|
| 1 |
2 |
3 |
4 |
5 |
6 |
7 |
8 |
9 |
10 |11
| 12 |
13 |
14
| 15 |
16 |
17
| 18 |
19 |
20
| 21 |
22 |
23
| 24
| 25 |
26 |
27
| 28 |
29 |
30
| 31 |
32 |
33
| 34 |
35 |
36
| 37 |
38 |
39
| 40 |
Capítulo 11
Anunciada la muerte de los primogénitos
11:1 Jehová dijo a Moisés: Una plaga traeré aún
sobre Faraón y sobre Egipto, después de la cual él
os dejará ir de aquí; y seguramente os echará de aquí
del todo.
11:2 Habla ahora al pueblo, y que cada uno pida a su vecino, y cada
una a su vecina, alhajas de plata y de oro.
11:3 Y Jehová dio gracia al pueblo en los ojos de los egipcios.
También Moisés era tenido por gran varón en la tierra
de Egipto, a los ojos de los siervos de Faraón, y a los ojos del
pueblo.
11:4 Dijo, pues, Moisés: Jehová ha dicho así:
A la medianoche yo saldré por en medio de Egipto,
11:5 y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde
el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta
el primogénito de la sierva que está tras el molino, y todo
primogénito de las bestias.
11:6 Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual
nunca hubo, ni jamás habrá.
11:7 Pero contra todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la
bestia, ni un perro moverá su lengua, para que sepáis que
Jehová hace diferencia entre los egipcios y los israelitas.
11:8 Y descenderán a mí todos estos tus siervos, e inclinados
delante de mí dirán: Vete, tú y todo el pueblo que
está debajo de ti; y después de esto yo saldré. Y
salió muy enojado de la presencia de Faraón.
11:9 Y Jehová dijo a Moisés: Faraón no os oirá,
para que mis maravillas se multipliquen en la tierra de Egipto.
11:10 Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios
delante de Faraón; pues Jehová había endurecido el
corazón de Faraón, y no envió a los hijos de Israel
fuera de su país.
Capítulo 12
La Pascua
12:1 Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la
tierra de Egipto, diciendo:
12:2 Este mes os será principio de los meses; para vosotros
será éste el primero en los meses del año.
12:3 Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el
diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias
de los padres, un cordero por familia.
12:4 Mas si la familia fuere tan pequeña que no baste para comer
el cordero, entonces él y su vecino inmediato a su casa tomarán
uno según el número de las personas; conforme al comer de
cada hombre, haréis la cuenta sobre el cordero.
12:5 El animal será sin defecto, macho de un año; lo
tomaréis de las ovejas o de las cabras.
12:6 Y lo guardaréis hasta el día catorce de este mes,
y lo inmolará toda la congregación del pueblo de Israel entre
las dos tardes.
12:7 Y tomarán de la sangre, y la pondrán en los dos
postes y en el dintel de las casas en que lo han de comer.
12:8 Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes
sin levadura; con hierbas amargas lo comerán.
12:9 Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en
agua, sino asada al fuego; su cabeza con sus pies y sus entrañas.
12:10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana;
y lo que quedare hasta la mañana, lo quemaréis en el fuego.
12:11 Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos,
vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano;
y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua
   de
Jehová.
12:12 Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto,
y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así
de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos
los dioses de Egipto. Yo Jehová.
12:13 Y la sangre os será por señal en las casas donde
vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros,
y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra
de Egipto.
12:14 Y este día os será en memoria, y lo celebraréis
como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por
estatuto perpetuo lo celebraréis.
12:15 Siete días comeréis panes sin levadura; y así
el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas;
porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta
el séptimo, será cortado de Israel.
12:16 El primer día habrá santa convocación, y
asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación;
ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis
lo que cada cual haya de comer.
12:17 Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura,
    porque
en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de
Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones
por costumbre perpetua.
12:18 En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde
el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por
la tarde.
12:19 Por siete días no se hallará levadura en vuestras
casas; porque cualquiera que comiere leudado, así extranjero como
natural del país, será cortado de la congregación
de Israel.
12:20 Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones
comeréis panes sin levadura.
12:21 Y Moisés convocó a todos los ancianos de Israel,
y les dijo: Sacad y tomaos corderos por vuestras familias, y sacrificad
la pascua.
12:22 Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará
en un lebrillo, y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará
en el lebrillo; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta
la mañana.
12:23 Porque Jehová pasará hiriendo a los egipcios; y
cuando vea la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará Jehová
aquella puerta, y no dejará entrar al heridor en vuestras casas
para herir.
12:24 Guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros
hijos para siempre.
12:25 Y cuando entréis en la tierra que Jehová os dará,
como prometió, guardaréis este rito.
12:26 Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué es este
rito vuestro?,
12:27 vosotros responderéis: Es la víctima de la pascua
de Jehová, el cual pasó por encima de las casas de los hijos
de Israel en Egipto, cuando hirió a los egipcios, y libró
nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró.
12:28 Y los hijos de Israel fueron e hicieron puntualmente así,
como Jehová había mandado a Moisés y a Aarón.
Muerte de los primogénitos
12:29 Y aconteció que a la medianoche Jehová hirió
a todo primogénito
en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que
se sentaba sobre su trono hasta el primogénito del cautivo que estaba
en la cárcel, y todo primogénito de los animales.
12:30 Y se levantó aquella noche Faraón, él y
todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto,
porque no había casa donde no hubiese un muerto.
12:31 E hizo llamar a Moisés y a Aarón de noche, y les
dijo: Salid de en medio de mi pueblo vosotros y los hijos de Israel, e
id, servid a Jehová, como habéis dicho.
12:32 Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis
dicho, e idos; y bendecidme también a mí.
12:33 Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa a echarlos
de la tierra; porque decían: Todos somos muertos.
12:34 Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas
envueltas en sus sábanas sobre sus hombros.
12:35 E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés,
pidiendo de los egipcios alhajas de plata, y de oro, y vestidos.
12:36 Y Jehová dio gracia al pueblo delante de los egipcios,
y les dieron cuanto pedían; así despojaron a los egipcios.
Los israelitas salen de Egipto
12:37 Partieron los hijos de Israel de Ramesés a Sucot, como
seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños.
12:38 También subió con ellos grande multitud de toda
clase de gentes, y ovejas, y muchísimo ganado.
12:39 Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado
de Egipto, pues no había leudado, porque al echarlos fuera los egipcios,
no habían tenido tiempo ni para prepararse comida.
12:40 El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto fue cuatrocientos
treinta años.

12:41 Y pasados los cuatrocientos treinta años, en el mismo
día todas las huestes de Jehová salieron de la tierra de
Egipto.
12:42 Es noche de guardar para Jehová, por haberlos sacado en
ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardarla para Jehová
todos los hijos de Israel en sus generaciones.
12:43 Y Jehová dijo a Moisés y a Aarón: Esta es
la ordenanza de la pascua; ningún extraño comerá de
ella.
12:44 Mas todo siervo humano comprado por dinero comerá de ella,
después que lo hubieres circuncidado.
12:45 El extranjero y el jornalero no comerán de ella.
12:46 Se comerá en una casa, y no llevarás de aquella
carne fuera de ella, ni quebraréis hueso suyo. 
12:47 Toda la congregación de Israel lo hará.
12:48 Mas si algún extranjero morare contigo, y quisiere celebrar
la pascua para Jehová, séale circuncidado todo varón,
y entonces la celebrará, y será como uno de vuestra nación;
pero ningún incircunciso comerá de ella.
12:49 La misma ley será para el natural, y para el extranjero
que habitare entre vosotros.
12:50 Así lo hicieron todos los hijos de Israel; como mandó
Jehová a Moisés y a Aarón, así lo hicieron.
12:51 Y en aquel mismo día sacó Jehová a los hijos
de Israel de la tierra de Egipto por sus ejércitos.
Capítulo 13
Consagración de los primogénitos
13:1 Jehová habló a Moisés, diciendo:
13:2 Conságrame todo primogénito. Cualquiera que abre
matriz entre los hijos de Israel, así de los hombres como de los
animales, mío es.
13:3 Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de este día,
en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre, pues
Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no
comeréis leudado.
13:4 Vosotros salís hoy en el mes de Abib.
13:5 Y cuando Jehová te hubiere metido en la tierra del cananeo,
del heteo, del amorreo, del heveo y del jebuseo, la cual juró a
tus padres que te daría, tierra que destila leche y miel, harás
esta celebración en este mes.
13:6 Siete días comerás pan sin leudar, y el séptimo
día será fiesta para Jehová.
13:7 Por los siete días se comerán los panes sin levadura,
y no se verá contigo nada leudado, ni levadura, en todo tu territorio.
13:8 Y lo contarás en aquel día a tu hijo, diciendo:
Se hace esto con motivo de lo que Jehová hizo conmigo cuando me
sacó de Egipto.
13:9 Y te será como una señal sobre tu mano, y como un
memorial delante de tus ojos, para que la ley de Jehová esté
en tu boca; por cuanto con mano fuerte te sacó Jehová de
Egipto.
13:10 Por tanto, tú guardarás este rito en su tiempo
de año en año.
13:11 Y cuando Jehová te haya metido en la tierra del cananeo,
como te ha jurado a ti y a tus padres, y cuando te la hubiere dado,
13:12 dedicarás a Jehová todo aquel que abriere matriz,
y asimismo todo primer nacido de tus animales; los machos serán
de Jehová.
13:13 Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero;
y si no lo redimieres, quebrarás su cerviz. También redimirás
al primogénito de tus hijos.
13:14 Y cuando mañana te pregunte tu hijo, diciendo: ¿Qué
es esto?, le dirás: Jehová nos sacó con mano fuerte
de Egipto, de casa de servidumbre;
13:15 y endureciéndose Faraón para no dejarnos ir, Jehová
hizo morir en la tierra de Egipto a todo primogénito, desde el primogénito
humano hasta el primogénito de la bestia; y por esta causa yo sacrifico
para Jehová todo primogénito macho, y redimo al primogénito
de mis hijos.
13:16 Te será, pues, como una señal sobre tu mano, y
por un memorial delante de tus ojos, por cuanto Jehová nos sacó
de Egipto con mano fuerte.
La columna de nube y de fuego
13:17 Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los
llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca;
porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra,
y se vuelva a Egipto.
13:18 Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto
del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados.
13:19 Tomó también consigo Moisés los huesos de
José, el cual había juramentado a los hijos de Israel, diciendo:
Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis huesos de
aquí con vosotros.
13:20 Y partieron de Sucot y acamparon en Etam, a la entrada del desierto.
13:21 Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna
de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego
para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche.
13:22 Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube
de día, ni de noche la columna de fuego.
Capítulo 14
Los israelitas cruzan el Mar Rojo
14:1 Habló Jehová a Moisés, diciendo:
14:2 Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen delante de
Pi-hahirot, entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él
acamparéis junto al mar.
14:3 Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados
están en la tierra, el desierto los ha encerrado.
14:4 Y yo endureceré el corazón de Faraón para
que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército,
y sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron
así.
14:5 Y fue dado aviso al rey de Egipto, que el pueblo huía;
y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió
contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber
dejado ir a Israel, para que no nos sirva?
14:6 Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo;
14:7 y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros
de Egipto, y los capitanes sobre ellos.
14:8 Y endureció Jehová el corazón de Faraón
rey de Egipto, y él siguió a los hijos de Israel; pero los
hijos de Israel habían salido con mano poderosa.
14:9 Siguiéndolos, pues, los egipcios, con toda la caballería
y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército,
los alcanzaron acampados junto al mar, al lado de Pi-hahirot, delante de
Baal-zefón.
14:10 Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel
alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras
ellos; por lo que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron
a Jehová.
14:11 Y dijeron a Moisés: ¿No había sepulcros
en Egipto, que nos has sacado para que muramos en el desierto? ¿Por
qué has hecho así con nosotros, que nos has sacado de Egipto?
14:12 ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos
servir a los egipcios? Porque mejor nos fuera servir a los egipcios, que
morir nosotros en el desierto.
14:13 Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estad firmes,
y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros;
porque los egipcios que hoy habéis visto, nunca más para
siempre los veréis.
14:14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis
tranquilos.
14:15 Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué
clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen.
14:16 Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre el mar, y
divídelo, y entren los hijos de Israel por en medio del mar, en
seco.
14:17 Y he aquí, yo endureceré el corazón de los
egipcios para que los sigan; y yo me glorificaré en Faraón
y en todo su ejército, en sus carros y en su caballería;
14:18 y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando
me glorifique en Faraón, en sus carros y en su gente de a caballo.
14:19 Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel,
se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que
iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas,
14:20 e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de
Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba a Israel
de noche, y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros.
14:21 Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo
Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella
noche; y volvió el mar en seco, y las aguas quedaron divididas.
14:22 Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar,
en seco, teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda.
14:23 Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta
la mitad del mar, toda la caballería de Faraón, sus carros
y su gente de a caballo.
14:24 Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová
miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube,
y trastornó el campamento de los egipcios,
14:25 y quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó
gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel,
porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios.
14:26 Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre
el mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros,
y sobre su caballería.
14:27 Entonces Moisés extendió su mano sobre el mar,
y cuando amanecía, el mar se volvió en toda su fuerza, y
los egipcios al huir se encontraban con el mar; y Jehová derribó
a los egipcios en medio del mar.
14:28 Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería,
y todo el ejército de Faraón que había entrado tras
ellos en el mar; no quedó de ellos ni uno.
14:29 Y los hijos de Israel fueron por en medio del mar, en seco, teniendo
las aguas por muro a su derecha y a su izquierda.
14:30 Así salvó Jehová aquel día a Israel
de mano de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a la orilla
del mar.
14:31 Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó
contra los egipcios; y el pueblo temió a Jehová, y creyeron
a Jehová y a Moisés su siervo.
Capítulo 15
Cántico de Moisés y de María
15:1 Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico
a Jehová, y dijeron:
Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente;
Ha echado en el mar al caballo y al jinete.
15:2 Jehová es mi fortaleza y mi cántico,
Y ha sido mi salvación.

Este es mi Dios, y lo alabaré;
Dios de mi padre, y lo enalteceré.
15:3 Jehová es varón de guerra;
Jehová es su nombre.
15:4 Echó en el mar los carros de Faraón y su ejército;
Y sus capitanes escogidos fueron hundidos en el Mar Rojo.
15:5 Los abismos los cubrieron;
Descendieron a las profundidades como piedra.
15:6 Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en poder;
Tu diestra, oh Jehová, ha quebrantado al enemigo.
15:7 Y con la grandeza de tu poder has derribado a los que se levantaron
contra ti.
Enviaste tu ira; los consumió como a hojarasca.
15:8 Al soplo de tu aliento se amontonaron las aguas;
Se juntaron las corrientes como en un montón;
Los abismos se cuajaron en medio del mar.
15:9 El enemigo dijo:
Perseguiré, apresaré, repartiré despojos;
Mi alma se saciará de ellos;
Sacaré mi espada, los destruirá mi mano.
15:10 Soplaste con tu viento; los cubrió el mar;
Se hundieron como plomo en las impetuosas aguas.
15:11 ¿Quién como tú, oh Jehová, entre
los dioses?
¿Quién como tú, magnífico en santidad,
Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios?
15:12 Extendiste tu diestra;
La tierra los tragó.
15:13 Condujiste en tu misericordia a este pueblo que redimiste;
Lo llevaste con tu poder a tu santa morada.
15:14 Lo oirán los pueblos, y temblarán;
Se apoderará dolor de la tierra de los filisteos.
15:15 Entonces los caudillos de Edom se turbarán;
A los valientes de Moab les sobrecogerá temblor;
Se acobardarán todos los moradores de Canaán.
15:16 Caiga sobre ellos temblor y espanto;
A la grandeza de tu brazo enmudezcan como una piedra;
Hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová,
Hasta que haya pasado este pueblo que tú rescataste.
15:17 Tú los introducirás y los plantarás en
el monte de tu heredad,
En el lugar de tu morada, que tú has preparado, oh Jehová,
En el santuario que tus manos,
oh Jehová, han afirmado.
15:18 Jehová reinará eternamente y para siempre.
15:19 Porque Faraón entró cabalgando con sus carros y
su gente de a caballo en el mar, y Jehová hizo volver las aguas
del mar sobre ellos; mas los hijos de Israel pasaron en seco por en medio
del mar.
15:20 Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó
un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con
panderos y danzas.
15:21 Y María les respondía:
Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido;
Ha echado en el mar al caballo y al jinete.
El agua amarga de Marra
15:22 E hizo Moisés que partiese Israel del Mar Rojo, y salieron
al desierto de Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin
hallar agua.
15:23 Y llegaron a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque
eran amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.
15:24 Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo:
¿Qué hemos de beber?
15:25 Y Moisés clamó a Jehová, y Jehová
le mostró un árbol; y lo echó en las aguas, y las
aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí
los probó;
15:26 y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios,
e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos,
y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié
a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador.
15:27 Y llegaron a Elim, donde había doce fuentes de aguas,
y setenta palmeras; y acamparon allí junto a las aguas.
Capítulo 16
Dios da el maná
16:1 Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos
de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí,
a los quince días del segundo mes después que salieron de
la tierra de Egipto.
16:2 Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró
contra Moisés y Aarón en el desierto;
16:3 y les decían los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos
muerto por mano de Jehová en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos
a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos; pues
nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta
multitud.
16:4 Y Jehová dijo a Moisés: He aquí yo os haré
llover pan del cielo;
y el pueblo saldrá, y recogerá diariamente la porción
de un día, para que yo lo pruebe si anda en mi ley, o no.
16:5 Mas en el sexto día prepararán para guardar el doble
de lo que suelen recoger cada día.
16:6 Entonces dijeron Moisés y Aarón a todos los hijos
de Israel: En la tarde sabréis que Jehová os ha sacado de
la tierra de Egipto,
16:7 y a la mañana veréis la gloria de Jehová;
porque él ha oído vuestras murmuraciones contra Jehová;
porque nosotros, ¿qué somos, para que vosotros murmuréis
contra nosotros?
16:8 Dijo también Moisés: Jehová os dará
en la tarde carne para comer, y en la mañana pan hasta saciaros;
porque Jehová ha oído vuestras murmuraciones con que habéis
murmurado contra él; porque nosotros, ¿qué somos?
Vuestras murmuraciones no son contra nosotros, sino contra Jehová.
16:9 Y dijo Moisés a Aarón: Di a toda la congregación
de los hijos de Israel: Acercaos a la presencia de Jehová, porque
él ha oído vuestras murmuraciones.
16:10 Y hablando Aarón a toda la congregación de los
hijos de Israel, miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria
de Jehová apareció en la nube.
16:11 Y Jehová habló a Moisés, diciendo:
16:12 Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales,
diciendo: Al caer la tarde comeréis carne, y por la mañana
os saciaréis de pan, y sabréis que yo soy Jehová vuestro
Dios.
16:13 Y venida la tarde, subieron codornices que cubrieron el campamento;
y por la mañana descendió rocío en derredor del campamento.
16:14 Y cuando el rocío cesó de descender, he aquí
sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha
sobre la tierra.
16:15 Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos a otros:
¿Qué es esto? porque no sabían qué era. Entonces
Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para comer.
16:16 Esto es lo que Jehová ha mandado: Recoged de él
cada uno según lo que pudiere comer; un gomer
por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis
cada uno para los que están en su tienda.
16:17 Y los hijos de Israel lo hicieron así; y recogieron unos
más, otros menos;
16:18 y lo medían por gomer,
y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al
que había recogido poco;
cada uno recogió conforme a lo que había de comer.
16:19 Y les dijo Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana.
16:20 Mas ellos no obedecieron a Moisés, sino que algunos dejaron
de ello para otro día, y crió gusanos, y hedió; y
se enojó contra ellos Moisés.
16:21 Y lo recogían cada mañana, cada uno según
lo que había de comer; y luego que el sol calentaba, se derretía.
16:22 En el sexto día recogieron doble porción de comida,
dos gomeres
para cada uno; y todos los príncipes de la congregación vinieron
y se lo hicieron saber a Moisés.
16:23 Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová:
Mañana es el santo día de reposo, el reposo consagrado a
Jehová;
lo que habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que habéis de cocinar,
cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana.
16:24 Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según lo
que Moisés había mandado, y no se agusanó, ni hedió.
16:25 Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es día de
reposo para Jehová; hoy no hallaréis en el campo.
16:26 Seis días lo recogeréis; mas el séptimo
día es día de reposo; en él no se hallará.
16:27 Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo
día a recoger, y no hallaron.
16:28 Y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo
no querréis guardar mis mandamientos y mis leyes?
16:29 Mirad que Jehová os dió el día de reposo,
y por eso en el sexto día os da pan para dos días. Estése,
pues, cada uno en su lugar, y nadie salga de él en el séptimo
día.
16:30 Así el pueblo reposó el séptimo día.
16:31 Y la casa de Israel lo llamó Maná; y era como semilla
de culantro, blanco, y su sabor como de hojuelas con miel.
16:32 Y dijo Moisés: Esto es lo que Jehová ha mandado:
Llenad un gomer
de él, y guardadlo para vuestros descendientes, a fin de que vean
el pan que yo os di a comer en el desierto, cuando yo os saqué de
la tierra de Egipto.
16:33 Y dijo Moisés a Aarón: Toma una vasija y pon en
ella un gomer
de maná,
y ponlo delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros descendientes.
16:34 Y Aarón lo puso delante del Testimonio para guardarlo,
como Jehová lo mandó a Moisés.
16:35 Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta
años, hasta que llegaron a tierra habitada; maná comieron
hasta que llegaron a los límites de la tierra de Canaán.
16:36 Y un gomer
es la décima parte de un efa.
Capítulo 17
Agua de la roca
17:1 Toda la congregación de los hijos de Israel partió del
desierto de Sin por sus jornadas, conforme al mandamiento de Jehová,
y acamparon en Refidim; y no había agua para que el pueblo bebiese.
17:2 Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos
agua para que bebamos. Y Moisés les dijo: ¿Por qué
altercáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Jehová?
17:3 Así que el pueblo tuvo allí sed, y murmuró
contra Moisés, y dijo: ¿Por qué nos hiciste subir
de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros
ganados?
17:4 Entonces clamó Moisés a Jehová, diciendo:
¿Qué haré con este pueblo? De aquí a un poco
me apedrearán.
17:5 Y Jehová dijo a Moisés: Pasa delante del pueblo,
y toma contigo de los ancianos de Israel; y toma también en tu mano
tu vara con que golpeaste el río, y ve.
17:6 He aquí que yo estaré delante de ti allí
sobre la peña en Horeb; y golpearás la peña, y saldrán
de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así
en presencia de los ancianos de Israel.
17:7 Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la
rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo:
¿Está, pues, Jehová entre nosotros, o no?
Guerra con Amalec
17:8 Entonces vino Amalec y peleó contra Israel en Refidim.
17:9 Y dijo Moisés a Josué: Escógenos varones,
y sal a pelear contra Amalec; mañana yo estaré sobre la cumbre
del collado, y la vara de Dios en mi mano.
17:10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando contra
Amalec; y Moisés y Aarón y Hur subieron a la cumbre del collado.
17:11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel
prevalecía; mas cuando él bajaba su mano, prevalecía
Amalec.
17:12 Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron
una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre
ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado
y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso
el sol.
17:13 Y Josué deshizo a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
17:14 Y Jehová dijo a Moisés: Escribe esto para memoria
en un libro, y di a Josué que raeré del todo la memoria de
Amalec de debajo del cielo.

17:15 Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre
Jehová- nisi;
17:16 y dijo: Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra
el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con Amalec
de generación en generación.
Capítulo 18
Jetro visita a Moisés
18:1 Oyó Jetro sacerdote de Madián, suegro de Moisés,
todas las cosas que Dios había hecho con Moisés, y con Israel
su pueblo, y cómo Jehová había sacado a Israel de
Egipto.
18:2 Y tomó Jetro suegro de Moisés a Séfora la
mujer de Moisés, después que él la envió,
18:3 y a sus dos hijos;
el uno se llamaba Gersón, porque dijo: Forastero he sido en tierra
ajena;
18:4 y el otro se llamaba Eliezer, porque dijo: El Dios de mi padre
me ayudó, y me libró de la espada de Faraón.
18:5 Y Jetro el suegro de Moisés, con los hijos y la mujer de
éste, vino a Moisés en el desierto, donde estaba acampado
junto al monte de Dios;
18:6 y dijo a Moisés: Yo tu suegro Jetro vengo a ti, con tu
mujer, y sus dos hijos con ella.
18:7 Y Moisés salió a recibir a su suegro, y se inclinó,
y lo besó; y se preguntaron el uno al otro cómo estaban,
y vinieron a la tienda.
18:8 Y Moisés contó a su suegro todas las cosas que Jehová
había hecho a Faraón y a los egipcios por amor de Israel,
y todo el trabajo que habían pasado en el camino, y cómo
los había librado Jehová.
18:9 Y se alegró Jetro de todo el bien que Jehová había
hecho a Israel, al haberlo librado de mano de los egipcios.
18:10 Y Jetro dijo: Bendito sea Jehová, que os libró
de mano de los egipcios, y de la mano de Faraón, y que libró
al pueblo de la mano de los egipcios.
18:11 Ahora conozco que Jehová es más grande que todos
los dioses; porque en lo que se ensoberbecieron prevaleció contra
ellos.
18:12 Y tomó Jetro, suegro de Moisés, holocaustos y sacrificios
para Dios; y vino Aarón y todos los ancianos de Israel para comer
con el suegro de Moisés delante de Dios.
Nombramiento de jueces
(Dt. 1.9-18)
18:13 Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés
a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la
mañana hasta la tarde.
18:14 Viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía
con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con
el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, y todo el
pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde?
18:15 Y Moisés respondió a su suegro: Porque el pueblo
viene a mí para consultar a Dios.
18:16 Cuando tienen asuntos, vienen a mí; y yo juzgo entre el
uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes.
18:17 Entonces el suegro de Moisés le dijo: No está bien
lo que haces.
18:18 Desfallecerás del todo, tú, y también este
pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para
ti; no podrás hacerlo tú solo.
18:19 Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará
contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete
tú los asuntos a Dios.
18:20 Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales
el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer.
18:21 Además escoge tú de entre todo el pueblo varones
de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia;
y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta
y de diez.
18:22 Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto
grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño.
Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán
ellos contigo.
18:23 Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás
sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar.
18:24 Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo
que dijo.
18:25 Escogió Moisés varones de virtud de entre todo
Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento,
sobre cincuenta, y sobre diez.
18:26 Y juzgaban al pueblo en todo tiempo; el asunto difícil
lo traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño.
18:27 Y despidió Moisés a su suegro, y éste se
fue a su tierra.
Capítulo 19
Israel en Sinaí
19:1 En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra
de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí.
19:2 Habían salido de Refidim, y llegaron al desierto de Sinaí,
y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante
del monte.
19:3 Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó
desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y
anunciarás a los hijos de Israel:
19:4 Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os
tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.
19:5 Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi
pacto, vosotros seréis mi especial tesoro
   
sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.
19:6 Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes,
 y
gente santa.
Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.
19:7 Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del
pueblo, y expuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová
le había mandado.
19:8 Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que
Jehová ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a Jehová
las palabras del pueblo.
19:9 Entonces Jehová dijo a Moisés: He aquí, yo
vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo
contigo, y también para que te crean para siempre. Y Moisés
refirió las palabras del pueblo a Jehová.
19:10 Y Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos
hoy y mañana; y laven sus vestidos,
19:11 y estén preparados para el día tercero, porque
al tercer día Jehová descenderá a ojos de todo el
pueblo sobre el monte de Sinaí.
19:12 Y señalarás término al pueblo en derredor,
diciendo: Guardaos, no subáis al monte, ni toquéis sus límites;
cualquiera que tocare el monte, de seguro morirá.
19:13 No lo tocará mano, porque será apedreado o asaeteado;
sea animal o sea hombre, no vivirá.
Cuando suene largamente la bocina, subirán al monte.
19:14 Y descendió Moisés del monte al pueblo, y santificó
al pueblo; y lavaron sus vestidos.
19:15 Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día;
no toquéis mujer.
19:16 Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana,
vinieron truenos y relámpagos,
y
espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció
todo el pueblo que estaba en el campamento.
19:17 Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir
a Dios; y se detuvieron al pie del monte.
19:18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había
descendido sobre él en fuego;
y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía
en gran manera.
19:19 El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés
hablaba, y Dios le respondía con voz tronante.
19:20 Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí,
sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés
a la cumbre del monte, y Moisés subió.
19:21 Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo
que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá
multitud de ellos.
19:22 Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan
a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estrago.
19:23 Moisés dijo a Jehová: El pueblo no podrá
subir al monte Sinaí, porque tú nos has mandado diciendo:
Señala límites al monte, y santifícalo.
19:24 Y Jehová le dijo: Ve, desciende, y subirás tú,
y Aarón contigo; mas los sacerdotes y el pueblo no traspasen el
límite para subir a Jehová, no sea que haga en ellos estrago.
19:25 Entonces Moisés descendió y se lo dijo al pueblo.
Capítulo 20
Los Diez Mandamientos
(Dt. 5.1-21
)
20:1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:
20:2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra
de Egipto, de casa de servidumbre.
20:3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.
20:4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté
arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la
tierra.
20:5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás;
    porque
yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los
padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los
que me aborrecen,
20:6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis
mandamientos.
 
20:7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano;
porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre
en vano.
20:8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo.

20:9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
20:10 mas el séptimo día es reposo para Jehová
tu Dios; no hagas en él obra alguna,
   
tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia,
ni tu extranjero que está dentro de tus puertas.
20:11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la
tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en
el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día
de reposo y lo santificó.

20:12 Honra a tu padre y a tu madre,     
para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu
Dios te da.
20:13 No matarás.
      
20:14 No cometerás adulterio.
     
20:15 No hurtarás.
   
20:16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
   
20:17 No codiciarás
 la
casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo,
ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu
prójimo.
El terror del pueblo
(Dt. 5.22-33)
20:18 Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos,
y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el
pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos.
20:19 Y dijeron a Moisés: Habla tú con nosotros, y nosotros
oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos.
20:20 Y Moisés respondió al pueblo: No temáis;
porque para probaros vino Dios, y para que su temor esté delante
de vosotros, para que no pequéis.
20:21 Entonces el pueblo estuvo a lo lejos, y Moisés se acercó
a la oscuridad en la cual estaba Dios.
20:22 Y Jehová dijo a Moisés: Así dirás
a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que he hablado desde
el cielo con vosotros.
20:23 No hagáis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os
haréis.
20:24 Altar de tierra harás para mí, y sacrificarás
sobre él tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus
vacas; en todo lugar donde yo hiciere que esté la memoria de mi
nombre, vendré a ti y te bendeciré.
20:25 Y si me hicieres altar de piedras, no las labres de cantería;

porque si alzares herramienta sobre él, lo profanarás.
20:26 No subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez
no se descubra junto a él.
|