Reinado de Jotam
(2 R. 15. 32-38)
27:1 De veinticinco años era Jotam cuando comenzó a reinar,
y dieciséis años reinó en Jerusalén . El nombre
de su madre fue Jerusa, hija de Sadoc.
27:2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas
las cosas que había hecho Uzías su padre, salvo que no entró
en el santuario de Jehová. Pero el pueblo continuaba corrompiéndose.
27:3 Edificó él la puerta mayor de la casa de Jehová,
y sobre el muro de la fortaleza edificó mucho.
27:4 Además edificó ciudades en las montañas de
Judá, y construyó fortalezas y torres en los bosques.
27:5 También tuvo él guerra con el rey de los hijos de
Amón, a los cuales venció; y le dieron los hijos de Amón
en aquel año cien talentos de plata,
diez mil coros de trigo, y diez mil de cebada. Esto le dieron los hijos
de Amón, y lo mismo en el segundo año, y en el tercero.
27:6 Así que Jotam se hizo fuerte, porque preparó sus
caminos delante de Jehová su Dios.
27:7 Lo demás hechos de Jotam, y todas sus guerras, y sus caminos,
he aquí están escritos en el libro de los reyes de Israel
y de Judá.
27:8 Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años,
y dieciséis reinó en Jerusalén .
27:9 Y durmió Jotam con sus padres, y lo sepultaron en la ciudad
de David; y reinó en su lugar Acaz su hijo.
Capítulo 28
Reinado de Acaz
(2 R. 16. 1-20)
28:1 De veinte años era Acaz cuando comenzó a reinar, y dieciséis
años reinó en Jerusalén : mas no hizo lo recto ante
los ojos de Jehová, como David su padre.
28:2 Antes anduvo en los caminos de los reyes de Israel, y además
hizo imágenes fundidas a los baales.
28:3 Quemó también incienso en el valle de los hijos
de Hinom, e hizo pasar a sus hijos por fuego, conforme a las abominaciones
de las naciones que Jehová había arrojado de la presencia
de los hijos de Israel.
28:4 Asimismo sacrificó y quemó incienso en los lugares
altos, en los collados, y debajo de todo árbol frondoso.
28:5 Por lo cual Jehová su Dios lo entregó en manos del
rey de los sirios, los cuales lo derrotaron, y le tomaron una gran número
de prisioneros que llevaron a Damasco. fue también entregado en
manos del rey de Israel, el cual lo batió con gran mortandad.
28:6 Porque Peka, hijo de Remalías mató en Judá
en un día ciento veinte mil hombres valientes; por cuanto habían
dejado a Jehová el Dios de sus padres.
28:7 Asimismo Zicri, hombre poderoso de Efraín, mató
a Maasías hijo del rey, y a Azricam su mayordomo, y a Elcana, segundo
después del rey.
28:8 También los hijos de Israel tomaron cautivos de sus hermanos
doscientos mil, mujeres, muchachos, y muchachas, además de haber
tomado de ellos mucho botín, que llevaron a Samaria.
28:9 Había entonces allí un profeta de Jehová
que se llamaba Obed, el cual salió delante del ejército cuando
entraba en Samaria, y les dijo: He aquí Jehová el Dios de
vuestros padres, por el enojo contra Judá, los ha entregado en vuestras
manos; y vosotros los habéis matado con ira que ha llegado hasta
el cielo.
28:10 Y ahora habéis determinado sujetar a vosotros a Judá
y a Jerusalén como siervos y siervas; mas ¿no habéis
pecado vosotros contra Jehová vuestro Dios?
28:11 Oidme, pues, ahora, y devolved a los cautivos que habéis
tomado de vuestros hermanos; porque Jehová está airado contra
vosotros.
28:12 Entonces se levantaron algunos varones de los principales de
los hijos de Efraín, Azarías hijo de Johanán,
Berequías hijo de Mesilemot, Ezequías hijo de Salum, y Amasa
hijo de Hadlai, contra los que venían de la guerra.
28:13 Y les dijeron: No traigáis acá a los cautivos,
porque el pecado contra Jehová estará sobre nosotros. Vosotros
tratáis de añadir sobre nuestros pecados y sobre nuestras
culpas, siendo muy grande nuestro delito, y el ardor de la ira contra Israel.
28:14 Entonces el ejército dejó los cautivos y el botín
delante de los príncipes y de toda la multitud.
28:15 Y se levantaron los varones nombrados, y tomaron a los cautivos,
y del despojo vistieron a los que de ellos estaban desnudos; los vistieron,
los calzaron, y les dieron de comer y de beber, y los ungieron, y condujeron
en asnos a todos los débiles, y los llevaron hasta Jericó,
ciudad de las palmeras, cerca de sus hermanos; y ellos volvieron a Samaria.
28:16 En aquel tiempo envió a pedir el rey Acaz a los reyes
de Asiria que le ayudasen:
28:17 Porque también los edomitas habían venido y atacado
a los de Judá, y habían llevado cautivos.
28:18 Asimismo los filisteos se habían extendido por las ciudades
de la Sefela, y del Neguev de Judá, y habían tomado Bet-semes,
Ajalón, Gederot, y Soco con sus aldeas, Timna también con
sus aldeas, y Gimzo con sus aldeas; y habitaban en ellas.
28:19 Porque Jehová había humillado a Judá por
causa de Acaz rey de Israel: por cuanto él había actuado
desenfrenadamente en Judá, y había prevaricado gravemente
contra Jehová.
28:20 También vino contra él Tiglat-pileser, rey de los
asirios, quien lo redujo a estrechez, y no lo fortaleció.
28:21 No obstante que despojó Acaz la casa de Jehová,
y la casa real, y las de los príncipes, para dar al rey de los asirios,
éste no le ayudó.
28:22 Además el rey Acaz en el tiempo que aquél le apuraba,
añadió mayor pecado contra Jehová;
28:23 Porque ofreció sacrificios a los dioses de Damasco que
le habían derrotado, y dijo: Pues que los dioses de los reyes de
Siria les ayudan, yo también ofreceré sacrificios a ellos
para que me ayuden; bien que fueron éstos su ruina, y la de todo
Israel.
28:24 Además de eso recogió Acaz los utensilios
de la casa de Dios, y los quebró, y cerró las puertas de
la casa de Jehová, y se hizo altares en Jerusalén
en todos los rincones.
28:25 Hizo también lugares altos en todas las ciudades de Judá,
para quemar incienso a los dioses ajenos, provocando así a ira a
Jehová el Dios de sus padres.
28:26 Los demás de sus hechos, y todos sus caminos, primeros
y postreros, he aquí están escritos en el libro de los reyes
de Judá y de Israel.
28:27 Y durmió Acaz con sus padres,
y lo sepultaron en la ciudad de Jerusalén : pero no lo metieron
en los sepulcros de los reyes de Israel; y reinó en su lugar Ezequías
su hijo.
Capítulo 29
Reinado de Ezequías
(2 R. 18. 1-3)
29:1 Comenzó a reinar Ezequías siendo de veinticinco años,
y reinó veintinueve años en Jerusalén . El nombre
de su madre fue Abías, hija de Zacarías.
29:2 E hizo lo recto ante los ojos de Jehová, conforme a todas
las cosas que había hecho David su padre.
Ezequías restablece el culto del templo
29:3 En el primer año de su reinado, en el mes primero, abrió
las puertas de la casa de Jehová, y las reparó.
29:4 E hizo venir los sacerdotes y levitas, y los reunió en
la plaza oriental.
29:5 Y les dijo: ¡Oidme, levitas! Santificaos ahora, y santificad
la casa de Jehová el Dios de vuestros padres, y sacad del santuario
la inmundicia.
29:6 Porque nuestros padres se han rebelado, y han hecho lo malo ante
los ojos de Jehová nuestro Dios; porque le dejaron, y apartaron
sus rostros del tabernáculo de Jehová, y le volvieron las
espaldas.
29:7 Y aun cerraron las puertas del pórtico, y apagaron las
lámparas; no quemaron incienso, ni sacrificaron holocausto en el
santuario al Dios de Israel.
29:8 Por tanto, la ira de Jehová ha venido sobre Judá
y Jerusalén , y los ha entregado a turbación, y a execración
y escarnio, como veis vosotros con vuestros ojos.
29:9 Y he aquí nuestros padres han caído a espada, y
nuestros hijos, nuestras hijas y nuestras mujeres fueron llevados cautivos
por esto.
29:10 Ahora, pues, yo he determinado hacer pacto con Jehová
el Dios de Israel, para que aparte de nosotros el ardor de su ira.
29:11 Hijos míos, no os engañéis ahora, porque
Jehová os ha escogido a vosotros para que estéis delante
de él, y le sirváis, y seáis sus ministros, y le queméis
incienso.
29:12 Entonces se levantaron los levitas, Mahat hijo de Amasai, y Joel
hijo de Azarías, de los hijos de Coat; y de los hijos de Merari,
Cis hijo de Abdi, y Azarías hijo de Jehalelel; de los hijos de Gersón,
Joa hijo de Zima, y Edén hijo de Joa;
29:13 de los hijos de Elizafán, Simri y Jeiel; y de los hijos
de Asaf, Zacarías y Matanías;
29:14 de los hijos de Hemán, Jehiel y Simei; y de los
hijos de Jedutún, Semaías y Uziel.
29:15 Estos reunieron a sus hermanos, y se santificaron, y entraron,
conforme al mandamiento del rey y las palabras de Jehová, para limpiar
la casa de Jehová.
29:16 Y entrando los sacerdotes dentro de la casa de Jehová
para limpiarla, sacaron toda la inmundicia que hallaron en el templo de
Jehová, al atrio de la casa de Jehová; y de allí los
levitas la llevaron fuera al torrente de Cedrón.
29:17 Comenzaron a santificarse el día primero del mes primero,
y a los ocho del mismo mes vinieron al pórtico de Jehová:
y santificaron la casa de Jehová en ocho días, y en el dieciséis
del mes primero terminaron.
29:18 Entonces vinieron al rey Ezequías y le dijeron: Ya hemos
limpiado toda la casa de Jehová, el altar del holocausto, y todos
sus instrumentos, y la mesa de la proposición con todos sus utensilios.
29:19 Asimismo hemos preparado y santificado todos los utensilios que
en su infidelidad había desechado el rey Acaz, cuando reinaba: y
he aquí están delante del altar de Jehová.
29:20 Y levantándose de mañana el rey Ezequías
reunió los principales de la ciudad, y subió a la casa de
Jehová.
29:21 Y presentaron siete novillos, siete carneros, siete corderos,
y siete machos cabríos, para expiación por el reino, por
el santuario y por Judá. Y dijo a los sacerdotes hijos de Aarón,
que los ofreciesen sobre el altar de Jehová.
29:22 Mataron, pues, los novillos, y los sacerdotes recibieron la sangre,
y la esparcieron sobre el altar; mataron luego los carneros, y esparcieron
la sangre sobre el altar; asimismo mataron los corderos, y esparcieron
la sangre sobre el altar.
29:23 Después hicieron acercar delante del rey y de la multitud
los machos cabríos para la expiación, y pusieron sobre ellos
sus manos:
29:24 Y los sacerdotes los mataron, e hicieron ofrenda de expiación
con la sangre de ellos sobre el altar, para reconciliar a todo Israel;
porque por todo Israel mandó el rey hacer el holocausto y la expiación.
29:25 Puso también levitas en la casa de Jehová con címbalos,
salterios, y arpas, conforme al mandamiento de David, de Gad vidente del
rey, y del profeta Natán: porque aquel mandamiento procedía
de Jehová por medio de sus profetas.
29:26 Y los levitas estaban con los instrumentos de David, y los sacerdotes
con trompetas.
29:27 Entonces mandó Ezequías sacrificar el holocausto
en el altar; y cuando comenzó el holocausto, comenzó también
el cántico de Jehová, con las trompetas y los instrumentos
de David rey de Israel.
29:28 Y toda la multitud adoraba, y los cantores cantaban, y los trompeteros
sonaban las trompetas; todo hasta duró hasta consumirse el holocausto.
29:29 Y cuando acabaron de ofrecer, se inclinó el rey, y todos
los que con él estaban, y adoraron.
29:30 Entonces el rey Ezequías y los príncipes dijeron
a los levitas que alabasen a Jehová con las palabras de David y
de Asaf vidente: y ellos alabaron con gran alegría, y se inclinaron
y adoraron.
29:31 Y respondiendo Ezequías dijo: Vosotros os habéis
consagrado ahora a Jehová; acercaos, pues, y presentad sacrificios
y alabanzas en la casa de Jehová. Y la multitud presentó
sacrificios y alabanzas; y todos los generosos de corazón trajeron
holocaustos.
29:32 Y fue el número de los holocaustos que trajo la congregación,
setenta bueyes, cien carneros y doscientos corderos; todo para el holocausto
de Jehová.
29:33 Y las ofrendas fueron seiscientos bueyes, y tres mil ovejas.
29:34 Mas los sacerdotes eran pocos, y no bastaban para desollar los
holocaustos; y así sus hermanos los levitas les ayudaron hasta que
acabaron la obra, y hasta que los demás sacerdotes se santificaron:
porque los levitas fueron más rectos de corazón para santificarse,
que los sacerdotes.
29:35 Así, pues, hubo abundancia de holocaustos, con grosura
de las ofrendas de paz, y libaciones para cada holocausto. Y quedó
restablecido el servicio de la casa de Jehová.
29:36 Y se alegró Ezequías con todo el pueblo, de que
Dios hubiese preparado el pueblo; porque la cosa fue hecha rápidamente.
Capítulo 30
Ezequías celebra la pascua
30:1 Envió después Ezequías por todo Israel y Judá,
y escribió cartas a Efraín y a Manasés, para que viniesen
a Jerusalén a la casa de Jehová para celebrar la pascua
a Jehová Dios de Israel.
30:2 Y el rey había tomado consejo con sus príncipes,
y con toda la congregación en Jerusalén , para celebrar la
pascua en el mes segundo:
30:3 Porque entonces no la podían celebrar, por cuanto no había
suficientes sacerdotes santificados, ni el pueblo se había reunido
en Jerusalén.
30:4 Esto agradó al rey y a toda la multitud.
30:5 Y determinaron hacer pasar pregón por todo Israel, desde
Beerseba hasta Dan, para que viniesen a celebrar la pascua a Jehová
Dios de Israel, en Jerusalén : porque en mucho tiempo no la habían
celebrado al modo que está escrito.
30:6 Fueron pues correos con cartas de mano del rey y de sus príncipes
por todo Israel y Judá, como el rey lo había mandado, y decían:
Hijos de Israel, volveos a Jehová el Dios de Abraham, de Isaac,
y de Israel, y él se volverá al remanente que ha quedado
de la mano de los reyes de Asiria.
30:7 No seáis como vuestros padres y como vuestros hermanos,
que se rebelaron contra Jehová el Dios de sus padres, y él
los entregó a desolación, como vosotros veis.
30:8 No endurezcáis, pues, ahora vuestra cerviz como vuestros
padres; someteos a Jehová, y venid a su santuario, el cual él
ha santificado para siempre; y servid a Jehová vuestro Dios, y el
ardor de su ira se apartará de vosotros.
30:9 Porque si os volviereis a Jehová, vuestros hermanos y vuestros
hijos hallarán misericordia delante de los que los tienen cautivos,
y volverán a esta tierra: porque Jehová vuestro Dios es clemente
y misericordioso, y no apartará de vosotros su rostro, si vosotros
os volviereis a él.
30:10 Pasaron, pues, los correos de ciudad en ciudad por la tierra
de Efraín y Manasés, hasta Zabulón: mas se reían
y burlaban de ellos.
30:11 Con todo eso, algunos hombres de Aser, de Manasés, y de
Zabulón, se humillaron, y vinieron a Jerusalén .
30:12 En Judá también estuvo la mano de Dios para darles
un solo corazón para cumplir el mensaje del rey y de los príncipes,
conforme a la palabra de Jehová.
30:13 Y se reunió en Jerusalén mucha gente para
celebrar la fiesta solemne de los panes sin levadura en el mes segundo,
una vasta reunión.
30:14 Y levantándose, quitaron los altares que había
en Jerusalén ; quitaron también todos los altares de incienso,
y los echaron al torrente de Cedrón.
30:15 Entonces sacrificaron la pascua, a los catorce días del
mes segundo; y los sacerdotes y los levitas llenos de vergüenza se
santificaron, y trajeron los holocaustos a la casa de Jehová.
30:16 Y tomaron su lugar en los turnos de costumbre, conforme a la
ley de Moisés varón de Dios; y los sacerdotes esparcían
la sangre que recibían de manos de los levitas:
30:17 Porque había muchos en la congregación que no estaban
santificados, y por eso los levitas sacrificaban la pascua por todos los
que no se habían purificado, para santificarlos a Jehová.
30:18 Porque una gran multitud del pueblo de Efraín y Manasés,
y de Isacar y Zabulón, no se habían purificado, y comieron
la pascua no conforme a lo que está escrito. Mas Ezequías
oró por ellos, diciendo: Jehová, que es bueno, sea propicio
a todo aquel que ha prepasrado su corazón para buscar a Dios,
30:19 a Jehová el Dios de sus padres, aunque no esté
purificado según los ritos de purificación del santuario.
30:20 Y oyó Jehová a Ezequías, y sanó al
pueblo.
30:21 Así los hijos de Israel que estaban en Jerusalén
celebraron la fiesta solemne de los panes sin levadura por siete días
con grande gozo: y glorificaban a Jehová todos los días los
levitas y los sacerdotes, cantando con instrumentos resonantes a Jehová.
30:22 Y habló Ezequías al corazón de todos los
levitas que tenían buena inteligencia en el servicio de Jehová.
Y comieron de lo sacrificado en la fiesta solemne por siete días,
ofreciendo sacrificios de paz, y dando gracias a Jehová el Dios
de sus padres.
30:23 Y toda aquella asamblea determinó que celebrasen la fiesta
por otros siete días; y la celebraron otros siete días con
alegría.
30:24 Porque Ezequías rey de Judá había dado a
la asamblea mil novillos y siete mil ovejas; y también los príncipes
dieron al pueblo mil novillos y diez mil ovejas: y muchos sacerdotes ya
se habían santificado.
30:25 Se alegró, pues, toda la congregación de Judá,
como también los sacerdotes y levitas, y toda la multitud que había
venido de Israel; asimismo los forasteros que habían venido de la
tierra de Israel, y los que habitaban en Judá.
30:26 Hubo entonces gran regocijo en Jerusalén; porque desde
los días de Salomón hijo de David rey de Israel, no había
habido cosa semejante en Jerusalén .
30:27 Después los sacerdotes y levitas, puestos en pie, bendijeron
al pueblo: y la voz de ellos fue oída, y su oración llegó
a la habitación de su santuario, al cielo.
Capítulo 31
31:1 Hechas todas estas cosas, todos los de Israel que habían estado
allí, salieron por las ciudades de Judá, y quebraron las
estatuas y destruyeron las imágenes de Asera, y derribaron los lugares
altos y los altares por todo Judá y Benjamín, y también
en Efraín y Manasés, hasta acabarlo todo. Después
se volvieron todos los hijos de Israel a sus ciudades, cada uno a su posesión.
Ezequías reorganiza el servicio de los sacerdotes y levitas
31:2 Y arregló Ezequías la distribución de los
sacerdotes y de los levitas conforme a sus turnos, cada uno según
su oficio, los sacerdotes y los levitas para ofrecer el holocausto y las
ofrendas de paz, para que ministrasen, para que diesen gracias y alabasen
dentro de las puertas de los atrios de Jehová.
31:3 el rey contribuyó de su propia hacienda para los holocaustos
a mañana y tarde, y para los holocaustos de los días de reposo,
nuevas lunas, y fiestas solemnes, como está escrito en la ley de
Jehová.
31:4 Mandó también al pueblo que habitaba en Jerusalén
, que diese la porción a los sacerdotes y levitas, para que ellos
se dedicasen a la ley de Jehová.
31:5 Y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron
muchas primicias de grano, vino, aceite, miel, y de todos los frutos de
la tierra: trajeron asimismo en abundancia los diezmos de todas las cosas.
31:6 También los hijos de Israel y de Judá, que habitaban
en las ciudades de Judá, dieron del mismo modo los diezmos de las
vacas y de las ovejas; y trajeron los diezmos de lo santificado, de las
cosas que habían prometido a Jehová su Dios, y los depositaron
en montones.
31:7 En el mes tercero comenzaron a formar aquellos montones, y terminaron
en el mes séptimo.
31:8 Cuando Ezequías y los príncipes vinieron y vieron
los montones, bendijeron a Jehová, y a su pueblo Israel.
31:9 Y preguntó Ezequías a los sacerdotes y a los levitas
acerca de esos montones.
31:10 Y el sumo sacerdote Azarías, de la casa de Sadoc,
le contestó: Desde que comenzaron a traer las ofrendas a la casa
de Jehová, hemos comido y nos hemos saciado, y nos ha sobrado mucho:
porque Jehová ha bendecido su pueblo, y ha quedado esta abundancia
de provisiones.
31:11 Entonces mandó Ezequías que preparasen cámaras
en la casa de Jehová; y las prepararon.
31:12 Y en ellas depositaron las primicias y los diezmos y las cosas
consagradas, fielmente; y dieron cargo de ello al levita Conanías,
el principal, y Simei su hermano fue el segundo.
31:13 Y Jehiel, Azazías, Nahat, Asael, Jerimot, Jozabad, Eliel,
Ismaquías, Mahat, y Benaía, fueron los mayordomos al servicio
de Conanías y de Simei su hermano, por mandamiento del rey Ezequías
y de Azarías, príncipe de la casa de Dios.
31:14 Y el levitaCoré hijo de Imna, guarda de la puerta oriental,
tenía cargo de las ofrendas voluntarias para Dios, y de la distribución
de las ofrendas dedicadas a Jehová, y de las cosas santísimas.
31:15 Y a su servicio estaba Edén, Benjamín, Jesúa,
Semaías, Amarías, y Secanías, en las ciudades de los
sacerdotes, para dar con fidelidad a sus hermanos sus porciones conforme
a sus grupos, así al mayor como al menor;
31:16 a los varones anotados por sus linajes, de tres años arriba,
a todos los que entraban en la casa de Jehová, para desempeñar
su ministerio, según sus oficios y grupos;
31:17 También a los que eran contados entre los sacerdotes según
sus casas paternas; y a los levitas de edad de veinte años arriba,
conforme a sus oficios y grupos;
31:18 Eran inscritos con todos sus niños, sus mujeres, sus hijos
e hijas, toda la multitud; porque con fidelidad se consagraban a las cosas
santas.
31:19 Del mismo modo para los hijos de Aarón, sacerdotes, que
estaban en los ejidos de sus ciudades, por todas las ciudades, los varones
nombrados tenían cargo de dar sus porciones a todos los varones
de entre los sacerdotes, y a todo el linaje de los levitas.
31:20 De esta manera hizo Ezequías en todo Judá: y ejecutó
lo bueno, recto, y verdadero, delante de Jehová su Dios.
31:21 En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de
Dios, de acuerdo con la ley, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón,
y fue prosperado.
Capítulo 32
Senaquerib invade a Judá (2 R. 18. 13-37;
Is.
36. 1-22)
32:1 Después de estas cosas y de esta fidelidad, vino Senaquerib
rey de los asirios e invadió a Judá, y acampó contra
las ciudades fortificadas, con la intención de conquistarlas.
32:2 Viendo, pues, Ezequías la venida de Senaquerib, y su intención
de combatir a Jerusalén ,
32:3 Tuvo consejo con sus príncipes y con sus hombres valientes,
para cegar las fuentes de agua que estaban fuera de la ciudad; y ellos
le apoyaron.
32:4 Entonces se reunió mucho pueblo, y cegaron todas las fuentes,
y el arroyo que corría por a traves del territorio, diciendo: ¿Por
qué han de hallar los reyes de Asiria muchas aguas cuando vengan?
32:5 Después con ánimo resuelto edificó Ezequías
todos los muros caídos, e hizo alzar las torres, y otro muro por
fuera: fortificó además a Milo en la ciudad de David, e hizo
también muchas espadas y escudos.
32:6 Y puso capitanes de guerra sobre el pueblo, y los hizo reunir
en la plaza de la puerta de la ciudad, y habló al corazón
de ellos, diciendo:
32:7 Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo
del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque
más hay con nosotros que con él.
32:8 Con él es el brazo de carne, mas con nosotros está
Jehová nuestro Dios para ayudarnos, y pelear nuestras batallas.
Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías rey de Judá.
32:9 Después de esto Senaquerib rey de los asirios, mientras
sitiaba a Laquis con todas sus fuerzas, envió sus siervos a Jerusalén
para decir a Ezequías rey de Judá, y a todos los de Judá
que estaban en Jerusalén :
32:10 Así ha dicho Senaquerib rey de los asirios: ¿En
quién confiáis vosotros al resistir el sitio en Jerusalén?
32:11 ¿No os engaña Ezequías para entregaros a
muerte, a hambre, y a sed, al decir: Jehová nuestro Dios nos librará
de la mano del rey de Asiria?
32:12 ¿No es Ezequías el mismo que ha quitado sus lugares
altos y sus altares, y ha dicho a Judá y a Jerusalén : Delante
de este solo altar adoraréis, y sobre él quemaréis
incienso?
32:13 ¿No habéis sabido lo que yo y mis padres hemos
hecho a todos los pueblos de la tierra? ¿Pudieron los dioses de
las naciones de esas tierras librar su tierra de mi mano?
32:14 ¿Qué dios hubo de entre todos los dioses de aquellas
naciones que destruyeron mis padres, que pudiese salvar a su pueblo de
mis manos? ¿Cómo podrá vuestro Dios libraros de mi
mano?
32:15 Ahora, pues, no os engañe Ezequías, ni os persuada
de ese modo, ni le creáis; que si ningún dios de todas aquellas
naciones y reinos pudo librar a su pueblo de mis manos, y de las manos
de mis padres, ¿cuánto menos vuestro Dios os podrá
librar de mi mano?
32:16 Y otras cosas más hablaron sus siervos contra Jehová
Dios, y contra su siervo Ezequías.
32:17 Además de esto escribió cartas en que blasfemaba
contra Jehová el Dios de Israel, y hablaba contra él, diciendo:
Como los dioses de las naciones de los países no pudieron librar
su pueblo de mis manos, tampoco el Dios de Ezequías librará
al suyo de mis manos.
32:18 Y clamaron a gran voz en judaico al pueblo de Jerusalén
que estaba sobre los muros, para espantarles y atemorizarles, a fin de
poder tomar la ciudad.
32:19 Y hablaron contra el Dios de Jerusalén , como contra los
dioses de los pueblos de la tierra, que son obra de manos de hombres.
Jehová libra a Ezequías
(2 R. 19. 1-37;
Is.
37. 1-38)
32:20 Mas el rey Ezequías, y el profeta Isaías hijo de
Amoz, oraron por esto, y clamaron al cielo.
32:21 Y Jehová envió un ángel, el cual destruyó
a todo valiente y esforzado, y a los jefes y capitanes en el campamento
del rey de Asiria. Este se volvió por tanto, avergonzado a su tierra;
y entrando en el templo de su dios, allí lo mataron a espada sus
propios hijos.
32:22 Así salvó Jehová a Ezequías y a los
moradores de Jerusalén de las manos de Senaquerib rey de Asiria,
y de las manos de todos; y les dio reposo de todos lados.
32:23 Y muchos trajeron a Jerusalén ofrenda a Jehová,
y ricos presentes a Ezequías rey de Judá; y fue muy engrandecido
delante de todas las naciones después de esto.
Enfermedad de Ezequías
(2 R. 20. 1-11;
Is.
38. 1-22)
32:24 En aquel tiempo Ezequías enfermó de muerte; y oró
a Jehová, quien le respondió, y le dio una señal.
32:25 Mas Ezequías no correspondió al bien que le había
sido hecho: sino que se enalteció su corazón, y vino la ira
contra él, y contra Judá y Jerusalén .
32:26 Pero Ezequías, después de haberse enaltecido su
corazón, se humilló, él y los moradores de Jerusalén
; y no vino sobre ellos la ira de Jehová en los días de Ezequías.
Ezequías recibe a los enviados de Babilonia
(2 R. 20. 12-19;
Is.
39. 1-8)
32:27 Y tuvo Ezequías riquezas y gloria, muchas en gran manera;
y adquirió tesoros de plata y oro, piedras preciosas, perfumes ,
escudos, y toda clase de joyas deseables.
32:28 Asimismo hizo depósitos para las rentas del grano, del
vino, y del aceite; establos para toda clase de bestias, y apriscos para
los ganados.
32:29 Adquirió también ciudades, y hatos de ovejas y
de vacas en gran abundancia; porque Dios le había dado muchas riquezas.
32:30 Este Ezequías cubrió los manantiales de Gihón
la de arriba, y condujo el agua hacia el occidente de la ciudad de David.
Y fue prosperado Ezequías en todo lo que hizo.
32:31 Mas en lo referente a los mensajeros de los príncipes
de Babilonia, que enviaron a él para saber del prodigio que había
acontecido en el país, Dios lo dejó, para probarle, para
hacer conocer todo lo que estaba en su corazón.
Muerte de Ezequías
(2 R. 20. 20-21)
32:32 Los demás de los hechos de Ezequías, y de sus misericordias,
he aquí todos están escritos en la profecía del profeta
Isaías hijo de Amoz, en el libro de los reyes de Judá y de
Israel.
32:33 Y durmió Ezequías con sus padres, y lo sepultaron
en el lugar más prominente de los sepulcros de los hijos de David,
honrándole en su muerte todo Judá y toda Jerusalén
: y reinó en su lugar Manasés su hijo.
Capítulo 33
Reinado de Manasés (2
R. 21. 1-18)
33:1 De doce años era Manasés cuando comenzó a reinar,
y cincuenta y cinco años reinó en Jerusalén.
33:2 Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehová,
conforme a las abominaciones de las naciones que Jehová había
echado de delante de los hijos de Israel:
33:3 Porque él reedificó los lugares altos que Ezequías
su padre había derribado, y levantó altares a los baales,
e hizo imágenes de Asera, y adoró a todo el ejército
de los cielos, y les rindió culto.
33:4 Edificó también altares en la casa de Jehová,
de la cual había dicho Jehová: En Jerusalén
estará mi nombre perpetuamente.
33:5 Edificó asimismo altares a todo el ejército de los
cielos en los dos atrios de la casa de Jehová.
33:6 Y pasó sus hijos por fuego en el valle de los hijos de
Hinom; y observaba los tiempos, miraba en agüeros, era dado a adivinaciones,
y consultaba a adivinos y encantadores: se excedió en hacer lo malo
ante los ojos de Jehová, hasta encender su ira.
33:7 Además de esto puso una imagen fundida que hizo, en la
casa de Dios, de la cual había dicho Dios a David y a Salomón
su hijo: En esta casa y en Jerusalén , la cual yo elegí sobre
todas las tribus de Israel, pondré mi nombre para siempre:
33:8 Y nunca más quitaré el pie de Israel de la tierra
que yo entregué a vuestros padres, a condición de que guarden
y hagan todas las cosas que yo les he mandado, toda la ley, los estatutos,
y los preceptos, por medio de Moisés.
33:9 Manasés, pues, hizo extraviarse a Judá y a los moradores
de Jerusalén , para hacer más mal que las naciones que Jehová
destruyó delante de los hijos de Israel.
33:10 Y habló Jehová a Manasés y a su pueblo,
mas ellos no escucharon:
33:11 por lo cual Jehová trajo contra ellos los generales del
ejército del rey de los asirios, los cuales aprisionaron con grillos
a Manasés, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia.
33:12 Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová
su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres.
33:13 Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó
su oración, y lo restauró a Jerusalén, a su reino.
Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios.
33:14 Después de esto edificó el muro exterior de la
ciudad de David, al occidente de Gihón, en el valle, a la entrada
de la puerta del Pescado, y amuralló Ofel, y elevó el muro
muy alto; y puso capitanes de ejército en todas las ciudades fortificadas
de Judá.
33:15 Asimismo quitó los dioses ajenos, y el ídolo de
la casa de Jehová, y todos los altares que había edificado
en el monte de la casa de Jehová y en Jerusalén , y los echó
fuera de la ciudad.
33:16 Reparó luego el altar de Jehová, y sacrificó
sobre él sacrificios de ofrenda de paz y de alabanza; y mandó
a Judá que sirviesen a Jehová Dios de Israel.
33:17 Pero el pueblo aún sacrificaba en los lugares altos, aunque
lo hacía para Jehová su Dios.
33:18 Lo demás hechos de Manasés, y su oración
a su Dios, y las palabras de los videntes que le hablaron en nombre de
Jehová el Dios de Israel, he aquí todo está escrito
en las actas de los reyes de Israel.
33:19 Su oración también, y cómo fue oído,
todos sus pecados, y su prevaricación, los sitios donde edificó
lugares altos y erigió imágenes de Asera e ídolos,
antes que se humillase, he aquí estas cosas están escritas
en las palabras de los videntes.
33:20 Y durmió Manasés con sus padres, y lo sepultaron
en su casa; y reinó en su lugar Amón su hijo.
Reinado de Amón
(2 R. 21. 19-26)
33:21 De veintidós años era Amón cuando comenzó
a reinar, y dos años reinó en Jerusalén .
33:22 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová, como había
hecho Manasés su padre; porque ofreció sacrificios y sirvió
a todos los ídolos que su padre Manasés había hecho.
33:23 Pero nunca se humilló delante de Jehová, como se
humilló Manasés su padre; antes bien aumentó el pecado.
33:24 Y conspiraron contra él sus siervos, y lo mataron en su
casa.
33:25 Mas el pueblo de la tierra mató a todos los que habían
conspirado contra el rey Amón; y el pueblo de la tierra puso por
rey en su lugar a Josías su hijo.
Capítulo 34
Reinado de Josías
(2 R. 22 1-2)
34:1 De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar,
y treinta y un años reinó en Jerusalén.
34:2 Este hizo lo recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en
los caminos de David su padre, sin apartarse a la derecha ni a la izquierda.
Reformas de Josías
(2 R. 23. 4-20)
34:3 A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho,
comenzó a buscar al Dios de David su padre; y a los doce años
comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los
lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes
fundidas.
34:4 Y derribaron delante de él los altares de los baales,
e hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban puestas encima;
despedazó también los imágenes de Asera, y las esculturas
y estatuas fundidas, y las desmenuzó, y esparció el polvo
sobre los sepulcros de los que les habían ofrecido sacrificio.
34:5 Quemó además los huesos de los sacerdotes sobre
sus altares,
y limpió a Judá y a Jerusalén .
34:6 Lo mismo hizo en las ciudades de Manasés, Efraín,
Simeón, y hasta Neftalí, y en los lugares asolados alrededor.
34:7 Y cuando hubo derribado los altares y los imágenes de Asera,
y quebrado y desmenuzado las esculturas, y destruído todos los ídolos
por toda la tierra de Israel, volvió a Jerusalén .
Hallazgo del libro de la ley
(2 R. 22 3--23. 3)
34:8 A los dieciocho años de su reinado, después de haber
limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalía,
a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller,
para que reparasen la casa de Jehová su Dios.
34:9 Vinieron estos al sumo sacerdote Hilcías, y dieron el dinero
que había sido traído a la casa de Jehová, que los
levitas que guardaban la puerta habían recogido de mano de Manasés
y de Efraín y de todo el remanente de Israel, de todo Judá
y Benjamín, y de los habitantes de Jerusalén .
34:10 Y lo entregaron en mano de los que hacían la obra, que
eran mayordomos en la casa de Jehová, los cuales lo daban a los
que hacían la obra y trabajaban en la casa de Jehová, para
reparar y restaurar el templo.
34:11 Daban asimismo a los carpinteros y canteros para que comprasen
piedra de cantería, y madera para los armazones, y para la entabladura
de los edificios que habían destruído los reyes de Judá.
34:12 Y estos hombres procedían con fidelidad en la obra: y
eran sus mayordomos Jahat y Abdías, levitas de los hijos de Merari;
y Zacarías y Mesulam de los hijos de Coat, para que activasen la
obra; y de los levitas, todos los entendidos en instrumentos de música.
34:13 También velaban sobre los cargadores, y eran mayordomos
de los que se ocupaban en cualquier clase de obra; y de los levitas había
escribas, gobernadores, y porteros.
34:14 Y al sacar el dinero que había sido traído a la
casa de Jehová, el sacerdote Hilcías halló el libro
de la ley de Jehová dada por medio de Moisés.
34:15 Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba Safán:
Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías
el libro a Safán.
34:16 Y Safán lo llevó al rey, y le contó el asunto,
diciendo: Tus siervos han cumplido todo lo que les fue encomendado.
34:17 Han reunido el dinero que se halló en la casa de Jehová,
y lo han entregado en mano de los encargados, y en mano de los que hacen
la obra.
34:18 Además de esto, declaró el escriba Safán
al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me dio un libro. Y leyó
Safán en él delante del rey.
34:19 Luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó
sus vestidos;
34:20 Y mandó a Hilcías y a Ahicam hijo de Safán,
y a Abdón hijo de Micaía, y a Safán escriba, y a Asaías
siervo del rey, diciendo:
34:21 Andad, consultad a Jehová por mí, y por el remanente
de Israel y de Judá, acerca de las palabras del libro que se ha
hallado; porque grande es la ira de Jehová que ha caído sobre
nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová,
para hacer conforme a todo lo que está escrito en este libro.
34:22 Entonces Hilcías y los del rey fueron a Hulda profetisa,
mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las vestiduras,
la cual moraba en Jerusalén en el segundo barrio, y le dijeron
las palabras antes dichas.
34:23 Y ella respondió: Jehová Dios de Israel ha dicho
así: Decid al varón que os ha enviado a mí, que así
ha dicho Jehová:
34:24 He aquí yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los moradores
de él, todas las maldiciones que están escritas en el libro
que leyeron delante del rey de Judá:
34:25 Por cuanto me han dejado, y han ofrecido sacrificios a dioses
ajenos, provocándome a ira con todas las obras de sus manos; por
tanto se derramará mi ira sobre este lugar, y no se apagará.
34:26 Mas al rey de Judá, que os ha enviado a consultar a Jehová,
así le diréis: Jehová el Dios de Israel ha dicho así:
Por cuanto oiste las palabras del libro,
34:27 Y tu corazón se conmovió, y te humillaste delante
de Dios al oir sus palabras sobre este lugar y sobre sus moradores, y te
humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en
mi presencia, yo también te he oído, dice Jehová.
34:28 He aquí que yo te recogeré con tus padres, y serás
recogido en tu sepulcro en paz, y tus ojos no verán todo el mal
que yo traigo sobre este lugar y sobre los moradores de él. Y ellos
refirieron al rey la respuesta.
34:29 Entonces el rey envió y reunió todos los ancianos
de Judá y de Jerusalén .
34:30 Y subió el rey a la casa de Jehová, y con él
todos los varones de Judá, y los moradores de Jerusalén,
y los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo desde el mayor hasta el
más pequeño; y leyó a oídos de ellos todas
las palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa
de Jehová.
34:31 Y estando el rey en pie en su sitio, hizo delante de Jehová
pacto de caminar en pos de Jehová y de guardar sus mandamientos,
sus testimonios y sus estatutos, con todo su corazón y con toda
su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas
en aquel libro.
34:32 E hizo que se obligaran a ello todos los que estaban en Jerusalén
y en Benjamín; y los moradores de Jerusalén hicieron
conforme al pacto de Dios, del Dios de sus padres.
34:33 Y quitó Josías todas las abominaciones de toda
las tierra de los hijos de Israel, e hizo que todos los que se hallaron
en Israel sirviesen a Jehová su Dios. No se apartaron de en pos
de Jehová el Dios de sus padres, todo el tiempo que él vivió.
Capítulo 35
Josías celebra la pascua (2 R. 23. 21-23)
35:1 Josías celebró la pascua a Jehová en Jerusalén
, y sacrificaron la pascua a los catorce días del mes primero.
35:2 Puso también a los sacerdotes en sus oficios, y los confirmó
en el ministerio de la casa de Jehová.
35:3 Y dijo a los levitas que enseñaban a todo Israel, y que
estaban dedicados a Jehová: Poned el arca santa en la casa que edificó
Salomón hijo de David, rey de Israel, para que no la carguéis
más sobre los hombros. Ahora servid a Jehová vuestro Dios,
y a su pueblo Israel.
35:4 Preparaos según las familias de vuestros padres, por vuestros
turnos, como lo ordenaron David rey de Israel y Salomón su hijo.
35:5 Estad en el santuario según la distribución de las
familias de vuestros hermanos los hijos del pueblo, y según la distribución
de la familia de los levitas.
35:6 Sacrificad luego la pascua; y después de santificaros,
preparad a vuestros hermanos, para que hagan conforme a la palabra de Jehová
dada por medio de Moisés.
35:7 Y dio el rey Josías a los del pueblo ovejas, corderos,
y cabritos de los rebaños, en número de treinta mil, y tres
mil bueyes, todo para la pascua, para todos los que se hallaron presentes;
esto de la hacienda del rey.
35:8 También sus príncipes dieron con liberalidad al
pueblo y a los sacerdotes y levitas. Hilcías, Zacarías y
Jehiel, oficiales de la casa de Dios, dieron a los sacerdotes, para celebrar
la pascua, dos mil seiscientas ovejas, y trescientos bueyes.
35:9 Asimismo Conanías, y Semaías y Natanael sus hermanos,
y Hasabías, Jeiel, y Josabad, jefes de los levitas, dieron a los
levitas, para los sacrificios de la pascua, cinco mil ovejas y quinientos
bueyes.
35:10 Preparado así el servicio, los sacerdotes se colocaron
en sus puestos, y asimismo los levitas en sus turno, conforme al mandamiento
del rey.
35:11 Y sacrificaron la pascua; y esparcían los sacerdotes la
sangre recibida de mano de los levitas, y los levitas desollaban las víctimas.
35:12 Tomaron luego del holocausto, para dar conforme a los repartimientos
de las familias del pueblo, a fin de que ofreciesen a Jehová según
está escrito en el libro de Moisés; y asimismo tomaron de
los bueyes.
35:13 Y asaron la pascua al fuego conforme a la ordenanza;
mas lo que había sido santificado lo cocieron en ollas, en calderos
y sartenes, y lo repartieron rápidamente a todo el pueblo.
35:14 Después prepararon para ellos mismos y para los sacerdotes;
porque los sacerdotes, hijos de Aarón, estuvieron ocupados hasta
la noche en el sacrificio de los holocaustos y de las grosuras; por tanto,
los levitas prepararon para ellos mismos y para los sacerdotes hijos de
Aarón.
35:15 Asimismo los cantores hijos de Asaf estaban en su puesto, conforme
al mandamiento de David, de Asaf y de Hemán, y de Jedutún
vidente del rey;
también los porteros estaban a cada puerta; y no era necesario que
se apartasen de su ministerio, porque sus hermanos los levitas preparaban
para ellos.
35:16 Así fue preparado todo el servicio de Jehová en
aquel día, para celebrar la pascua, y para sacrificar los holocaustos
sobre el altar de Jehová, conforme al mandamiento del rey Josías.
35:17 Y los hijos de Israel que estaban allí, celebraron la
pascua en aquel tiempo, y la fiesta solemne de los panes sin levadura por
siete días.
35:18 Nunca fue celebrada una pascua como esta en Israel desde los
días de Samuel el profeta; ni ningún rey de Israel celebró
pascua tal como la que celebró el rey Josías, con los sacerdotes
y levitas, y todo Judá e Israel, los que se hallaron allí,
juntamente con los moradores de Jerusalén .
35:19 Esta pascua fue celebrada en el año dieciocho del rey
Josías.
Muerte de Josías
(2 R. 23. 28-30)
35:20 Después de todas estas cosas, luego de haber reparado Josías
la casa de Jehová, Necao rey de Egipto subió para hacer guerra
en Carquemis junto al Eufrates; y salió Josías contra él.
35:21 Y Necao le envió mensajeros, diciendo: ¿Qué
tengo yo contigo, rey de Judá? Yo no vengo contra ti hoy, sino contra
la casa que me hace guerra: y Dios me ha dicho que me apresure. Déja
de oponerte a Dios, quien está conmigo, no sea que él te
destruya.
35:22 Mas Josías no se retiró, sino que se disfrazó
para darle batalla, y no atendió a las palabras de Necao, que eran
de boca de Dios; y vino a darle la batalla en el campo de Meguido.
35:23 Y los flecheros tiraron contra el rey Josías. Entonces
dijo el rey a sus siervos: Quitadme de aquí, porque estoy herido
gravemente.
35:24 Entonces sus siervos lo sacaron de aquel carro, y lo pusieron
en un segundo carro que tenía, y lo llevaron a Jerusalén,
donde murió; y lo sepultaron en los sepulcros de sus padres. Y todo
Judá y Jerusalén hicieron duelo por Josías.
35:25 Y Jeremías endechó en memoria de Josías.
Todos los cantores y cantoras recitan esas lamentaciones sobre Josías
hasta hoy; y las tomaron por norma para endechar en Israel, las cuales
están escritas en el libro de Lamentos.
35:26 Lo demás hechos de Josías, y sus obras piadosas,
conforme a lo que está escrito en la ley de Jehová,
35:27 Y sus hechos, primeros y postreros, he aquí están
escritos en el libro de los reyes de Israel y de Judá.
Capítulo 36
Reinado y destronamiento de Joacaz (2 R. 23. 31-35)
36:1 Entonces el pueblo de la tierra tomó a Joacaz hijo de Josías,
y lo hizo rey en lugar de su padre en Jerusalén .
36:2 De veintrés años era Joacaz cuando comenzó
a reinar, y tres meses reinó en Jerusalén .
36:3 Y el rey de Egipto lo quitó de Jerusalén , y condenó
la tierra a pagar cien talentos de plata
y uno de oro.
36:4 Y estableció el rey de Egipto a Eliacim hermano de Joacaz
por rey sobre Judá y Jerusalén , y le mudó el nombre
en Joacim; y a Joacaz su hermano tomó Necao, y lo llevó a
Egipto.
Reinado de Joacim (2 R. 23. 36--24. 7)
36:5 Cuando comenzó a reinar Joacim  era
de veinticinco años, y reinó once años en Jerusalén;
e hizo lo malo ante los ojos de Jehová su Dios.
36:6 Y subió contra él Nabucodonosor rey de Babilonia,  
y lo llevó a Babilonia atado con cadenas.
36:7 También llevó Nabucodonosor a Babilonia de los utensilios
de la casa de Jehová, y los puso en su templo en Babilonia.
36:8 Los demás de los hechos de Joacim, y las abominaciones
que hizo, y lo que en él se halló, está escrito en
el libro de los reyes de Israel y de Judá: y reinó en su
lugar Joaquín su hijo.
Joaquín es llevado cautivo a Babilonia
(2 R. 24. 8-17)
36:9 De ocho años era Joaquín cuando comenzó a
reinar, y reinó tres meses y diez días en Jerusalén;
e hizo lo malo ante los ojos de Jehová.
36:10 A la vuelta del año el rey Nabucodonosor envió
y lo hizo llevar a Babilonia,  
juntamente con los objetos preciosos de la casa de Jehová, y constituyó
a Sedequías su hermano por rey sobre Judá y Jerusalén.
Reinado de Sedequías (2 R. 24. 18-20;
Jer.
52. 1-3)
36:11 De veintiún años era Sedequías
cuando comenzó a reinar, y once años reinó en Jerusalén
.
36:12 E hizo lo malo ante los ojos de Jehová su Dios, y no se
humilló delante del profeta Jeremías, que le hablaba de parte
de Jehová.
36:13 Se rebeló asimismo contra Nabucodonosor,
al cual había jurado por Dios; y endureció su cerviz, y obstinó
su corazón, para no volverse a Jehová el Dios de Israel.
36:14 También todos los principales sacerdotes, y el pueblo,
aumentaron la iniquidad, siguiendo todas las abominaciones de las naciones,
y contaminando la casa de Jehová, la cual él había
santificado en Jerusalén.
36:15 Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente
palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía
misericordia de su pueblo, y de su habitación.
36:16 Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y
menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que
subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo ya remedio.
Cautividad de Judá
(2 R. 25. 8-21;
Jer.
39. 8-10;
52. 12-30)
36:17 Por lo cual trajo contra ellos al rey de los caldeos,
que mató a espada a sus jóvenes en la casa de su santuario,
sin perdonar joven ni doncella, anciano ni decrépito; todos los
entregó en sus manos.
36:18 Asimismo todos los utensilios de la casa de Dios, grandes y chicos,
los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la casa del rey
y de sus príncipes, todo lo llevó a Babilonia.
36:19 Y quemaron la casa de Dios,
y rompieron el muro de Jerusalén , y consumieron a fuego todos sus
palacios, y destruyeron todos sus objetos deseables.
36:20 Los que escaparon de la espada fueron llevados cautivos a Babilonia;
y fueron siervos de él y de sus hijos, hasta que vino el reino de
los Persas;
36:21 Para que se cumpliese la palabra de Jehová por la boca
de Jeremías, hasta que la tierra hubo gozado de reposo; porque todo
el tiempo de su asolamiento reposó, hasta que los setenta años
fueron cumplidos.
El decreto de Ciro
(Esd. 1. 1-4)
36:22 Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que
se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová
despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo
pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino,
diciendo:
36:23 Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios
de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me
ha encargado que le edifique casa en Jerusalén,
que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo,
sea Jehová su Dios sea con él, y suba.
|