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Capítulo 19
Las ciudades de refugio
(Nm. 35.9-28)
19:1 Cuando Jehová tu Dios destruya a las naciones cuya tierra
Jehová tu Dios te da a ti, y tú las heredes, y habites en
sus ciudades, y en sus casas;
19:2 te apartarás tres ciudades
en medio de la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas.
19:3 Arreglarás los caminos, y dividirás en tres partes
la tierra que Jehová tu Dios te dará en heredad, y será
para que todo homicida huya allí.
19:4 Y este es el caso del homicida que huirá allí, y
vivirá: aquel que hiriere a su prójimo sin intención
y sin haber tenido enemistad con él anteriormente;
19:5 como el que fuere con su prójimo al monte a cortar leña,
y al dar su mano el golpe con el hacha para cortar algún leño,
saltare el hierro del cabo, y diere contra su prójimo y éste
muriere; aquél huirá a una de estas ciudades, y vivirá;
19:6 no sea que el vengador de la sangre, enfurecido, persiga al homicida,
y le alcance por ser largo el camino, y le hiera de muerte, no debiendo
ser condenado a muerte por cuanto no tenía enemistad con su prójimo
anteriormente.
19:7 Por tanto yo te mando, diciendo: Separarás tres ciudades.
19:8 Y si Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como lo juró
a tus padres, y te diere toda la tierra que prometió dar a tus padres,
19:9 siempre y cuando guardares todos estos mandamientos que yo te
prescribo hoy, para ponerlos por obra; que ames a Jehová tu Dios
y andes en sus caminos todos los días; entonces añadirás
tres ciudades más a estas tres,
19:10 para que no sea derramada sangre inocente en medio de la tierra
que Jehová tu Dios te da por heredad, y no seas culpado de derramamiento
de sangre.
19:11 Pero si hubiere alguno que aborreciere a su prójimo y
lo acechare, y se levantare contra él y lo hiriere de muerte, y
muriere; si huyere a alguna de estas ciudades,
19:12 entonces los ancianos de su ciudad enviarán y lo sacarán
de allí, y lo entregarán en mano del vengador de la sangre
para que muera.
19:13 No le compadecerás; y quitarás de Israel la sangre
inocente, y te irá bien.
19:14 En la heredad que poseas en la tierra que Jehová tu Dios
te da, no reducirás los límites de la propiedad de tu prójimo,
que fijaron los antiguos.
Leyes sobre el testimonio
19:15 No se tomará en cuenta a un solo testigo contra ninguno
en cualquier delito ni en cualquier pecado, en relación con cualquiera
ofensa cometida. Sólo por el testimonio de dos o tres testigos se
mantendrá la acusación.    
19:16 Cuando se levantare testigo falso contra alguno, para testificar
contra él,
19:17 entonces los dos litigantes se presentarán delante de
Jehová, y delante de los sacerdotes y de los jueces que hubiere
en aquellos días.
19:18 Y los jueces inquirirán bien; y si aquel testigo resultare
falso, y hubiere acusado falsamente a su hermano,
19:19 entonces haréis a él como él pensó
hacer a su hermano; y quitarás el mal de en medio de ti.
19:20 Y los que quedaren oirán y temerán, y no volverán
a hacer más una maldad semejante en medio de ti.
19:21 Y no le compadecerás; vida por vida, ojo por ojo, diente
por diente, 
mano por mano, pie por pie.
Capítulo 20
Leyes sobre la guerra
20:1 Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos
y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor
de ellos, porque Jehová tu Dios está contigo, el cual te
sacó de tierra de Egipto.
20:2 Y cuando os acerquéis para combatir, se pondrá en
pie el sacerdote y hablará al pueblo,
20:3 y les dirá: Oye, Israel, vosotros os juntáis hoy
en batalla contra vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón,
no temáis, ni os azoréis, ni tampoco os desalentéis
delante de ellos;
20:4 porque Jehová vuestro Dios va con vosotros, para pelear
por vosotros contra vuestros enemigos, para salvaros.
20:5 Y los oficiales hablarán al pueblo, diciendo: ¿Quién
ha edificado casa nueva, y no la ha estrenado? Vaya, y vuélvase
a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún otro la estrene.
20:6 ¿Y quién ha plantado viña, y no ha disfrutado
de
ella? Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla,
y algún otro la disfrute.
20:7 ¿Y quién se ha desposado con mujer, y no la ha tomado?
Vaya, y vuélvase a su casa, no sea que muera en la batalla, y algún
otro la tome.
20:8 Y volverán los oficiales a hablar al pueblo, y dirán:
¿Quién es hombre medroso y pusilánime? Vaya, y vuélvase
a su casa, y no apoque el corazón de sus hermanos, como el corazón
suyo.
20:9 Y cuando los oficiales acaben de hablar al pueblo, entonces los
capitanes del ejército tomarán el mando a la cabeza del pueblo.
20:10 Cuando te acerques a una ciudad para combatirla, le intimarás
la paz.
20:11 Y si respondiere: Paz, y te abriere, todo el pueblo que en ella
fuere hallado te será tributario, y te servirá.
20:12 Mas si no hiciere paz contigo, y emprendiere guerra contigo,
entonces la sitiarás.
20:13 Luego que Jehová tu Dios la entregue en tu mano, herirás
a todo varón suyo a filo de espada.
20:14 Solamente las mujeres y los niños, y los animales, y todo
lo que haya en la ciudad, todo su botín tomarás para ti;
y comerás del botín de tus enemigos, los cuales Jehová
tu Dios te entregó.
20:15 Así harás a todas las ciudades que estén
muy lejos de ti, que no sean de las ciudades de estas naciones.
20:16 Pero de las ciudades de estos pueblos que Jehová tu Dios
te da por heredad, ninguna persona dejarás con vida,
20:17 sino que los destruirás completamente: al heteo, al amorreo,
al cananeo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo, como Jehová tu Dios
te ha mandado;
20:18 para que no os enseñen a hacer según todas sus
abominaciones que ellos han hecho para sus dioses, y pequéis contra
Jehová vuestro Dios.
20:19 Cuando sities a alguna ciudad, peleando contra ella muchos días
para tomarla, no destruirás sus árboles metiendo hacha en
ellos, porque de ellos podrás comer; y no los talarás, porque
el árbol del campo no es hombre para venir contra ti en el sitio.
20:20 Mas el árbol que sepas que no lleva fruto, podrás
destruirlo y talarlo, para construir baluarte contra la ciudad que te hace
la guerra, hasta sojuzgarla.
Capítulo 21
Expiación de un asesinato cuyo autor se desconoce
21:1 Si en la tierra que Jehová tu Dios te da para que la poseas,
fuere hallado alguien muerto, tendido en el campo, y no se supiere quién
lo mató,
21:2 entonces tus ancianos y tus jueces saldrán y medirán
la distancia hasta las ciudades que están alrededor del muerto.
21:3 Y los ancianos de la ciudad más cercana al lugar donde
fuere hallado el muerto, tomarán de las vacas una becerra que no
haya trabajado, que no haya llevado yugo;
21:4 y los ancianos de aquella ciudad traerán la becerra a un
valle escabroso, que nunca haya sido arado ni sembrado, y quebrarán
la cerviz de la becerra allí en el valle.
21:5 Entonces vendrán los sacerdotes hijos de Leví, porque
a ellos escogió Jehová tu Dios para que le sirvan, y para
bendecir en el nombre de Jehová; y por la palabra de ellos se decidirá
toda disputa y toda ofensa.
21:6 Y todos los ancianos de la ciudad más cercana al lugar
donde fuere hallado el muerto lavarán sus manos sobre la becerra
cuya cerviz fue quebrada en el valle;
21:7 y protestarán y dirán: Nuestras manos no han derramado
esta sangre, ni nuestros ojos lo han visto.
21:8 Perdona a tu pueblo Israel, al cual redimiste, oh Jehová;
y no culpes de sangre inocente a tu pueblo Israel. Y la sangre les será
perdonada.
21:9 Y tú quitarás la culpa de la sangre inocente de
en medio de ti, cuando hicieres lo que es recto ante los ojos de Jehová.
Diversas leyes
21:10 Cuando salieres a la guerra contra tus enemigos, y Jehová
tu Dios los entregare en tu mano, y tomares de ellos cautivos,
21:11 y vieres entre los cautivos a alguna mujer hermosa, y la codiciares,
y la tomares para ti por mujer,
21:12 la meterás en tu casa; y ella rapará su cabeza,
y cortará sus uñas,
21:13 y se quitará el vestido de su cautiverio, y se quedará
en tu casa; y llorará a su padre y a su madre un mes entero; y después
podrás llegarte a ella, y tú serás su marido, y ella
será tu mujer.
21:14 Y si no te agradare, la dejarás en libertad; no la venderás
por dinero, ni la tratarás como esclava, por cuanto la humillaste.
21:15 Si un hombre tuviere dos mujeres, la una amada y la otra aborrecida,
y la amada y la aborrecida le hubieren dado hijos, y el hijo primogénito
fuere de la aborrecida;
21:16 en el día que hiciere heredar a sus hijos lo que tuviere,
no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la amada con
preferencia al hijo de la aborrecida, que es el primogénito;
21:17 mas al hijo de la aborrecida reconocerá como primogénito,
para darle el doble de lo que correspondiere a cada uno de los demás;
porque él es el principio de su vigor, y suyo es el derecho de la
primogenitura.
21:18 Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere
a la voz de su padre ni a la voz de su madre, y habiéndole castigado,
no les obedeciere;
21:19 entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán
ante los ancianos de su ciudad, y a la puerta del lugar donde viva;
21:20 y dirán a los ancianos de la ciudad: Este nuestro hijo
es contumaz y rebelde, no obedece a nuestra voz; es glotón y borracho.
21:21 Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán,
y morirá; así quitarás el mal de en medio de ti, y
todo Israel oirá, y temerá.
21:22 Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte,
y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero,
21:23 no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero;
sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por
Dios es el colgado;
y no contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios te da por
heredad.
Capítulo 22
22:1 Si vieres extraviado el buey de tu hermano, o su cordero, no le negarás
tu ayuda; lo volverás a tu hermano.
22:2 Y si tu hermano no fuere tu vecino, o no lo conocieres, lo recogerás
en tu casa, y estará contigo hasta que tu hermano lo busque, y se
lo devolverás.
22:3 Así harás con su asno, así harás también
con su vestido, y lo mismo harás con toda cosa de tu hermano que
se le perdiere y tú la hallares; no podrás negarle tu ayuda.
22:4 Si vieres el asno de tu hermano, o su buey, caído en el
camino, no te apartarás de él; le ayudarás a levantarlo.
22:5 No vestirá la mujer traje de hombre, ni el hombre vestirá
ropa de mujer; porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera
que esto hace.
22:6 Cuando encuentres por el camino algún nido de ave en cualquier
árbol, o sobre la tierra, con pollos o huevos, y la madre echada
sobre los pollos o sobre los huevos, no tomarás la madre con los
hijos.
22:7 Dejarás ir a la madre, y tomarás los pollos para
ti, para que te vaya bien, y prolongues tus días.
22:8 Cuando edifiques casa nueva, harás pretil a tu terrado,
para que no eches culpa de sangre sobre tu casa, si de él cayere
alguno.
22:9 No sembrarás tu viña con semillas diversas, no sea
que se pierda todo, tanto la semilla que sembraste como el fruto de la
viña.
22:10 No ararás con buey y con asno juntamente.
22:11 No vestirás ropa de lana y lino juntamente.
22:12 Te harás flecos en las cuatro puntas de tu manto con que
te cubras.
Leyes sobre la castidad
22:13 Cuando alguno tomare mujer, y después de haberse llegado
a ella la aborreciere,
22:14 y le atribuyere faltas que den que hablar, y dijere: A esta mujer
tomé, y me llegué a ella, y no la hallé virgen;
22:15 entonces el padre de la joven y su madre tomarán y sacarán
las señales de la virginidad de la doncella a los ancianos de la
ciudad, en la puerta;
22:16 y dirá el padre de la joven a los ancianos: Yo di mi hija
a este hombre por mujer, y él la aborrece;
22:17 y he aquí, él le atribuye faltas que dan que hablar,
diciendo: No he hallado virgen a tu hija; pero ved aquí las señales
de la virginidad de mi hija. Y extenderán la vestidura delante de
los ancianos de la ciudad.
22:18 Entonces los ancianos de la ciudad tomarán al hombre y
lo castigarán;
22:19 y le multarán en cien piezas de plata, las cuales darán
al padre de la joven, por cuanto esparció mala fama sobre una virgen
de Israel; y la tendrá por mujer, y no podrá despedirla en
todos sus días.
22:20 Mas si resultare ser verdad que no se halló virginidad
en la joven,
22:21 entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre,
y la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto
hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás
el mal de en medio de ti.
22:22 Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con
marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer,
y la mujer también; así quitarás el mal de Israel.
22:23 Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y alguno
la hallare en la ciudad, y se acostare con ella;
22:24 entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad,
y los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces
en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo;
así quitarás el mal de en medio de ti.
22:25 Mas si un hombre hallare en el campo a la joven desposada, y
la forzare aquel hombre, acostándose con ella, morirá solamente
el hombre que se acostó con ella;
22:26 mas a la joven no le harás nada; no hay en ella culpa
de muerte; pues como cuando alguno se levanta contra su prójimo
y le quita la vida, así es en este caso.
22:27 Porque él la halló en el campo; dio voces la joven
desposada, y no hubo quien la librase.
22:28 Cuando algún hombre hallare a una joven virgen que no
fuere desposada, y la tomare y se acostare con ella, y fueren descubiertos;
22:29 entonces el hombre que se acostó con ella dará
al padre de la joven cincuenta piezas de plata, y ella será su mujer,
por cuanto la humilló; no la podrá despedir en todos sus
días.
22:30 Ninguno tomará la mujer de su padre, ni profanará
el lecho de su padre.
 
Capítulo 23
Los excluidos de la congregación
23:1 No entrará en la congregación de Jehová el que
tenga magullados los testículos, o amputado su miembro viril.
23:2 No entrará bastardo en la congregación de Jehová;
ni hasta la décima generación no entrarán en la congregación
de Jehová.
23:3 No entrará amonita ni moabita en la congregación
de Jehová, ni
hasta la décima generación de ellos; no entrarán en
la congregación de Jehová para siempre,
23:4 por cuanto no os salieron a recibir con pan y agua al camino,
cuando salisteis de Egipto, y porque alquilaron contra ti a Balaam hijo
de Beor, de Petor en Mesopotamia, para maldecirte.
23:5 Mas no quiso Jehová tu Dios oír a Balaam; y Jehová
tu Dios te convirtió la maldición en bendición,
porque Jehová tu Dios te amaba.
23:6 No procurarás la paz de ellos ni su bien en todos los días
para siempre.
23:7 No aborrecerás al edomita, porque es tu hermano; no aborrecerás
al egipcio, porque forastero fuiste en su tierra.
23:8 Los hijos que nacieren de ellos, en la tercera generación
entrarán en la congregación de Jehová.
Leyes sanitarias
23:9 Cuando salieres a campaña contra tus enemigos, te guardarás
de toda cosa mala.
23:10 Si hubiere en medio de ti alguno que no fuere limpio, por razón
de alguna impureza acontecida de noche, saldrá fuera del campamento,
y no entrará en él.
23:11 Pero al caer la noche se lavará con agua, y cuando se
hubiere puesto el sol, podrá entrar en el campamento.
23:12 Tendrás un lugar fuera del campamento adonde salgas;
23:13 tendrás también entre tus armas una estaca; y cuando
estuvieres allí fuera, cavarás con ella, y luego al volverte
cubrirás tu excremento;
23:14 porque Jehová tu Dios anda en medio de tu campamento,
para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti; por tanto,
tu campamento ha de ser santo, para que él no vea en ti cosa inmunda,
y se vuelva de en pos de ti.
Leyes humanitarias
23:15 No entregarás a su señor el siervo que se huyere
a ti de su amo.
23:16 Morará contigo, en medio de ti, en el lugar que escogiere
en alguna de tus ciudades, donde a bien tuviere; no le oprimirás.
23:17 No haya ramera de entre las hijas de Israel,
ni haya sodomita de entre los hijos de Israel.
23:18 No traerás la paga de una ramera ni el precio de un perro
a la casa de Jehová tu Dios por ningún voto; porque abominación
es a Jehová tu Dios tanto lo uno como lo otro.
23:19 No exigirás de tu hermano interés de dinero, ni
interés de comestibles, ni de cosa alguna de que se suele exigir
interés.
23:20 Del extraño podrás exigir interés, mas de
tu hermano no lo exigirás, 
para que te bendiga Jehová tu Dios en toda obra de tus manos en
la tierra adonde vas para tomar posesión de ella.
23:21 Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo;
porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería
pecado en ti.
23:22 Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado.
23:23 Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás
y lo cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová tu Dios,
pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca.
23:24 Cuando entres en la viña de tu prójimo, podrás
comer uvas hasta saciarte; mas no pondrás en tu cesto.
23:25 Cuando entres en la mies de tu prójimo, podrás
arrancar espigas con tu mano; mas no aplicarás hoz a la mies de
tu prójimo.
Capítulo 24
24:1 Cuando alguno tomare mujer y se casare con ella, si no le agradare
por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta
de divorcio, 
y se la entregará en su mano, y la despedirá de su casa.
24:2 Y salida de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.
24:3 Pero si la aborreciere este último, y le escribiere carta
de divorcio, y se la entregare en su mano, y la despidiere de su casa;
o si hubiere muerto el postrer hombre que la tomó por mujer,
24:4 no podrá su primer marido, que la despidió, volverla
a tomar para que sea su mujer, después que fue envilecida; porque
es abominación delante de Jehová, y no has de pervertir la
tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.
24:5 Cuando alguno fuere recién casado, no saldrá a la
guerra, ni en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en
su casa por un año, para alegrar a la mujer que tomó.
24:6 No tomarás en prenda la muela del molino, ni la de abajo
ni la de arriba; porque sería tomar en prenda la vida del hombre.
24:7 Cuando fuere hallado alguno que hubiere hurtado a uno de sus hermanos
los hijos de Israel, y le hubiere esclavizado, o le hubiere vendido, morirá
el tal ladrón,
y quitarás el mal de en medio de ti.
24:8 En cuanto a la plaga de la lepra, ten cuidado de observar diligentemente
y hacer según todo lo que os enseñaren los sacerdotes levitas;
según yo les he mandado, así cuidaréis de hacer.
24:9 Acuérdate de lo que hizo Jehová tu Dios a María
en
el camino, después que salisteis de Egipto.
24:10 Cuando entregares a tu prójimo alguna cosa prestada, no
entrarás en su casa para tomarle prenda.
24:11 Te quedarás fuera, y el hombre a quien prestaste te sacará
la prenda.
24:12 Y si el hombre fuere pobre, no te acostarás reteniendo
aún su prenda.
24:13 Sin falta le devolverás la prenda cuando el sol se ponga,
para que pueda dormir en su ropa, y te bendiga; y te será justicia
delante de Jehová tu Dios.
24:14 No oprimirás al jornalero pobre y menesteroso, ya sea
de tus hermanos o de los extranjeros que habitan en tu tierra dentro de
tus ciudades.
24:15 En su día le darás su jornal, y no se pondrá
el sol sin dárselo; pues es pobre, y con él sustenta su vida;
para que no clame contra ti a Jehová, y sea en ti pecado.
24:16 Los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por
los padres; cada uno morirá por su pecado. 
24:17 No torcerás el derecho del extranjero ni del huérfano,
ni tomarás en prenda la ropa de la viuda,
24:18 sino que te acordarás que fuiste siervo en Egipto, y que
de allí te rescató Jehová tu Dios; por tanto, yo te
mando que hagas esto.
 
24:19 Cuando siegues tu mies en tu campo, y olvides alguna gavilla
en el campo, no volverás para recogerla; será para el extranjero,
para el huérfano y para la viuda; para que te bendiga Jehová
tu Dios en toda obra de tus manos.
24:20 Cuando sacudas tus olivos, no recorrerás las ramas que
hayas dejado tras de ti; serán para el extranjero, para el huérfano
y para la viuda.
24:21 Cuando vendimies tu viña, no rebuscarás tras de
ti; será para el extranjero, para el huérfano y para la viuda.

24:22 Y acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto; por
tanto, yo te mando que hagas esto.
Capítulo 25
25:1 Si hubiere pleito entre algunos, y acudieren al tribunal para que
los jueces los juzguen, éstos absolverán al justo, y condenarán
al culpable.
25:2 Y si el delincuente mereciere ser azotado, entonces el juez le
hará echar en tierra, y le hará azotar en su presencia; según
su delito será el número de azotes.
25:3 Se podrá dar cuarenta azotes, no más; no sea que,
si lo hirieren con muchos azotes más que éstos, se sienta
tu hermano envilecido delante de tus ojos.
25:4 No pondrás bozal al buey cuando trillare.

25:5 Cuando hermanos habitaren juntos, y muriere alguno de ellos, y
no tuviere hijo, la mujer del muerto no se casará fuera con hombre
extraño; su cuñado se llegará a ella, y la tomará
por su mujer, y hará con ella parentesco.
25:6 Y el primogénito que ella diere a luz sucederá en
el nombre de su hermano muerto, para que el nombre de éste no sea
borrado de Israel. 
25:7 Y si el hombre no quisiere tomar a su cuñada, irá
entonces su cuñada a la puerta, a los ancianos, y dirá: Mi
cuñado no quiere suscitar nombre en Israel a su hermano; no quiere
emparentar conmigo.
25:8 Entonces los ancianos de aquella ciudad lo harán venir,
y hablarán con él; y si él se levantare y dijere:
No quiero tomarla,
25:9 se acercará entonces su cuñada a él delante
de los ancianos, y le quitará el calzado del pie, y le escupirá
en el rostro, y hablará y dirá: Así será hecho
al varón que no quiere edificar la casa de su hermano.
25:10 Y se le dará este nombre en Israel: La casa del descalzado.
25:11 Si algunos riñeren uno con otro, y se acercare la mujer
de uno para librar a su marido de mano del que le hiere, y alargando su
mano asiere de sus partes vergonzosas,
25:12 le cortarás entonces la mano; no la perdonarás.
25:13 No tendrás en tu bolsa pesa grande y pesa chica,
25:14 ni tendrás en tu casa efa
grande y efa pequeño.
25:15 Pesa exacta y justa tendrás; efa
cabal y justo tendrás, para que tus días sean prolongados
sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.
25:16 Porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera
que hace esto, y cualquiera que hace injusticia.
Orden de exterminar a Amalec
25:17 Acuérdate de lo que hizo Amalec contigo en el camino, cuando
salías de Egipto;
25:18 de cómo te salió al encuentro en el camino, y te
desbarató la retaguardia de todos los débiles que iban detrás
de ti, cuando tú estabas cansado y trabajado; y no tuvo ningún
temor de Dios.
25:19 Por tanto, cuando Jehová tu Dios te dé descanso
de todos tus enemigos alrededor, en la tierra que Jehová tu Dios
te da por heredad para que la poseas, borrarás la memoria de Amalec
de debajo del cielo; no lo olvides.
Capítulo 26
Primicias y diezmos
26:1 Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da
por herencia, y tomes posesión de ella y la habites,
26:2 entonces tomarás de las primicias de todos los frutos que
sacares de la tierra que Jehová tu Dios te da, y las pondrás
en una canasta, e irás al lugar que Jehová tu Dios escogiere
para hacer habitar allí su nombre.
26:3 Y te presentarás al sacerdote que hubiere en aquellos días,
y le dirás: Declaro hoy a Jehová tu Dios, que he entrado
en la tierra que juró Jehová a nuestros padres que nos daría.
26:4 Y el sacerdote tomará la canasta de tu mano, y la pondrá
delante del altar de Jehová tu Dios.
26:5 Entonces hablarás y dirás delante de Jehová
tu Dios: Un arameo a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió
a Egipto y habitó allí con pocos hombres, y allí creció
y llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa;
26:6 y los egipcios nos maltrataron y nos afligieron, y pusieron sobre
nosotros dura servidumbre.
26:7 Y clamamos a Jehová el Dios de nuestros padres; y Jehová
oyó nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo
y nuestra opresión;
26:8 y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con
brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros;
26:9 y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye
leche y miel.
26:10 Y ahora, he aquí he traído las primicias del fruto
de la tierra que me diste, oh Jehová. Y lo dejarás delante
de Jehová tu Dios, y adorarás delante de Jehová tu
Dios.
26:11 Y te alegrarás en todo el bien que Jehová tu Dios
te haya dado a ti y a tu casa, así tú como el levita y el
extranjero que está en medio de ti.
26:12 Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año
tercero, el año del diezmo, darás también al levita,
al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus
aldeas, y se saciarán.
26:13 Y dirás delante de Jehová tu Dios: He sacado lo
consagrado de mi casa, y también lo he dado al levita, al extranjero,
al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has mandado;
no he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos.
26:14 No he comido de ello en mi luto, ni he gastado de ello estando
yo inmundo, ni de ello he ofrecido a los muertos; he obedecido a la voz
de Jehová mi Dios, he hecho conforme a todo lo que me has mandado.
26:15 Mira desde tu morada santa, desde el cielo, y bendice a tu pueblo
Israel, y a la tierra que nos has dado, como juraste a nuestros padres,
tierra que fluye leche y miel.
26:16 Jehová tu Dios te manda hoy que cumplas estos estatutos
y decretos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu corazón
y con toda tu alma.
26:17 Has declarado solemnemente hoy que Jehová es tu Dios,
y que andarás en sus caminos, y guardarás sus estatutos,
sus mandamientos y sus decretos, y que escucharás su voz.
26:18 Y Jehová ha declarado hoy que tú eres pueblo suyo,
de su exclusiva posesión,     como
te lo ha prometido, para que guardes todos sus mandamientos;
26:19 a fin de exaltarte sobre todas las naciones que hizo, para loor
y fama y gloria, y para que seas un pueblo santo a Jehová tu Dios,
como él ha dicho.
Capítulo 27
Orden de escribir la ley en piedras sobre el Monte
Ebal
27:1 Ordenó Moisés, con los ancianos de Israel, al pueblo,
diciendo: Guardaréis todos los mandamientos que yo os prescribo
hoy.
27:2 Y el día que pases el Jordán a la tierra que Jehová
tu Dios te da, levantarás piedras grandes, y las revocarás
con cal;
27:3 y escribirás en ellas todas las palabras de esta ley, cuando
hayas pasado para entrar en la tierra que Jehová tu Dios te da,
tierra que fluye leche y miel, como Jehová el Dios de tus padres
te ha dicho.
27:4 Cuando, pues, hayas pasado el Jordán, levantarás
estas piedras que yo os mando hoy, en el monte Ebal, y las revocarás
con cal;
27:5 y edificarás allí un altar a Jehová tu Dios,
altar de piedras; no alzarás sobre ellas instrumento de hierro.
27:6 De piedras enteras edificarás el altar de Jehová
tu Dios,
y ofrecerás sobre él holocausto a Jehová tu Dios;
27:7 y sacrificarás ofrendas de paz, y comerás allí,
y te alegrarás delante de Jehová tu Dios.
27:8 Y escribirás muy claramente en las piedras todas las palabras
de esta ley.
27:9 Y Moisés, con los sacerdotes levitas, habló a todo
Israel, diciendo: Guarda silencio y escucha, oh Israel; hoy has venido
a ser pueblo de Jehová tu Dios.
27:10 Oirás, pues, la voz de Jehová tu Dios, y cumplirás
sus mandamientos y sus estatutos, que yo te ordeno hoy.
Las maldiciones en el monte Ebal
27:11 Y mandó Moisés al pueblo en aquel día, diciendo:
27:12 Cuando hayas pasado el Jordán, éstos estarán
sobre el monte Gerizim
para bendecir al pueblo: Simeón, Leví, Judá, Isacar,
José y Benjamín.
27:13 Y éstos estarán sobre el monte Ebal para pronunciar
la maldición: Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí.
27:14 Y hablarán los levitas, y dirán a todo varón
de Israel en alta voz:
27:15 Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición,     abominación
a Jehová, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto.
Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén.
27:16 Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre.
Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:17 Maldito el que redujere el límite de su prójimo.
Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:18 Maldito el que hiciere errar al ciego en el camino.
Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:19 Maldito el que pervirtiere el derecho del extranjero, del huérfano
y de la viuda.   Y
dirá todo el pueblo: Amén.
27:20 Maldito el que se acostare con la mujer de su padre, por cuanto
descubrió el regazo de su padre. Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:21 Maldito el que se ayuntare con cualquier bestia. Y dirá
todo el pueblo: Amén.
27:22 Maldito el que se acostare con su hermana,
hija de su padre, o hija de su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:23 Maldito el que se acostare con su suegra.
Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:24 Maldito el que hiriere a su prójimo ocultamente. Y dirá
todo el pueblo: Amén.
27:25 Maldito el que recibiere soborno para quitar la vida al inocente.
Y dirá todo el pueblo: Amén.
27:26 Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas.
Y dirá todo el pueblo: Amén.
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