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Capítulo 28
Bendiciones de la obediencia
(Lv. 26.3-13;
Dt.
7.12-24)
28:1 Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová
tu Dios, para guardar y poner por obra todos sus mandamientos que yo te
prescribo hoy, también Jehová tu Dios te exaltará
sobre todas las naciones de la tierra.
28:2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán,
si oyeres la voz de Jehová tu Dios.
28:3 Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú
en el campo.
28:4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el fruto
de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus
ovejas.
28:5 Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.
28:6 Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.
28:7 Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren
contra ti; por un camino saldrán contra ti, y por siete caminos
huirán de delante de ti.
28:8 Jehová te enviará su bendición sobre tus
graneros, y sobre todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá
en la tierra que Jehová tu Dios te da.
28:9 Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como
te lo ha jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tu
Dios, y anduvieres en sus caminos.
28:10 Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de
Jehová es invocado sobre ti, y te temerán.
28:11 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el
fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra,
en el país que Jehová juró a tus padres que te había
de dar.
28:12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para
enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de
tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás
prestado.
28:13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás
encima solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos
de Jehová tu Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y
cumplas,
28:14 y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy,
ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.
Consecuencias de la desobediencia
(Lv. 26.14-46)
28:15 Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu
Dios, para procurar cumplir todos sus mandamientos y sus estatutos que
yo te intimo hoy, que vendrán sobre ti todas estas maldiciones,
y te alcanzarán.
28:16 Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el
campo.
28:17 Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar.
28:18 Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría
de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas.
28:19 Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir.
28:20 Y Jehová enviará contra ti la maldición,
quebranto y asombro en todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que
seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras por
las cuales me habrás dejado.
28:21 Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te
consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.
28:22 Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación
y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo;
y te perseguirán hasta que perezcas.
28:23 Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de
bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro.
28:24 Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza;
de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas.
28:25 Jehová te entregará derrotado delante de tus enemigos;
por un camino saldrás contra ellos, y por siete caminos huirás
delante de ellos; y serás vejado por todos los reinos de la tierra.
28:26 Y tus cadáveres servirán de comida a toda ave del
cielo y fiera de la tierra, y no habrá quien las espante.
28:27 Jehová te herirá con la úlcera de Egipto,
con tumores, con sarna, y con comezón de que no puedas ser curado.
28:28 Jehová te herirá con locura, ceguera y turbación
de espíritu;
28:29 y palparás a mediodía como palpa el ciego en la
oscuridad, y no serás prosperado en tus caminos; y no serás
sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te
salve.
28:30 Te desposarás con mujer, y otro varón dormirá
con ella; edificarás casa, y no habitarás en ella; plantarás
viña, y no la disfrutarás.
28:31 Tu buey será matado delante de tus ojos, y tú no
comerás de él; tu asno será arrebatado de delante
de ti, y no te será devuelto; tus ovejas serán dadas a tus
enemigos, y no tendrás quien te las rescate.
28:32 Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo,
y tus ojos lo verán, y desfallecerán por ellos todo el día;
y no habrá fuerza en tu mano.
28:33 El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo comerá pueblo
que no conociste; y no serás sino oprimido y quebrantado todos los
días.
28:34 Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus
ojos.
28:35 Te herirá Jehová con maligna pústula en
las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla,
sin que puedas ser curado.
28:36 Jehová te llevará a ti, y al rey que hubieres puesto
sobre ti, a nación que no conociste ni tú ni tus padres;
y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra.
28:37 Y serás motivo de horror, y servirás de refrán
y de burla a todos los pueblos a los cuales te llevará Jehová.
28:38 Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco,
porque la langosta lo consumirá.
28:39 Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás
vino, ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá.
28:40 Tendrás olivos en todo tu territorio, mas no te ungirás
con el aceite, porque tu aceituna se caerá.
28:41 Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti,
porque irán en cautiverio.
28:42 Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos
por la langosta.
28:43 El extranjero que estará en medio de ti se elevará
sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo.
28:44 El te prestará a ti, y tú no le prestarás
a él; él será por cabeza, y tú serás
por cola.
28:45 Y vendrán sobre ti todas estas maldiciones, y te perseguirán,
y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás
atendido a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos
y sus estatutos, que él te mandó;
28:46 y serán en ti por señal y por maravilla, y en tu
descendencia para siempre.
28:47 Por cuanto no serviste a Jehová tu Dios con alegría
y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas,
28:48 servirás, por tanto, a tus enemigos que enviare Jehová
contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las
cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta
destruirte.
28:49 Jehová traerá contra ti una nación de lejos,
del extremo de la tierra, que vuele como águila, nación cuya
lengua no entiendas;
28:50 gente fiera de rostro, que no tendrá respeto al anciano,
ni perdonará al niño;
28:51 y comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra,
hasta que perezcas; y no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni
la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta
destruirte.
28:52 Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan tus
muros altos y fortificados en que tú confías, en toda tu
tierra; sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que Jehová
tu Dios te hubiere dado.
28:53 Y comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos
y de tus hijas que Jehová tu Dios te dio, en el sitio y en el apuro
con que te angustiará tu enemigo.
28:54 El hombre tierno en medio de ti, y el muy delicado, mirará
con malos ojos a su hermano, y a la mujer de su seno, y al resto de sus
hijos que le quedaren;
28:55 para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él
comiere, por no haberle quedado nada, en el asedio y en el apuro con que
tu enemigo te oprimirá en todas tus ciudades.
28:56 La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de
su pie intentaría sentar sobre la tierra, de pura delicadeza y ternura,
mirará con malos ojos al marido de su seno, a su hijo, a su hija,
28:57 al recién nacido que sale de entre sus pies, y a sus hijos
que diere a luz; pues los comerá
 ocultamente,
por la carencia de todo, en el asedio y en el apuro con que tu enemigo
te oprimirá en tus ciudades.
28:58 Si no cuidares de poner por obra todas las palabras de esta ley
que están escritas en este libro, temiendo este nombre glorioso
y temible: JEHOVÁ TU DIOS,
28:59 entonces Jehová aumentará maravillosamente tus
plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, y
enfermedades malignas y duraderas;
28:60 y traerá sobre ti todos los males de Egipto, delante de
los cuales temiste, y no te dejarán.
28:61 Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita
en el libro de esta ley, Jehová la enviará sobre ti, hasta
que seas destruido.
28:62 Y quedaréis pocos en número, en lugar de haber
sido como las estrellas del cielo en multitud, por cuanto no obedecisteis
a la voz de Jehová tu Dios.
28:63 Así como Jehová se gozaba en haceros bien y en
multiplicaros, así se gozará Jehová en arruinaros
y en destruiros; y seréis arrancados de sobre la tierra a la cual
entráis para tomar posesión de ella.
28:64 Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde
un extremo de la tierra hasta el otro extremo; y allí servirás
a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño
y a la piedra.
28:65 Y ni aun entre estas naciones descansarás, ni la planta
de tu pie tendrá reposo; pues allí te dará Jehová
corazón temeroso, y desfallecimiento de ojos, y tristeza de alma;
28:66 y tendrás tu vida como algo que pende delante de ti, y
estarás temeroso de noche y de día, y no tendrás seguridad
de tu vida.
28:67 Por la mañana dirás: ¡Quién diera
que fuese la tarde! y a la tarde dirás: ¡Quién diera
que fuese la mañana! por el miedo de tu corazón con que estarás
amedrentado, y por lo que verán tus ojos.
28:68 Y Jehová te hará volver a Egipto en naves, por
el camino del cual te ha dicho: Nunca más volverás; y allí
seréis vendidos a vuestros enemigos por esclavos y por esclavas,
y no habrá quien os compre.
Capítulo 29
Pacto de Jehová con Israel en Moab
29:1 Estas son las palabras del pacto que Jehová mandó a
Moisés que celebrase con los hijos de Israel en la tierra de Moab,
además del pacto que concertó con ellos en Horeb.
29:2 Moisés, pues, llamó a todo Israel, y les dijo: Vosotros
habéis visto todo lo que Jehová ha hecho delante de vuestros
ojos en la tierra de Egipto a Faraón y a todos sus siervos, y a
toda su tierra,
29:3 las grandes pruebas que vieron vuestros ojos, las señales
y las grandes maravillas.
29:4 Pero hasta hoy Jehová no os ha dado corazón para
entender, ni ojos para ver, ni oídos para oír.
29:5 Y yo os he traído cuarenta años en el desierto;
vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestro calzado
se ha envejecido sobre vuestro pie.
29:6 No habéis comido pan, ni bebisteis vino ni sidra; para
que supierais que yo soy Jehová vuestro Dios.
29:7 Y llegasteis a este lugar, y salieron Sehón rey de Hesbón
y Og rey de Basán
delante
de nosotros para pelear, y los derrotamos;
29:8 y tomamos su tierra, y la dimos por heredad a Rubén y a
Gad y a la media tribu de Manasés.
29:9 Guardaréis, pues, las palabras de este pacto, y las pondréis
por obra, para que prosperéis en todo lo que hiciereis.
29:10 Vosotros todos estáis hoy en presencia de Jehová
vuestro Dios; los cabezas de vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros
oficiales, todos los varones de Israel;
29:11 vuestros niños, vuestras mujeres, y tus extranjeros que
habitan en medio de tu campamento, desde el que corta tu leña hasta
el que saca tu agua;
29:12 para que entres en el pacto de Jehová tu Dios, y en su
juramento, que Jehová tu Dios concierta hoy contigo,
29:13 para confirmarte hoy como su pueblo, y para que él te
sea a ti por Dios, de la manera que él te ha dicho, y como lo juró
a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.
29:14 Y no solamente con vosotros hago yo este pacto y este juramento,
29:15 sino con los que están aquí presentes hoy con nosotros
delante de Jehová nuestro Dios, y con los que no están aquí
hoy con nosotros.
29:16 Porque vosotros sabéis cómo habitamos en la tierra
de Egipto, y cómo hemos pasado por en medio de las naciones por
las cuales habéis pasado;
29:17 y habéis visto sus abominaciones y sus ídolos de
madera y piedra, de plata y oro, que tienen consigo.
29:18 No sea que haya entre vosotros varón o mujer, o familia
o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Jehová nuestro Dios,
para ir a servir a los dioses de esas naciones; no sea que haya en medio
de vosotros raíz que produzca hiel y ajenjo,
29:19 y suceda que al oír las palabras de esta maldición,
él se bendiga en su corazón, diciendo: Tendré paz,
aunque ande en la dureza de mi corazón, a fin de que con la embriaguez
quite la sed.
29:20 No querrá Jehová perdonarlo, sino que entonces
humeará la ira de Jehová y su celo sobre el tal hombre, y
se asentará sobre él toda maldición escrita en este
libro, y Jehová borrará su nombre de debajo del cielo;
29:21 y lo apartará Jehová de todas las tribus de Israel
para mal, conforme a todas las maldiciones del pacto escrito en este libro
de la ley.
29:22 Y dirán las generaciones venideras, vuestros hijos que
se levanten después de vosotros, y el extranjero que vendrá
de lejanas tierras, cuando vieren las plagas de aquella tierra, y sus enfermedades
de que Jehová la habrá hecho enfermar
29:23 (azufre y sal, abrasada toda su tierra; no será sembrada,
ni producirá, ni crecerá en ella hierba alguna, como sucedió
en la destrucción de Sodoma y de Gomorra,
de Adma y de Zeboim, las cuales Jehová destruyó en su furor
y en su ira);
29:24 más aún, todas las naciones dirán: ¿Por
qué hizo esto Jehová a esta tierra? ¿Qué significa
el ardor de esta gran ira?
29:25 Y responderán: Por cuanto dejaron el pacto de Jehová
el Dios de sus padres, que él concertó con ellos cuando los
sacó de la tierra de Egipto,
29:26 y fueron y sirvieron a dioses ajenos, y se inclinaron a ellos,
dioses que no conocían, y que ninguna cosa les habían dado.
29:27 Por tanto, se encendió la ira de Jehová contra
esta tierra, para traer sobre ella todas las maldiciones escritas en este
libro;
29:28 y Jehová los desarraigó de su tierra con ira, con
furor y con grande indignación, y los arrojó a otra tierra,
como hoy se ve.
29:29 Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas
las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para
que cumplamos todas las palabras de esta ley.
Capítulo 30
Condiciones para la restauración y la bendición
30:1 Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas,
la bendición y la maldición que he puesto delante de ti,
y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado
Jehová tu Dios,
30:2 y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su
voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con
todo tu corazón y con toda tu alma,
30:3 entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá
misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos
adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios.
30:4 Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más
lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová
tu Dios, y de allá te tomará;
30:5 y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que
heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará
más que a tus padres.
30:6 Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón,
y el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu
Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas.
30:7 Y pondrá Jehová tu Dios todas estas maldiciones
sobre tus enemigos, y sobre tus aborrecedores que te persiguieron.
30:8 Y tú volverás, y oirás la voz de Jehová,
y pondrás por obra todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy.
30:9 Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda obra de
tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el
fruto de tu tierra, para bien; porque Jehová volverá a gozarse
sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus padres,
30:10 cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar
sus mandamientos y sus estatutos escritos en este libro de la ley; cuando
te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con
toda tu alma.
30:11 Porque este mandamiento que yo te ordeno hoy no es demasiado
difícil para ti, ni está lejos.
30:12 No está en el cielo, para que digas: ¿Quién
subirá por nosotros al cielo, y nos lo traerá y nos lo hará
oír para que lo cumplamos?
30:13 Ni está al otro lado del mar, para que digas: ¿Quién
pasará por nosotros el mar, para que nos lo traiga y nos lo haga
oír, a fin de que lo cumplamos?
30:14 Porque muy cerca de ti está la palabra, en tu boca y en
tu corazón, para que la cumplas.
30:15 Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte
y el mal;
30:16 porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que
andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos,
para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga
en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.
30:17 Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares
extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres,
30:18 yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis
vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán,
para entrar en posesión de ella.
30:19 A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros,
que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la
maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu
descendencia;
30:20 amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole
a él; porque él es vida para ti, y prolongación de
tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová
a tus padres, Abraham,
Isaac
y Jacob,
que les había de dar.
Capítulo 31
Josué es instalado como sucesor de Moisés
31:1 Fue Moisés y habló estas palabras a todo Israel,
31:2 y les dijo: Este día soy de edad de ciento veinte años;
no puedo más salir ni entrar; además de esto Jehová
me ha dicho: No pasarás este Jordán.
31:3 Jehová tu Dios, él pasa delante de ti; él
destruirá a estas naciones delante de ti, y las heredarás;
Josué será el que pasará delante de ti, como Jehová
ha dicho.
31:4 Y hará Jehová con ellos como hizo con Sehón
y con Og, reyes de los amorreos, y con su tierra, a quienes destruyó.
31:5 Y los entregará Jehová delante de vosotros, y haréis
con ellos conforme a todo lo que os he mandado.
31:6 Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis
miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te
dejará, ni te desamparará.
31:7 Y llamó Moisés a Josué, y le dijo en presencia
de todo Israel: Esfuérzate y anímate; porque tú entrarás
con este pueblo a la tierra que juró Jehová a sus padres
que les daría, y tú se la harás heredar.
31:8 Y Jehová va delante de ti; él estará contigo,
no te dejará, ni te desamparará;
no temas ni te intimides.
31:9 Y escribió Moisés esta ley, y la dio a los sacerdotes
hijos de Leví, que llevaban el arca del pacto de Jehová,
y a todos los ancianos de Israel.
31:10 Y les mandó Moisés, diciendo: Al fin de cada siete
años,
en el año de la remisión, en la fiesta de los tabernáculos,
31:11 cuando viniere todo Israel a presentarse delante de Jehová
tu Dios en el lugar que él escogiere, leerás esta ley delante
de todo Israel a oídos de ellos.
31:12 Harás congregar al pueblo, varones y mujeres y niños,
y tus extranjeros que estuvieren en tus ciudades, para que oigan y aprendan,
y teman a Jehová vuestro Dios, y cuiden de cumplir todas las palabras
de esta ley;
31:13 y los hijos de ellos que no supieron, oigan, y aprendan a temer
a Jehová vuestro Dios todos los días que viviereis sobre
la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para tomar posesión
de ella.
31:14 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí se ha acercado
el día de tu muerte; llama a Josué, y esperad en el tabernáculo
de reunión para que yo le dé el cargo. Fueron, pues, Moisés
y Josué, y esperaron en el tabernáculo de reunión.
31:15 Y se apareció Jehová en el tabernáculo,
en la columna de nube; y la columna de nube se puso sobre la puerta del
tabernáculo.
31:16 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí, tú
vas a dormir con tus padres, y este pueblo se levantará y fornicará
tras los dioses ajenos de la tierra adonde va para estar en medio de ella;
y me dejará, e invalidará mi pacto que he concertado con
él;
31:17 y se encenderá mi furor contra él en aquel día;
y los abandonaré, y esconderé de ellos mi rostro, y serán
consumidos; y vendrán sobre ellos muchos males y angustias, y dirán
en aquel día: ¿No me han venido estos males porque no está
mi Dios en medio de mí?
31:18 Pero ciertamente yo esconderé mi rostro en aquel día,
por todo el mal que ellos habrán hecho, por haberse vuelto a dioses
ajenos.
31:19 Ahora pues, escribíos este cántico, y enséñalo
a los hijos de Israel; ponlo en boca de ellos, para que este cántico
me sea por testigo contra los hijos de Israel.
31:20 Porque yo les introduciré en la tierra que juré
a sus padres, la cual fluye leche y miel; y comerán y se saciarán,
y engordarán; y se volverán a dioses ajenos y les servirán,
y me enojarán, e invalidarán mi pacto.
31:21 Y cuando les vinieren muchos males y angustias, entonces este
cántico responderá en su cara como testigo, pues será
recordado por la boca de sus descendientes; porque yo conozco lo que se
proponen de antemano, antes que los introduzca en la tierra que juré
darles.
31:22 Y Moisés escribió este cántico aquel día,
y lo enseñó a los hijos de Israel.
31:23 Y dio orden a Josué
hijo de Nun, y dijo: Esfuérzate y anímate,
pues tú introducirás a los hijos de Israel en la tierra que
les juré, y yo estaré contigo.
Orden de guardar la ley junto al arca
31:24 Y cuando acabó Moisés de escribir las palabras de
esta ley en un libro hasta concluirse,
31:25 dio órdenes Moisés a los levitas que llevaban el
arca del pacto de Jehová, diciendo:
31:26 Tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto
de Jehová vuestro Dios, y esté allí por testigo contra
ti.
31:27 Porque yo conozco tu rebelión, y tu dura cerviz; he aquí
que aun viviendo yo con vosotros hoy, sois rebeldes a Jehová; ¿cuánto
más después que yo haya muerto?
31:28 Congregad a mí todos los ancianos de vuestras tribus,
y a vuestros oficiales, y hablaré en sus oídos estas palabras,
y llamaré por testigos contra ellos a los cielos y a la tierra.
31:29 Porque yo sé que después de mi muerte, ciertamente
os corromperéis y os apartaréis del camino que os he mandado;
y que os ha de venir mal en los postreros días, por haber hecho
mal ante los ojos de Jehová, enojándole con la obra de vuestras
manos.
Cántico de Moisés
31:30 Entonces habló Moisés a oídos de toda la
congregación de Israel las palabras de este cántico hasta
acabarlo.
Capítulo 32
32:1 Escuchad, cielos, y hablaré;
Y oiga la tierra los dichos de mi boca.
32:2 Goteará como la lluvia mi enseñanza;
Destilará como el rocío mi razonamiento; Como la llovizna sobre la grama, Y como las gotas sobre la hierba;
32:3 Porque el nombre de Jehová proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios.
32:4 El es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto.
32:5 La corrupción no es suya; de sus hijos
es la mancha, Generación torcida y perversa.
32:6 ¿Así pagáis a
Jehová, Pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te creó? El te hizo y te estableció.
32:7 Acuérdate de los tiempos antiguos, Considera los años de muchas generaciones; Pregunta a tu padre, y él te declarará; A tus ancianos, y ellos te dirán.
32:8 Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones, Cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, Estableció los límites de los pueblos Según el número de los hijos de Israel.
32:9 Porque la porción de Jehová es su
pueblo; Jacob la heredad que le tocó.
32:10 Le halló en tierra de desierto, Y en yermo de horrible soledad; Lo trajo alrededor, lo instruyó, Lo guardó como a la niña de su ojo.
32:11 Como el águila que excita su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus alas, los toma, Los lleva sobre sus plumas,
32:12 Jehová solo le guió, Y con él no hubo dios extraño.
32:13 Lo hizo subir sobre las alturas de la tierra, Y comió los frutos del campo, E hizo que chupase miel de la peña, Y aceite del duro pedernal;
32:14 Mantequilla de vacas y leche de ovejas, Con grosura de corderos,
Y carneros de Basán; también machos cabríos, Con lo mejor del trigo; Y de la sangre de la uva bebiste vino.
32:15 Pero engordó Jesurún, y tiró coces
(Engordaste, te cubriste de grasa); Entonces abandonó al Dios que lo hizo,
Y menospreció la Roca de su salvación.
32:16 Le despertaron a celos con los dioses ajenos; Lo provocaron a ira con abominaciones.
32:17 Sacrificaron a los demonios, y no a Dios;
A dioses que no habían conocido, A nuevos dioses venidos de cerca, Que no habían temido vuestros padres.
32:18 De la Roca que te creó te olvidaste; Te has olvidado de Dios tu creador.
32:19 Y lo vio Jehová, y se encendió en ira Por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas.
32:20 Y dijo: Esconderé de ellos mi rostro, Veré cuál será su fin; Porque son una generación perversa, Hijos infieles.
32:21 Ellos me movieron a celos
con lo que no es Dios; Me provocaron a ira con sus ídolos; Yo también los moveré a celos con un pueblo que no
es pueblo, Los provocaré a ira con una nación insensata.
32:22 Porque fuego se ha encendido en mi ira, Y arderá hasta las profundidades del Seol; Devorará la tierra y sus frutos, Y abrasará los fundamentos de los montes.
32:23 Yo amontonaré males sobre ellos; Emplearé en ellos mis saetas.
32:24 Consumidos serán de hambre, y devorados de fiebre ardiente Y de peste amarga; Diente de fieras enviaré también sobre ellos, Con veneno de serpientes de la tierra.
32:25 Por fuera desolará la espada, Y dentro de las cámaras el espanto; Así al joven como a la doncella, Al niño de pecho como al hombre cano.
32:26 Yo había dicho que los esparciría lejos, Que haría cesar de entre los hombres la memoria de ellos,
32:27 De no haber temido la provocación del enemigo, No sea que se envanezcan sus adversarios, No sea que digan: Nuestra mano poderosa Ha hecho todo esto, y no Jehová.
32:28 Porque son nación privada de consejos, Y no hay en ellos entendimiento.
32:29 ¡Ojalá fueran sabios, que comprendieran esto, Y se dieran cuenta del fin que les espera!
32:30 ¿Cómo podría perseguir uno a mil, Y dos hacer huir a diez mil, Si su Roca no los hubiese vendido, Y Jehová no los hubiera entregado?
32:31 Porque la roca de ellos no es como nuestra Roca, Y aun nuestros enemigos son de ello jueces.
32:32 Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, Y de los campos de Gomorra; Las uvas de ellos son uvas ponzoñosas, Racimos muy amargos tienen.
32:33 Veneno de serpientes es su vino, Y ponzoña cruel de áspides.
32:34 ¿No tengo yo esto guardado conmigo, Sellado en mis tesoros?
32:35 Mía es la venganza y
la retribución; A su tiempo su pie resbalará, Porque el día de su aflicción está cercano, Y lo que les está preparado se apresura.
32:36 Porque Jehová juzgará a su pueblo, Y por amor de sus siervos se arrepentirá,
Cuando viere que la fuerza pereció, Y que no queda ni siervo ni libre.
32:37 Y dirá: ¿Dónde están sus dioses, La roca en que se refugiaban;
32:38 Que comían la grosura de sus sacrificios, Y bebían el vino de sus libaciones? Levántense, que os ayuden Y os defiendan.
32:39 Ved ahora que yo, yo soy, Y no hay dioses conmigo; Yo hago morir, y yo hago vivir; Yo hiero, y yo sano; Y no hay quien pueda librar de mi mano.
32:40 Porque yo alzaré a los cielos mi mano, Y diré: Vivo yo para siempre,
32:41 Si afilare mi reluciente espada, Y echare mano del juicio, Yo tomaré venganza de mis enemigos, Y daré la retribución a los que me aborrecen.
32:42 Embriagaré de sangre mis saetas, Y mi espada devorará carne; En la sangre de los muertos y de los cautivos, En las cabezas de larga cabellera del enemigo.
32:43 Alabad, naciones, a su pueblo,
Porque él vengará la sangre de sus siervos,
Y tomará venganza de sus enemigos, Y hará expiación por la tierra de su pueblo.
32:44 Vino Moisés y recitó todas las palabras de este
cántico a oídos del pueblo, él y Josué hijo
de Nun.
32:45 Y acabó Moisés de recitar todas estas palabras
a todo Israel;
32:46 y les dijo: Aplicad vuestro corazón a todas las palabras
que yo os testifico hoy, para que las mandéis a vuestros hijos,
a fin de que cuiden de cumplir todas las palabras de esta ley.
32:47 Porque no os es cosa vana; es vuestra vida, y por medio de esta
ley haréis prolongar vuestros días sobre la tierra adonde
vais, pasando el Jordán, para tomar posesión de ella.
Se le permite a Moisés contemplar la tierra de Canaán
32:48 Y habló Jehová a Moisés aquel mismo día,
diciendo:
32:49 Sube a este monte de Abarim, al monte Nebo, situado en la tierra
de Moab que está frente a Jericó, y mira la tierra de Canaán,
que yo doy por heredad a los hijos de Israel;
32:50 y muere en el monte al cual subes, y sé unido a tu pueblo,
así como murió Aarón tu hermano en el monte Hor, y
fue unido a su pueblo;
32:51 por cuanto pecasteis contra mí en medio de los hijos de
Israel en las aguas de Meriba de Cades, en el desierto de Zin; porque no
me santificasteis en medio de los hijos de Israel.
32:52 Verás, por tanto, delante de ti la tierra; mas no entrarás
allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel.

Capítulo 33
Moisés bendice a las doce tribus de Israel
33:1 Esta es la bendición con la cual bendijo Moisés varón
de Dios a los hijos de Israel, antes que muriese.
33:2 Dijo:
Jehová vino de Sinaí, Y de Seir les esclareció; Resplandeció desde el monte de Parán, Y vino de entre diez millares de santos, Con la ley de fuego a su mano derecha.
33:3 Aun amó a su pueblo; Todos los consagrados a él estaban en su mano; Por tanto, ellos siguieron en tus pasos, Recibiendo dirección de ti,
33:4 Cuando Moisés nos ordenó una ley, Como heredad a la congregación de Jacob.
33:5 Y fue rey en Jesurún, Cuando se congregaron los jefes del pueblo Con las tribus de Israel.
33:6 Viva Rubén, y no muera; Y no sean pocos sus varones.
33:7 Y esta bendición profirió para Judá. Dijo
así:
Oye, oh Jehová, la voz de Judá, Y llévalo a su pueblo; Sus manos le basten, Y tú seas su ayuda contra sus enemigos.
33:8 A Leví dijo:
Tu Tumim y tu Urim
sean para tu varón piadoso,
A quien probaste en Masah,
Con quien contendiste en las aguas de Meriba,
33:9 Quien dijo de su padre y de su madre: Nunca los he visto;
Y no reconoció a sus hermanos, Ni a sus hijos conoció; Pues ellos guardaron tus palabras, Y cumplieron tu pacto.
33:10 Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, Y tu ley a Israel; Pondrán el incienso delante de ti, Y el holocausto sobre tu altar.
33:11 Bendice, oh Jehová, lo que hicieren, Y recibe con agrado la obra de sus manos; Hiere los lomos de sus enemigos, Y de los que lo aborrecieren, para que nunca se levanten.
33:12 A Benjamín dijo:
El amado de Jehová habitará confiado cerca de él; Lo cubrirá siempre, Y entre sus hombros morará.
33:13 A José dijo:
Bendita de Jehová sea tu tierra, Con lo mejor de los cielos, con el rocío, Y con el abismo que está abajo.
33:14 Con los más escogidos frutos del sol, Con el rico producto de la luna,
33:15 Con el fruto más fino de los montes antiguos, Con la abundancia de los collados eternos,
33:16 Y con las mejores dádivas de la tierra y su plenitud; Y la gracia del que habitó en la zarza Venga sobre la cabeza de José, Y sobre la frente de aquel que es príncipe entre sus hermanos.
33:17 Como el primogénito de su toro es su gloria, Y sus astas como astas de búfalo; Con ellas acorneará a los pueblos juntos hasta los fines
de la tierra; Ellos son los diez millares de Efraín, Y ellos son los millares de Manasés.
33:18 A Zabulón dijo:
Alégrate, Zabulón, cuando salieres; Y tú, Isacar, en tus tiendas.
33:19 Llamarán a los pueblos a su monte; Allí sacrificarán sacrificios de justicia, Por lo cual chuparán la abundancia de los mares, Y los tesoros escondidos de la arena.
33:20 A Gad dijo:
Bendito el que hizo ensanchar a Gad; Como león reposa, Y arrebata brazo y testa.
33:21 Escoge lo mejor de la tierra para sí, Porque allí le fue reservada la porción del legislador. Y vino en la delantera del pueblo; Con Israel ejecutó los mandatos y los justos decretos de
Jehová.
33:22 A Dan dijo:
Dan es cachorro de león Que salta desde Basán.
33:23 A Neftalí dijo:
Neftalí, saciado de favores, Y lleno de la bendición de Jehová, Posee el occidente y el sur.
33:24 A Aser dijo:
Bendito sobre los hijos sea Aser; Sea el amado de sus hermanos, Y moje en aceite su pie.
33:25 Hierro y bronce serán tus cerrojos, Y como tus días serán tus fuerzas.
33:26 No hay como el Dios de Jesurún, Quien cabalga sobre los cielos para tu ayuda, Y sobre las nubes con su grandeza.
33:27 El eterno Dios es tu refugio, Y acá abajo los brazos eternos; El echó de delante de ti al enemigo,
Y dijo: Destruye.
33:28 E Israel habitará confiado, la fuente de Jacob habitará
sola En tierra de grano y de vino; También sus cielos destilarán rocío.
33:29 Bienaventurado tú, oh Israel. ¿Quién como tú, Pueblo salvo por Jehová, Escudo de tu socorro, Y espada de tu triunfo? Así que tus enemigos serán humillados,
Y tú hollarás sobre sus alturas.
Capítulo 34
Muerte y sepultura de Moisés
34:1 Subió Moisés de los campos de Moab al monte Nebo, a
la cumbre del Pisga, que está enfrente de Jericó; y le mostró
Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan,
34:2 todo Neftalí, y la tierra de Efraín y de Manasés,
toda la tierra de Judá hasta el mar occidental;
34:3 el Neguev, y la llanura, la vega de Jericó, ciudad de las
palmeras, hasta Zoar.
34:4 Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré
a Abraham,
a Isaac
y a Jacob,
diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus
ojos, mas no pasarás allá.
34:5 Y murió allí Moisés siervo de Jehová,
en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová.
34:6 Y lo enterró en el valle, en la tierra de Moab, enfrente
de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta hoy.
34:7 Era Moisés de edad de ciento veinte años cuando
murió; sus ojos nunca se oscurecieron, ni perdió su vigor.
34:8 Y lloraron los hijos de Israel a Moisés en los campos de
Moab treinta días; y así se cumplieron los días del
lloro y del luto de Moisés.
34:9 Y Josué hijo de Nun fue lleno del espíritu de sabiduría,
porque Moisés había puesto sus manos sobre él; y los
hijos de Israel le obedecieron, e hicieron como Jehová mandó
a Moisés.
34:10 Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés,
a quien haya conocido Jehová cara a cara;
34:11 nadie como él en todas las señales y prodigios
que Jehová le envió a hacer en tierra de Egipto, a Faraón
y a todos sus siervos y a toda su tierra,
34:12 y en el gran poder y en los hechos grandiosos y terribles que
Moisés hizo a la vista de todo Israel.
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