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Capítulo 10
El pacto renovado
(Ex. 34.1-10)
10:1 En aquel tiempo Jehová me dijo: Lábrate dos tablas
de piedra como las primeras, y sube a mí al monte, y hazte un arca
de madera;
10:2 y escribiré en aquellas tablas las palabras que estaban
en las primeras tablas que quebraste; y las pondrás en el arca.
10:3 E hice un arca de madera de acacia, y labré dos tablas
de piedra como las primeras, y subí al monte con las dos tablas
en mi mano.
10:4 Y escribió en las tablas conforme a la primera escritura,
los diez mandamientos que Jehová os había hablado en el monte
de en medio del fuego, el día de la asamblea; y me las dio Jehová.
10:5 Y volví y descendí del monte, y puse las tablas
en el arca que había hecho; y allí están, como Jehová
me mandó.
10:6 (Después salieron los hijos de Israel de Beerot-bene- jaacán
a Mosera; allí murió Aarón,
y allí fue sepultado, y en lugar suyo tuvo el sacerdocio su hijo
Eleazar.
10:7 De allí partieron a Gudgoda, y de Gudgoda a Jotbata, tierra
de arroyos de aguas.
10:8 En aquel tiempo apartó Jehová la tribu de Leví
para que llevase el arca del pacto de Jehová, para que estuviese
delante de Jehová para servirle, y para bendecir en su nombre, hasta
hoy,
10:9 por lo cual Leví no tuvo parte ni heredad con sus hermanos;
Jehová es su heredad, como Jehová tu Dios le dijo.)
10:10 Y yo estuve en el monte como los primeros días, cuarenta
días y cuarenta noches;
y Jehová también me escuchó esta vez, y no quiso Jehová
destruirte.
10:11 Y me dijo Jehová: Levántate, anda, para que marches
delante del pueblo, para que entren y posean la tierra que juré
a sus padres que les había de dar.
Lo que Dios exige
10:12 Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu
Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos
sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu
corazón y con toda tu alma;
10:13 que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos,
que yo te prescribo hoy, para que tengas prosperidad?
10:14 He aquí, de Jehová tu Dios son los cielos, y los
cielos de los cielos, la tierra, y todas las cosas que hay en ella.
10:15 Solamente de tus padres se agradó Jehová para amarlos,
y escogió su descendencia después de ellos, a vosotros, de
entre todos los pueblos, como en este día.
10:16 Circuncidad, pues, el prepucio de vuestro corazón, y no
endurezcáis más vuestra cerviz.
10:17 Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor
de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción
de personas,  
ni toma cohecho;
10:18 que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también
al extranjero dándole pan y vestido.
10:19 Amaréis, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis
en la tierra de Egipto.
10:20 A Jehová tu Dios temerás, a él solo servirás,
a él seguirás, y por su nombre jurarás.
10:21 El es el objeto de tu alabanza, y él es tu Dios, que ha
hecho contigo estas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto.
10:22 Con setenta personas
descendieron tus padres a Egipto, y ahora Jehová te ha hecho como
las estrellas del cielo
en multitud.
Capítulo 11
La grandeza de Jehová
11:1 Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás sus
ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días.
11:2 Y comprended hoy, porque no hablo con vuestros hijos que no han
sabido ni visto el castigo de Jehová vuestro Dios, su grandeza,
su mano poderosa, y su brazo extendido,
11:3 y sus señales, y sus obras que hizo en medio de Egipto
a Faraón rey de Egipto, y a toda su tierra;
11:4 y lo que hizo al ejército de Egipto, a sus caballos y a
sus carros; cómo precipitó las aguas del Mar Rojo sobre ellos,
cuando venían tras vosotros
y Jehová los destruyó hasta hoy;
11:5 y lo que ha hecho con vosotros en el desierto, hasta que habéis
llegado a este lugar;
11:6 y lo que hizo con Datán y Abiram, hijos de Eliab hijo de
Rubén; cómo abrió su boca la tierra, y los tragó
con sus familias, sus tiendas, y todo su ganado, en medio de todo Israel.
11:7 Mas vuestros ojos han visto todas las grandes obras que Jehová
ha hecho.
Bendiciones de la Tierra Prometida
11:8 Guardad, pues, todos los mandamientos que yo os prescribo hoy,
para que seáis fortalecidos, y entréis y poseáis la
tierra a la cual pasáis para tomarla;
11:9 y para que os sean prolongados los días sobre la tierra,
de la cual juró Jehová a vuestros padres, que había
de darla a ellos y a su descendencia, tierra que fluye leche y miel.
11:10 La tierra a la cual entras para tomarla no es como la tierra
de Egipto de donde habéis salido, donde sembrabas tu semilla, y
regabas con tu pie, como huerto de hortaliza.
11:11 La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes
y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo;
11:12 tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están
sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año
hasta el fin.
11:13 Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo
hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo
vuestro corazón, y con toda vuestra alma,
11:14 yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana
y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.
11:15 Daré también hierba en tu campo para tus ganados;
y comerás, y te saciarás.
11:16 Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe,
y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis
a ellos;
11:17 y se encienda el furor de Jehová sobre vosotros, y cierre
los cielos, y no haya lluvia, ni la tierra dé su fruto, y perezcáis
pronto de la buena tierra que os da Jehová.

11:18 Por tanto, pondréis estas mis palabras en vuestro corazón
y en vuestra alma, y las ataréis como señal en vuestra mano,
y serán por frontales entre vuestros ojos.
11:19 Y las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de
ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando
te acuestes, y cuando te levantes,
11:20 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas;
11:21 para que sean vuestros días, y los días de vuestros
hijos, tan numerosos sobre la tierra que Jehová juró a vuestros
padres que les había de dar, como los días de los cielos
sobre la tierra.
11:22 Porque si guardareis cuidadosamente todos estos mandamientos
que yo os prescribo para que los cumpláis, y si amareis a Jehová
vuestro Dios, andando en todos sus caminos, y siguiéndole a él,
11:23 Jehová también echará de delante de vosotros
a todas estas naciones, y desposeeréis naciones grandes y más
poderosas que vosotros.
11:24 Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie será vuestro;
desde el desierto hasta el Líbano, desde el río Eufrates
hasta el mar occidental será vuestro territorio.
11:25 Nadie se sostendrá delante de vosotros;
miedo y temor de vosotros pondrá Jehová vuestro Dios sobre
toda la tierra que pisareis, como él os ha dicho.
11:26 He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición
y la maldición:
11:27 la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová
vuestro Dios, que yo os prescribo hoy,
11:28 y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová
vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir
en pos de dioses ajenos que no habéis conocido.
11:29 Y cuando Jehová tu Dios te haya introducido en la tierra
a la cual vas para tomarla, pondrás la bendición sobre el
monte Gerizim, y la maldición sobre el monte Ebal,

11:30 los cuales están al otro lado del Jordán, tras
el camino del occidente en la tierra del cananeo, que habita en el Arabá
frente a Gilgal, junto al encinar de More.
11:31 Porque vosotros pasáis el Jordán para ir a poseer
la tierra que os da Jehová vuestro Dios; y la tomaréis, y
habitaréis en ella.
11:32 Cuidaréis, pues, de cumplir todos los estatutos y decretos
que yo presento hoy delante de vosotros.
Capítulo 12
El santuario único
12:1 Estos son los estatutos y decretos que cuidaréis de poner por
obra en la tierra que Jehová el Dios de tus padres te ha dado para
que tomes posesión de ella, todos los días que vosotros viviereis
sobre la tierra.
12:2 Destruiréis enteramente todos los lugares donde las naciones
que vosotros heredaréis sirvieron a sus dioses, sobre los montes
altos, y sobre los collados, y debajo de todo árbol frondoso.
12:3 Derribaréis sus altares, y quebraréis sus estatuas,
y sus imágenes de Asera consumiréis con fuego; y destruiréis
las esculturas de sus dioses, y raeréis su nombre de aquel lugar.
12:4 No haréis así a Jehová vuestro Dios,
12:5 sino que el lugar que Jehová vuestro Dios escogiere de
entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación,
ése buscaréis, y allá iréis.
12:6 Y allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros
sacrificios, vuestros diezmos, y la ofrenda elevada de vuestras manos,
vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias, y las primicias de vuestras
vacas y de vuestras ovejas;
12:7 y comeréis allí delante de Jehová vuestro
Dios, y os alegraréis, vosotros y vuestras familias, en toda obra
de vuestras manos en la cual Jehová tu Dios te hubiere bendecido.
12:8 No haréis como todo lo que hacemos nosotros aquí
ahora, cada uno lo que bien le parece,
12:9 porque hasta ahora no habéis entrado al reposo y a la heredad
que os da Jehová vuestro Dios.
12:10 Mas pasaréis el Jordán, y habitaréis en
la tierra que Jehová vuestro Dios os hace heredar; y él os
dará reposo de todos vuestros enemigos alrededor, y habitaréis
seguros.
12:11 Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para poner
en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que
yo os mando: vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos,
las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de los votos
que hubiereis prometido a Jehová.
12:12 Y os alegraréis delante de Jehová vuestro Dios,
vosotros, vuestros hijos, vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas,
y el levita que habite en vuestras poblaciones; por cuanto no tiene parte
ni heredad con vosotros.
12:13 Cuídate de no ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar
que vieres;
12:14 sino que en el lugar que Jehová escogiere, en una de tus
tribus, allí ofrecerás tus holocaustos, y allí harás
todo lo que yo te mando.
12:15 Con todo, podrás matar y comer carne en todas tus poblaciones
conforme a tu deseo, según la bendición que Jehová
tu Dios te haya dado; el inmundo y el limpio la podrá comer, como
la de gacela o de ciervo.
12:16 Solamente que sangre no comeréis;    sobre
la tierra la derramaréis como agua.
12:17 Ni comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de
tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas,
ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias, ni las ofrendas
elevadas de tus manos;
12:18 sino que delante de Jehová tu Dios las comerás,
en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido, tú, tu hijo,
tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita que habita en tus poblaciones;
te alegrarás delante de Jehová tu Dios de toda la obra de
tus manos.
12:19 Ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus días
sobre la tierra.
12:20 Cuando Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como él
te ha dicho, y tú dijeres: Comeré carne, porque deseaste
comerla, conforme a lo que deseaste podrás comer.
12:21 Si estuviere lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios escogiere
para poner allí su nombre, podrás matar de tus vacas y de
tus ovejas que Jehová te hubiere dado, como te he mandado yo, y
comerás en tus puertas según todo lo que deseares.
12:22 Lo mismo que se come la gacela y el ciervo, así las podrás
comer; el inmundo y el limpio podrán comer también de ellas.
12:23 Solamente que te mantengas firme en no comer sangre; porque la
sangre es la vida, y no comerás la vida juntamente con su carne.
12:24 No la comerás; en tierra la derramarás como agua.
12:25 No comerás de ella, para que te vaya bien a ti y a tus
hijos después de ti, cuando hicieres lo recto ante los ojos de Jehová.
12:26 Pero las cosas que hubieres consagrado, y tus votos, las tomarás,
y vendrás con ellas al lugar que Jehová hubiere escogido;
12:27 y ofrecerás tus holocaustos, la carne y la sangre, sobre
el altar de Jehová tu Dios; y la sangre de tus sacrificios será
derramada sobre el altar de Jehová tu Dios, y podrás comer
la carne.
12:28 Guarda y escucha todas estas palabras que yo te mando, para que
haciendo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová tu Dios, te
vaya bien a ti y a tus hijos después de ti para siempre.
Advertencias contra la idolatría
12:29 Cuando Jehová tu Dios haya destruido delante de ti las
naciones adonde tú vas para poseerlas, y las heredes, y habites
en su tierra,
12:30 guárdate que no tropieces yendo en pos de ellas, después
que sean destruidas delante de ti; no preguntes acerca de sus dioses, diciendo:
De la manera que servían aquellas naciones a sus dioses, yo también
les serviré.
12:31 No harás así a Jehová tu Dios; porque toda
cosa abominable que Jehová aborrece, hicieron ellos a sus dioses;
pues aun a sus hijos y a sus hijas quemaban en el fuego a sus dioses.
12:32 Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando; no añadirás
a ello, ni de ello quitarás.

Capítulo 13
13:1 Cuando se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños,
y te anunciare señal o prodigios,
13:2 y si se cumpliere la señal o prodigio que él te
anunció, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste,
y sirvámosles;
13:3 no darás oído a las palabras de tal profeta, ni
al tal soñador de sueños; porque Jehová vuestro Dios
os está probando, para saber si amáis a Jehová vuestro
Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.
13:4 En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él
temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis
su voz, a él serviréis, y a él seguiréis.
13:5 Tal profeta o soñador de sueños ha de ser muerto,
por cuanto aconsejó rebelión contra Jehová vuestro
Dios que te sacó de tierra de Egipto y te rescató de casa
de servidumbre, y trató de apartarte del camino por el cual Jehová
tu Dios te mandó que anduvieses; y así quitarás el
mal de en medio de ti.
13:6 Si te incitare tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo, tu hija,
tu mujer o tu amigo íntimo, diciendo en secreto: Vamos y sirvamos
a dioses ajenos, que ni tú ni tus padres conocisteis,
13:7 de los dioses de los pueblos que están en vuestros alrededores,
cerca de ti o lejos de ti, desde un extremo de la tierra hasta el otro
extremo de ella;
13:8 no consentirás con él, ni le prestarás oído;
ni tu ojo le compadecerá, ni le tendrás misericordia, ni
lo encubrirás,
13:9 sino que lo matarás; tu mano se alzará primero sobre
él para matarle, y después la mano de todo el pueblo.
13:10 Le apedrearás hasta que muera, por cuanto procuró
apartarte de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto,
de casa de servidumbre;
13:11 para que todo Israel oiga, y tema, y no vuelva a hacer en medio
de ti cosa semejante a esta.
13:12 Si oyeres que se dice de alguna de tus ciudades que Jehová
tu Dios te da para vivir en ellas,
13:13 que han salido de en medio de ti hombres impíos que han
instigado a los moradores de su ciudad, diciendo: Vamos y sirvamos a dioses
ajenos, que vosotros no conocisteis;
13:14 tú inquirirás, y buscarás y preguntarás
con diligencia; y si pareciere verdad, cosa cierta, que tal abominación
se hizo en medio de ti,
13:15 irremisiblemente herirás a filo de espada a los moradores
de aquella ciudad, destruyéndola con todo lo que en ella hubiere,
y también matarás sus ganados a filo de espada.
13:16 Y juntarás todo su botín en medio de la plaza,
y consumirás con fuego la ciudad y todo su botín, todo ello,
como holocausto a Jehová tu Dios, y llegará a ser un montón
de ruinas para siempre; nunca más será edificada.
13:17 Y no se pegará a tu mano nada del anatema, para que Jehová
se aparte del ardor de su ira, y tenga de ti misericordia, y tenga compasión
de ti, y te multiplique, como lo juró a tus padres,
13:18 cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, guardando
todos sus mandamientos que yo te mando hoy, para hacer lo recto ante los
ojos de Jehová tu Dios.
Capítulo 14
14:1 Hijos sois de Jehová vuestro Dios; no os sajaréis, ni
os raparéis a causa de muerto.

14:2 Porque eres pueblo santo a Jehová tu Dios, y Jehová
te ha escogido para que le seas un pueblo único de entre todos los
pueblos que están sobre la tierra.
    
Animales limpios e inmundos
(Lv. 11.1-47)
14:3 Nada abominable comerás.
14:4 Estos son los animales que podréis comer: el buey, la oveja,
la cabra,
14:5 el ciervo, la gacela, el corzo, la cabra montés, el íbice,
el antílope y el carnero montés.
14:6 Y todo animal de pezuñas, que tiene hendidura de dos uñas,
y que rumiare entre los animales, ese podréis comer.
14:7 Pero estos no comeréis, entre los que rumian o entre los
que tienen pezuña hendida: camello, liebre y conejo; porque rumian,
mas no tienen pezuña hendida, serán inmundos;
14:8 ni cerdo, porque tiene pezuña hendida, mas no rumia; os
será inmundo. De la carne de éstos no comeréis, ni
tocaréis sus cuerpos muertos.
14:9 De todo lo que está en el agua, de estos podréis
comer: todo lo que tiene aleta y escama.
14:10 Mas todo lo que no tiene aleta y escama, no comeréis;
inmundo será.
14:11 Toda ave limpia podréis comer.
14:12 Y estas son de las que no podréis comer: el águila,
el quebrantahuesos, el azor,
14:13 el gallinazo, el milano según su especie,
14:14 todo cuervo según su especie,
14:15 el avestruz, la lechuza, la gaviota y el gavilán según
sus especies,
14:16 el buho, el ibis, el calamón,
14:17 el pelícano, el buitre, el somormujo,
14:18 la cigüeña, la garza según su especie, la
abubilla y el murciélago.
14:19 Todo insecto alado será inmundo; no se comerá.
14:20 Toda ave limpia podréis comer.
14:21 Ninguna cosa mortecina comeréis; al extranjero que está
en tus poblaciones la darás, y él podrá comerla; o
véndela a un extranjero, porque tú eres pueblo santo a Jehová
tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

La ley del diezmo
14:22 Indefectiblemente diezmarás

todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año.
14:23 Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar
que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de
tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de
tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los
días.
14:24 Y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo, por estar
lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner
en él su nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere,
14:25 entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu
mano, y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere;
14:26 y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por
ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares;
y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás
tú y tu familia.
14:27 Y no desampararás al levita que habitare en tus poblaciones;
porque no tiene parte ni heredad contigo.
14:28 Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo
de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades.
14:29 Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo,
y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones,
y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios
te bendiga en toda obra que tus manos hicieren.
Capítulo 15
El año de remisión
15:1 Cada siete años harás remisión.
15:2 Y esta es la manera de la remisión: perdonará a
su deudor todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual
obligó a su prójimo; no lo demandará más a
su prójimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisión
de Jehová.
15:3 Del extranjero demandarás el reintegro; pero lo que tu
hermano tuviere tuyo, lo perdonará tu mano,
15:4 para que así no haya en medio de ti mendigo; porque Jehová
te bendecirá con abundancia en la tierra que Jehová tu Dios
te da por heredad para que la tomes en posesión,
15:5 si escuchares fielmente la voz de Jehová tu Dios, para
guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy.
15:6 Ya que Jehová tu Dios te habrá bendecido, como te
ha dicho, prestarás entonces a muchas naciones, mas tú no
tomarás prestado; tendrás dominio sobre muchas naciones,
pero sobre ti no tendrán dominio.
Préstamos a los pobres
15:7 Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos
en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da,
no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra
tu hermano pobre,
15:8 sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto
le prestarás lo que necesite.
15:9 Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso,
diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión,
y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle; porque él
podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará por
pecado.
15:10 Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón
cuando le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios
en todos tus hechos, y en todo lo que emprendas.
15:11 Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; 
por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al
pobre y al menesteroso en tu tierra.
Leyes sobre los esclavos
(Ex. 21.1-11)
15:12 Si se vendiere a ti tu hermano hebreo o hebrea, y te hubiere servido
seis años, al séptimo le despedirás libre.
15:13 Y cuando lo despidieres libre, no le enviarás con las
manos vacías.
15:14 Le abastecerás liberalmente de tus ovejas, de tu era y
de tu lagar; le darás de aquello en que Jehová te hubiere
bendecido.
15:15 Y te acordarás de que fuiste siervo en la tierra de Egipto,
y que Jehová tu Dios te rescató; por tanto yo te mando esto
hoy.
15:16 Si él te dijere: No te dejaré; porque te ama a
ti y a tu casa, y porque le va bien contigo;
15:17 entonces tomarás una lesna, y horadarás su oreja
contra la puerta, y será tu siervo para siempre; así también
harás a tu criada.
15:18 No te parezca duro cuando le enviares libre, pues por la mitad
del costo de un jornalero te sirvió seis años; y Jehová
tu Dios te bendecirá en todo cuanto hicieres.
Consagración de los primogénitos machos
15:19 Consagrarás a Jehová tu Dios todo primogénito
macho de tus vacas y de tus ovejas;
no te servirás del primogénito de tus vacas, ni trasquilarás
el primogénito de tus ovejas.
15:20 Delante de Jehová tu Dios los comerás cada año,
tú y tu familia, en el lugar que Jehová escogiere.
15:21 Y si hubiere en él defecto, si fuere ciego, o cojo, o
hubiere en él cualquier falta, no lo sacrificarás a Jehová
tu Dios.
15:22 En tus poblaciones lo comerás; el inmundo lo mismo que
el limpio comerán de él, como de una gacela o de un ciervo.
15:23 Solamente que no comas su sangre;    
sobre la tierra la derramarás como agua.
Capítulo 16
Fiestas anuales
(Ex. 23.14-17;
34.18-24)
16:1 Guardarás el mes de Abib, y harás pascua
 
a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová
tu Dios de Egipto, de noche.
16:2 Y sacrificarás la pascua a Jehová tu Dios, de las
ovejas y de las vacas, en el lugar que Jehová escogiere para que
habite allí su nombre.
16:3 No comerás con ella pan con levadura; siete días
comerás con ella pan sin levadura, pan de aflicción, porque
aprisa saliste de tierra de Egipto; para que todos los días de tu
vida te acuerdes del día en que saliste de la tierra de Egipto.
16:4 Y no se verá levadura contigo en todo tu territorio por
siete días; y de la carne que matares en la tarde del primer día,
no quedará hasta la mañana.
16:5 No podrás sacrificar la pascua en cualquiera de las ciudades
que Jehová tu Dios te da;
16:6 sino en el lugar que Jehová tu Dios escogiere para que
habite allí su nombre, sacrificarás la pascua por la tarde
a la puesta del sol, a la hora que saliste de Egipto.
16:7 Y la asarás y comerás en el lugar que Jehová
tu Dios hubiere escogido; y por la mañana regresarás y volverás
a tu habitación.
16:8 Seis días comerás pan sin levadura, y el séptimo
día será fiesta solemne a Jehová tu Dios; no trabajarás
en él.
16:9 Siete semanas contarás; desde que comenzare a meterse la
hoz en las mieses comenzarás a contar las siete semanas.
16:10 Y harás la fiesta solemne de las semanas

a Jehová tu Dios; de la abundancia voluntaria de tu mano será
lo que dieres, según Jehová tu Dios te hubiere bendecido.
16:11 Y te alegrarás delante de Jehová tu Dios, tú,
tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, el levita que habitare en tus ciudades,
y el extranjero, el huérfano y la viuda que estuvieren en medio
de ti, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner
allí su nombre.
16:12 Y acuérdate de que fuiste siervo en Egipto; por tanto,
guardarás y cumplirás estos estatutos.
16:13 La fiesta solemne de los tabernáculos
  harás
por siete días, cuando hayas hecho la cosecha de tu era y de tu
lagar.
16:14 Y te alegrarás en tus fiestas solemnes, tú, tu
hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva, y el levita, el extranjero, el huérfano
y la viuda que viven en tus poblaciones.
16:15 Siete días celebrarás fiesta solemne a Jehová
tu Dios en el lugar que Jehová escogiere; porque te habrá
bendecido Jehová tu Dios en todos tus frutos, y en toda la obra
de tus manos, y estarás verdaderamente alegre.
16:16 Tres veces cada año aparecerá todo varón
tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere:
en la fiesta solemne de los panes sin levadura, y en la fiesta solemne
de las semanas, y en la fiesta solemne de los tabernáculos. Y ninguno
se presentará delante de Jehová con las manos vacías;
16:17 cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición
que Jehová tu Dios te hubiere dado.
Administración de la justicia
16:18 Jueces y oficiales pondrás en todas tus ciudades que Jehová
tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo
con justo juicio.
16:19 No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas,
ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte
las palabras de los justos.

16:20 La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes
la tierra que Jehová tu Dios te da.
16:21 No plantarás ningún árbol para Asera
cerca
del altar de Jehová tu Dios, que tú te habrás hecho,
16:22 ni te levantarás estatua,
lo cual aborrece Jehová tu Dios.
Capítulo 17
17:1 No ofrecerás en sacrificio a Jehová tu Dios, buey o
cordero en el cual haya falta o alguna cosa mala, pues es abominación
a Jehová tu Dios.
17:2 Cuando se hallare en medio de ti, en alguna de tus ciudades que
Jehová tu Dios te da, hombre o mujer que haya hecho mal ante los
ojos de Jehová tu Dios traspasando su pacto,
17:3 que hubiere ido y servido a dioses ajenos, y se hubiere inclinado
a ellos,
ya sea al sol, o a la luna, o a todo el ejército del cielo, lo cual
yo he prohibido;
17:4 y te fuere dado aviso, y después que oyeres y hubieres
indagado bien, la cosa pareciere de verdad cierta, que tal abominación
ha sido hecha en Israel;
17:5 entonces sacarás a tus puertas al hombre o a la mujer que
hubiere hecho esta mala cosa, sea hombre o mujer, y los apedrearás,
y así morirán.
17:6 Por dicho de dos o de tres testigos morirá el que hubiere
de morir; no morirá por el dicho de un solo testigo.
    
17:7 La mano de los testigos caerá primero sobre él para
matarlo, y después la mano de todo el pueblo; así quitarás
el mal de en medio de ti.
17:8 Cuando alguna cosa te fuere difícil en el juicio, entre
una clase de homicidio y otra, entre una clase de derecho legal y otra,
y entre una clase de herida y otra, en negocios de litigio en tus ciudades;
entonces te levantarás y recurrirás al lugar que Jehová
tu Dios escogiere;
17:9 y vendrás a los sacerdotes levitas, y al juez que hubiere
en aquellos días, y preguntarás; y ellos te enseñarán
la sentencia del juicio.
17:10 Y harás según la sentencia que te indiquen los
del lugar que Jehová escogiere, y cuidarás de hacer según
todo lo que te manifiesten.
17:11 Según la ley que te enseñen, y según el
juicio que te digan, harás; no te apartarás ni a diestra
ni a siniestra de la sentencia que te declaren.
17:12 Y el hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote
que está para ministrar allí delante de Jehová tu
Dios, o al juez, el tal morirá; y quitarás el mal de en medio
de Israel.
17:13 Y todo el pueblo oirá, y temerá, y no se ensoberbecerá.
Instrucciones acerca de un rey
17:14 Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te
da, y tomes posesión de ella y la habites, y digas: Pondré
un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis
alrededores;
17:15 ciertamente pondrás por rey sobre ti al que Jehová
tu Dios escogiere; de entre tus hermanos pondrás rey sobre ti; no
podrás poner sobre ti a hombre extranjero, que no sea tu hermano.
17:16 Pero él no aumentará para sí caballos, ni
hará volver al pueblo a Egipto con el fin de aumentar caballos; 
porque Jehová os ha dicho: No volváis nunca por este camino.
17:17 Ni tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón
no se desvíe;
ni plata ni oro amontonará para sí en abundancia. 
17:18 Y cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá
para sí en un libro una copia de esta ley, del original que está
al cuidado de los sacerdotes levitas;
17:19 y lo tendrá consigo, y leerá en él todos
los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová su
Dios, para guardar todas las palabras de esta ley y estos estatutos, para
ponerlos por obra;
17:20 para que no se eleve su corazón sobre sus hermanos, ni
se aparte del mandamiento a diestra ni a siniestra; a fin de que prolongue
sus días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.
Capítulo 18
Las porciones de los levitas
18:1 Los sacerdotes levitas, es decir, toda la tribu de Leví, no
tendrán parte ni heredad en Israel; de las ofrendas quemadas a Jehová
y de la heredad de él comerán.
18:2 No tendrán, pues, heredad entre sus hermanos; Jehová
es su heredad, como él les ha dicho.
18:3 Y este será el derecho de los sacerdotes de parte del pueblo,
de los que ofrecieren en sacrificio buey o cordero: darán al sacerdote
la espaldilla, las quijadas y el cuajar.
18:4 Las primicias de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias
de la lana de tus ovejas le darás;
18:5 porque le ha escogido Jehová tu Dios de entre todas tus
tribus, para que esté para administrar en el nombre de Jehová,
él y sus hijos para siempre.
18:6 Y cuando saliere un levita de alguna de tus ciudades de entre
todo Israel, donde hubiere vivido, y viniere con todo el deseo de su alma
al lugar que Jehová escogiere,
18:7 ministrará en el nombre de Jehová su Dios como todos
sus hermanos los levitas que estuvieren allí delante de Jehová.
18:8 Igual ración a la de los otros comerá, además
de sus patrimonios.
Amonestación contra costumbres paganas
18:9 Cuando entres a la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderás
a hacer según las abominaciones de aquellas naciones.
18:10 No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por
el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero,
ni sortílego, ni hechicero,
18:11 ni encantador, ni adivino,
ni mago, ni quien consulte a los muertos.
18:12 Porque es abominación para con Jehová cualquiera
que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa
estas naciones de delante de ti.
18:13 Perfecto serás delante de Jehová tu Dios.
18:14 Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos
oyen; mas a ti no te ha permitido esto Jehová tu Dios.
Dios promete un profeta como Moisés
18:15 Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará
Jehová tu Dios; a él oiréis;

18:16 conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb
el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz
de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que
no muera.
18:17 Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.
18:18 Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como
tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará
todo lo que yo le mandare.
18:19 Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare
en mi nombre, yo le pediré cuenta.
18:20 El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra
en mi nombre, a quien yo no le haya mandado hablar, o que hablare en nombre
de dioses ajenos, el tal profeta morirá.
18:21 Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos
la palabra que Jehová no ha hablado?;
18:22 si el profeta hablare en nombre de Jehová, y no se cumpliere
lo que dijo, ni aconteciere, es palabra que Jehová no ha hablado;
con presunción la habló el tal profeta; no tengas temor de
él.
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