|
|
1
| 2
|
3 |
4 |
5 |
6 |
7 |
8 | 9 |
10 |
11 |
12 |
13
| 14
| 15 |
16 |
17
| 18 |
19 |
20
| 21 |
22 |
23
| 24|
25 |
26 |
27
| 28 |
29 |
30
| 31 |
32 |
33
| 34 |
35 |
36 |
37 |
38 |
39
| 40 |
41 |
42
| 43 |
44 |
45
| 46 |
47 |
48
Capítulo 13
Condenación de los falsos profetas
13:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
13:2 Hijo de hombre, profetiza contra los profetas de Israel que profetizan,
y di a los que profetizan de su propio corazón: Oíd palabra
de Jehová.
13:3 Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de
los profetas insensatos, que andan en pos de su propio espíritu,
y nada han visto!
13:4 Como zorras en los desiertos fueron tus profetas, oh Israel.
13:5 No habéis subido a las brechas, ni habéis edificado
un muro alrededor de la casa de Israel, para que resista firme en la batalla
en el día de Jehová.
13:6 Vieron vanidad y adivinación mentirosa. Dicen: Ha dicho
Jehová, y Jehová no los envió; con todo, esperan que
él confirme la palabra de ellos.
13:7 ¿No habéis visto visión vana, y no habéis
dicho adivinación mentirosa, pues que decís: Dijo Jehová,
no habiendo yo hablado?
13:8 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor:
Por cuanto vosotros habéis hablado vanidad, y habéis visto
mentira, por tanto, he aquí yo estoy contra vosotros, dice Jehová
el Señor.
13:9 Estará mi mano contra los profetas que ven vanidad y adivinan
mentira; no estarán en la congregación de mi pueblo, ni serán
inscritos en el libro de la casa de Israel, ni a la tierra de Israel volverán;
y sabréis que yo soy Jehová el Señor.
13:10 Sí, por cuanto engañaron a mi pueblo, diciendo:
Paz, no habiendo paz;
y uno edificaba la pared, y he aquí que los otros la recubrían
con lodo suelto,
13:11 di a los recubridores con lodo suelto, que caerá; vendrá
lluvia torrencial, y enviaré piedras de granizo que la hagan caer,
y viento tempestuoso la romperá.
13:12 Y he aquí cuando la pared haya caído, ¿no
os dirán: ¿Dónde está la embarradura con que
la recubristeis?
13:13 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor:
Haré que la rompa viento tempestuoso con mi ira, y lluvia torrencial
vendrá con mi furor, y piedras de granizo con enojo para consumir.
13:14 Así desbarataré la pared que vosotros recubristeis
con lodo suelto, y la echaré a tierra, y será descubierto
su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella;
y sabréis que yo soy Jehová.
13:15 Cumpliré así mi furor en la pared y en los que
la recubrieron con lodo suelto; y os diré: No existe la pared, ni
los que la recubrieron,
13:16 los profetas de Israel que profetizan acerca de Jerusalén,
y ven para ella visión de paz, no habiendo paz, dice Jehová
el Señor.
13:17 Y tú, hijo de hombre, pon tu rostro contra las hijas de
tu pueblo que profetizan de su propio corazón, y profetiza contra
ellas,
13:18 y di: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay
de aquellas que cosen vendas mágicas para todas las manos, y hacen
velos mágicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas!
¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo, para mantener así
vuestra propia vida?
13:19 ¿Y habéis de profanarme entre mi pueblo por puñados
de cebada y por pedazos de pan, matando a las personas que no deben morir,
y dando vida a las personas que no deben vivir, mintiendo a mi pueblo que
escucha la mentira?
13:20 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor:
He aquí yo estoy contra vuestras vendas mágicas, con que
cazáis las almas al vuelo; yo las libraré de vuestras manos,
y soltaré para que vuelen como aves las almas que vosotras cazáis
volando.
13:21 Romperé asimismo vuestros velos mágicos, y libraré
a mi pueblo de vuestra mano, y no estarán más como presa
en vuestra mano; y sabréis que yo soy Jehová.
13:22 Por cuanto entristecisteis con mentiras el corazón del
justo, al cual yo no entristecí, y fortalecisteis las manos del
impío, para que no se apartase de su mal camino, infundiéndole
ánimo,
13:23 por tanto, no veréis más visión vana, ni
practicaréis más adivinación; y libraré mi
pueblo de vuestra mano, y sabréis que yo soy Jehová.
Capítulo 14
Juicio contra los idólatras que consultan al
profeta
14:1 Vinieron a mí algunos de los ancianos de Israel, y se sentaron
delante de mí.
14:2 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
14:3 Hijo de hombre, estos hombres han puesto sus ídolos en
su corazón, y han establecido el tropiezo de su maldad delante de
su rostro. ¿Acaso he de ser yo en modo alguno consultado por ellos?
14:4 Háblales, por tanto, y diles: Así ha dicho Jehová
el Señor: Cualquier hombre de la casa de Israel que hubiere puesto
sus ídolos en su corazón, y establecido el tropiezo de su
maldad delante de su rostro, y viniere al profeta, yo Jehová responderé
al que viniere conforme a la multitud de sus ídolos,
14:5 para tomar a la casa de Israel por el corazón, ya que se
han apartado de mí todos ellos por sus ídolos.
14:6 Por tanto, di a la casa de Israel: Así dice Jehová
el Señor: Convertíos, y volveos de vuestros ídolos,
y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones.
14:7 Porque cualquier hombre de la casa de Israel, y de los extranjeros
que moran en Israel, que se hubiere apartado de andar en pos de mí,
y hubiere puesto sus ídolos en su corazón, y establecido
delante de su rostro el tropiezo de su maldad, y viniere al profeta para
preguntarle por mí, yo Jehová le responderé por mí
mismo;
14:8 y pondré mi rostro contra aquel hombre, y le pondré
por señal y por escarmiento, y lo cortaré de en medio de
mi pueblo; y sabréis que yo soy Jehová.
14:9 Y cuando el profeta fuere engañado y hablare palabra, yo
Jehová engañé al tal profeta; y extenderé mi
mano contra él, y lo destruiré de en medio de mi pueblo Israel.
14:10 Y llevarán ambos el castigo de su maldad; como la maldad
del que consultare, así será la maldad del profeta,
14:11 para que la casa de Israel no se desvíe más de
en pos de mí, ni se contamine más en todas sus rebeliones;
y me sean por pueblo, y yo les sea por Dios, dice Jehová el Señor.
Justicia del castigo de Jerusalén
14:12 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
14:13 Hijo de hombre, cuando la tierra pecare contra mí rebelándose
pérfidamente, y extendiere yo mi mano sobre ella, y le quebrantare
el sustento del pan, y enviare en ella hambre, y cortare de ella hombres
y bestias,
14:14 si estuviesen en medio de ella estos tres varones, Noé,
Daniel y Job, ellos por su justicia librarían únicamente
sus propias vidas, dice Jehová el Señor.
14:15 Y si hiciere pasar bestias feroces por la tierra y la asolaren,
y quedare desolada de modo que no haya quien pase a causa de las fieras,
14:16 y estos tres varones estuviesen en medio de ella, vivo yo, dice
Jehová el Señor, ni a sus hijos ni a sus hijas librarían;
ellos solos serían librados, y la tierra quedaría desolada.
14:17 O si yo trajere espada sobre la tierra, y dijere: Espada, pasa
por la tierra; e hiciere cortar de ella hombres y bestias,
14:18 y estos tres varones estuviesen en medio de ella, vivo yo, dice
Jehová el Señor, no librarían a sus hijos ni a sus
hijas; ellos solos serían librados.
14:19 O si enviare pestilencia sobre esa tierra y derramare mi ira
sobre ella en sangre, para cortar de ella hombres y bestias,
14:20 y estuviesen en medio de ella Noé, Daniel y Job, vivo
yo, dice Jehová el Señor, no librarían a hijo ni a
hija; ellos por su justicia librarían solamente sus propias vidas.
14:21 Por lo cual así ha dicho Jehová el Señor:
¿Cuánto más cuando yo enviare contra Jerusalén
mis cuatro juicios terribles, espada, hambre, fieras y pestilencia,
para cortar de ella hombres y bestias?
14:22 Sin embargo, he aquí quedará en ella un remanente,
hijos e hijas, que serán llevados fuera; he aquí que ellos
vendrán a vosotros, y veréis su camino y sus hechos, y seréis
consolados del mal que hice venir sobre Jerusalén, de todas las
cosas que traje sobre ella.
14:23 Y os consolarán cuando viereis su camino y sus hechos,
y conoceréis que no sin causa hice todo lo que he hecho en ella,
dice Jehová el Señor.itulo
Capítulo 15
Jerusalén es como una vid inútil
15:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
15:2 Hijo de hombre, ¿qué es la madera de la vid más
que cualquier otra madera? ¿Qué es el sarmiento entre los
árboles del bosque?
15:3 ¿Tomarán de ella madera para hacer alguna obra?
¿Tomarán de ella una estaca para colgar en ella alguna cosa?
15:4 He aquí, es puesta en el fuego para ser consumida; sus
dos extremos consumió el fuego, y la parte de en medio se quemó;
¿servirá para obra alguna?
15:5 He aquí que cuando estaba entera no servía para
obra alguna; ¿cuánto menos después que el fuego la
hubiere consumido, y fuere quemada? ¿Servirá más para
obra alguna?
15:6 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor:
Como la madera de la vid entre los árboles del bosque, la cual di
al fuego para que la consumiese, así haré a los moradores
de Jerusalén.
15:7 Y pondré mi rostro contra ellos; aunque del fuego se escaparon,
fuego los consumirá; y sabréis que yo soy Jehová,
cuando pusiere mi rostro contra ellos.
15:8 Y convertiré la tierra en asolamiento, por cuanto cometieron
prevaricación, dice Jehová el Señor.
Capítulo 16
Infidelidad de Jerusalén
16:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
16:2 Hijo de hombre, notifica a Jerusalén sus abominaciones,
16:3 y di: Así ha dicho Jehová el Señor sobre
Jerusalén: Tu origen, tu nacimiento, es de la tierra de Canaán;
tu padre fue amorreo, y tu madre hetea.
16:4 Y en cuanto a tu nacimiento, el día que naciste no fue
cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con aguas para limpiarte, ni salada
con sal, ni fuiste envuelta con fajas.
16:5 No hubo ojo que se compadeciese de ti para hacerte algo de esto,
teniendo de ti misericordia; sino que fuiste arrojada sobre la faz del
campo, con menosprecio de tu vida, en el día que naciste.
16:6 Y yo pasé junto a ti, y te vi sucia en tus sangres, y cuando
estabas en tus sangres te dije: ¡Vive! Sí, te dije, cuando
estabas en tus sangres: ¡Vive!
16:7 Te hice multiplicar como la hierba del campo; y creciste y te
hiciste grande, y llegaste a ser muy hermosa; tus pechos se habían
formado, y tu pelo había crecido; pero estabas desnuda y descubierta.
16:8 Y pasé yo otra vez junto a ti, y te miré, y he aquí
que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti,
y cubrí tu desnudez; y te di juramento y entré en pacto contigo,
dice Jehová el Señor, y fuiste mía.
16:9 Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de
ti, y te ungí con aceite;
16:10 y te vestí de bordado, te calcé de tejón,
te ceñí de lino y te cubrí de seda.
16:11 Te atavié con adornos, y puse brazaletes en tus brazos
y collar a tu cuello.
16:12 Puse joyas en tu nariz, y zarcillos en tus orejas, y una hermosa
diadema en tu cabeza.
16:13 Así fuiste adornada de oro y de plata, y tu vestido era
de lino fino, seda y bordado; comiste flor de harina de trigo, miel y aceite;
y fuiste hermoseada en extremo, prosperaste hasta llegar a reinar.
16:14 Y salió tu renombre entre las naciones a causa de tu hermosura;
porque era perfecta, a causa de mi hermosura que yo puse sobre ti, dice
Jehová el Señor.
16:15 Pero confiaste en tu hermosura, y te prostituiste a causa de
tu renombre, y derramaste tus fornicaciones a cuantos pasaron; suya eras.
16:16 Y tomaste de tus vestidos, y te hiciste diversos lugares altos,
y fornicaste sobre ellos; cosa semejante nunca había sucedido, ni
sucederá más.
16:17 Tomaste asimismo tus hermosas alhajas de oro y de plata que yo
te había dado, y te hiciste imágenes de hombre y fornicaste
con ellas;
16:18 y tomaste tus vestidos de diversos colores y las cubriste; y
mi aceite y mi incienso pusiste delante de ellas.
16:19 Mi pan también, que yo te había dado, la flor de
la harina, el aceite y la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante
de ellas para olor agradable; y fue así, dice Jehová el Señor.
16:20 Además de esto, tomaste tus hijos y tus hijas que habías
dado a luz para mí, y los sacrificaste a ellas para que fuesen consumidos.
¿Eran poca cosa tus fornicaciones,
16:21 para que degollases también a mis hijos y los ofrecieras
a aquellas imágenes como ofrenda que el fuego consumía?
16:22 Y con todas tus abominaciones y tus fornicaciones no te has acordado
de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y descubierta,
cuando estabas envuelta en tu sangre.
16:23 Y sucedió que después de toda tu maldad (¡ay,
ay de ti! dice Jehová el Señor),
16:24 te edificaste lugares altos, y te hiciste altar en todas las
plazas.
16:25 En toda cabeza de camino edificaste lugar alto, e hiciste abominable
tu hermosura, y te ofreciste a cuantos pasaban, y multiplicaste tus fornicaciones.
16:26 Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos, gruesos de
carnes; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme.
16:27 Por tanto, he aquí que yo extendí contra ti mi
mano, y disminuí tu provisión ordinaria, y te entregué
a la voluntad de las hijas de los filisteos, que te aborrecen, las cuales
se avergüenzan de tu camino deshonesto.
16:28 Fornicaste también con los asirios, por no haberte saciado;
y fornicaste con ellos y tampoco te saciaste.
16:29 Multiplicaste asimismo tu fornicación en la tierra de
Canaán y de los caldeos, y tampoco con esto te saciaste.
16:30 ¡Cuán inconstante es tu corazón, dice Jehová
el Señor, habiendo hecho todas estas cosas, obras de una ramera
desvergonzada,
16:31 edificando tus lugares altos en toda cabeza de camino, y haciendo
tus altares en todas las plazas! Y no fuiste semejante a ramera, en que
menospreciaste la paga,
16:32 sino como mujer adúltera, que en lugar de su marido recibe
a ajenos.
16:33 A todas las rameras les dan dones; mas tú diste tus dones
a todos tus enamorados; y les diste presentes, para que de todas partes
se llegasen a ti en tus fornicaciones.
16:34 Y ha sucedido contigo, en tus fornicaciones, lo contrario de
las demás mujeres: porque ninguno te ha solicitado para fornicar,
y tú das la paga, en lugar de recibirla; por esto has sido diferente.
16:35 Por tanto, ramera, oye palabra de Jehová.
16:36 Así ha dicho Jehová el Señor: Por cuanto
han sido descubiertas tus desnudeces en tus fornicaciones, y tu confusión
ha sido manifestada a tus enamorados, y a los ídolos de tus abominaciones,
y en la sangre de tus hijos, los cuales les diste;
16:37 por tanto, he aquí que yo reuniré a todos tus enamorados
con los cuales tomaste placer, y a todos los que amaste, con todos los
que aborreciste; y los reuniré alrededor de ti y les descubiriré
tu desnudez, y ellos verán toda tu desnudez.
16:38 Y yo te juzgaré por las leyes de las adúlteras,
y de las que derraman sangre; y traeré sobre ti sangre de ira y
de celos.
16:39 Y te entregaré en manos de ellos; y destruirán
tus lugares altos, y derribarán tus altares, y te despojarán
de tus ropas, se llevarán tus hermosas alhajas, y te dejarán
desnuda y descubierta.
16:40 Y harán subir contra ti muchedumbre de gente, y te apedrearán,
y te atravesarán con sus espadas.
16:41 Quemarán tus casas a fuego, y harán en ti juicios
en presencia de muchas mujeres; y así haré que dejes de ser
ramera, y que ceses de prodigar tus dones.
16:42 Y saciaré mi ira sobre ti, y se apartará de ti
mi celo, y descansaré y no me enojaré más.
16:43 Por cuanto no te acordaste de los días de tu juventud,
y me provocaste a ira en todo esto, por eso, he aquí yo también
traeré tu camino sobre tu cabeza, dice Jehová el Señor;
pues ni aun has pensado sobre toda tu lujuria.
16:44 He aquí, todo el que usa de refranes te aplicará
a ti el refrán que dice: Cual la madre, tal la hija.
16:45 Hija eres tú de tu madre, que desechó a su marido
y a sus hijos; y hermana eres tú de tus hermanas, que desecharon
a sus maridos y a sus hijos; vuestra madre fue hetea, y vuestro padre amorreo.
16:46 Y tu hermana mayor es Samaria, ella y sus hijas, que habitan
al norte de ti; y tu hermana menor es Sodoma con sus hijas, la cual habita
al sur de ti.
16:47 Ni aun anduviste en sus caminos, ni hiciste según sus
abominaciones; antes, como si esto fuera poco y muy poco, te corrompiste
más que ellas en todos tus caminos.
16:48 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que Sodoma tu hermana
y sus hijas no han hecho como hiciste tú y tus hijas.
16:49 He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia,
saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y
no fortaleció la mano del afligido y del menesteroso.
16:50 Y se llenaron de soberbia, e hicieron abominación delante
de mí, y cuando lo vi las quité.
16:51 Y Samaria no cometió ni la mitad de tus pecados; porque
tú multiplicaste tus abominaciones más que ellas, y has justificado
a tus hermanas con todas las abominaciones que tú hiciste.
16:52 Tú también, que juzgaste a tus hermanas, lleva
tu vergüenza en los pecados que tú hiciste, más abominables
que los de ellas; más justas son que tú; avergüénzate,
pues, tú también, y lleva tu confusión, por cuanto
has justificado a tus hermanas.
16:53 Yo, pues, haré volver a sus cautivos, los cautivos de
Sodoma y de sus hijas, y los cautivos de Samaria y de sus hijas, y haré
volver los cautivos de tus cautiverios entre ellas,
16:54 para que lleves tu confusión, y te avergüences de
todo lo que has hecho, siendo tú motivo de consuelo para ellas.
16:55 Y tus hermanas, Sodoma con sus hijas y Samaria con sus hijas,
volverán a su primer estado; tú también y tus hijas
volveréis a vuestro primer estado.
16:56 No era tu hermana Sodoma digna de mención en tu boca en
el tiempo de tus soberbias,
16:57 antes que tu maldad fuese descubierta. Así también
ahora llevas tú la afrenta de las hijas de Siria y de todas las
hijas de los filisteos, las cuales por todos lados te desprecian.
16:58 Sufre tú el castigo de tu lujuria y de tus abominaciones,
dice Jehová.
16:59 Pero más ha dicho Jehová el Señor: ¿Haré
yo contigo como tú hiciste, que menospreciaste el juramento para
invalidar el pacto?
16:60 Antes yo tendré memoria de mi pacto que concerté
contigo en los días de tu juventud, y estableceré contigo
un pacto sempiterno.
16:61 Y te acordarás de tus caminos y te avergonzarás,
cuando recibas a tus hermanas, las mayores que tú y las menores
que tú, las cuales yo te daré por hijas, mas no por tu pacto,
16:62 sino por mi pacto que yo confirmaré contigo; y sabrás
que yo soy Jehová;
16:63 para que te acuerdes y te avergüences, y nunca más
abras la boca, a causa de tu vergüenza, cuando yo perdone todo lo
que hiciste, dice Jehová el Señor.
Capítulo 17
Parábola de las águilas y la vid
17:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
17:2 Hijo de hombre, propón una figura, y compón una
parábola a la casa de Israel.
17:3 Y dirás: Así ha dicho Jehová el Señor:
Una gran águila, de grandes alas y de largos miembros, llena de
plumas de diversos colores, vino al Líbano, y tomó el cogollo
del cedro.
17:4 Arrancó el principal de sus renuevos y lo llevó
a tierra de mercaderes, y lo puso en una ciudad de comerciantes.
17:5 Tomó también de la simiente de la tierra, y la puso
en un campo bueno para sembrar, la plantó junto a aguas abundantes,
la puso como un sauce.
17:6 Y brotó, y se hizo una vid de mucho ramaje, de poca altura,
y sus ramas miraban al águila, y sus raíces estaban debajo
de ella; así que se hizo una vid, y arrojó sarmientos y echó
mugrones.
17:7 Había también otra gran águila, de grandes
alas y de muchas plumas; y he aquí que esta vid juntó cerca
de ella sus raíces, y extendió hacia ella sus ramas, para
ser regada por ella por los surcos de su plantío.
17:8 En un buen campo, junto a muchas aguas, fue plantada, para que
hiciese ramas y diese fruto, y para que fuese vid robusta.
17:9 Diles: Así ha dicho Jehová el Señor: ¿Será
prosperada? ¿No arrancará sus raíces, y destruirá
su fruto, y se secará? Todas sus hojas lozanas se secarán;
y eso sin gran poder ni mucha gente para arrancarla de sus raíces.
17:10 Y he aquí está plantada; ¿será prosperada?
¿No se secará del todo cuando el viento solano la toque?
En los surcos de su verdor se secará.
17:11 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
17:12 Di ahora a la casa rebelde: ¿No habéis entendido
qué significan estas cosas? Diles: He aquí que el rey de
Babilonia vino a Jerusalén, y tomó a tu rey y a sus príncipes,
y los llevó consigo a Babilonia.
17:13 Tomó también a uno de la descendencia real e hizo
pacto con él, y le hizo prestar juramento; y se llevó consigo
a los poderosos de la tierra,
17:14 para que el reino fuese abatido y no se levantase, a fin de que
guardando el pacto, permaneciese en pie.
17:15 Pero se rebeló contra él, enviando
embajadores a Egipto para que le diese caballos y mucha gente. ¿Será
prosperado, escapará el que estas cosas hizo? El que rompió
el pacto, ¿podrá escapar?
17:16 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que morirá
en medio de Babilonia, en el lugar donde habita el rey que le hizo reinar,
cuyo juramento menospreció, y cuyo pacto hecho con él rompió.
17:17 Y ni con gran ejército ni con mucha compañía
hará Faraón nada por él en la batalla, cuando se levanten
vallados y se edifiquen torres para cortar muchas vidas.
17:18 Por cuanto menospreció el juramento y quebrantó
el pacto, cuando he aquí que había dado su mano, y ha hecho
todas estas cosas, no escapará.
17:19 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor:
Vivo yo, que el juramento mío que menospreció, y mi pacto
que ha quebrantado, lo traeré sobre su misma cabeza.
17:20 Extenderé sobre él mi red, y será preso
en mi lazo, y lo haré venir a Babilonia, y allí entraré
en juicio con él por su prevaricación con que contra mí
se ha rebelado.
17:21 Y todos sus fugitivos, con todas sus tropas, caerán a
espada, y los que queden serán esparcidos a todos los vientos; y
sabréis que yo Jehová he hablado.
17:22 Así ha dicho Jehová el Señor: Tomaré
yo del cogollo de aquel alto cedro, y lo plantaré; del principal
de sus renuevos cortaré un tallo, y lo plantaré sobre el
monte alto y sublime.
17:23 En el monte alto de Israel lo plantaré, y alzará
ramas, y dará fruto, y se hará magnífico cedro; y
habitarán debajo de él todas las aves de toda especie; a
la sombra de sus ramas habitarán.
17:24 Y sabrán todos los árboles del campo que yo Jehová
abatí el árbol sublime, levanté el árbol bajo,
hice secar el árbol verde, e hice reverdecer el árbol seco.
Yo Jehová lo he dicho, y lo haré.
Capítulo 18
El alma que pecare morirá
18:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
18:2 ¿Qué pensáis vosotros, los que usáis
este refrán sobre la tierra de Israel, que dice: Los padres comieron
las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera?
18:3 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que nunca más
tendréis por qué usar este refrán en Israel.
18:4 He aquí que todas las almas son mías; como el alma
del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare,
esa morirá.
18:5 Y el hombre que fuere justo, e hiciere según el derecho
y la justicia;
18:6 que no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos
de la casa de Israel, ni violare la mujer de su prójimo, ni se llegare
a la mujer menstruosa,
18:7 ni oprimiere a ninguno; que al deudor devolviere su prenda, que
no cometiere robo, y que diere de su pan al hambriento y cubriere al desnudo
con vestido,
18:8 que no prestare a interés ni tomare usura; que de la maldad
retrajere su mano, e hiciere juicio verdadero entre hombre y hombre,
18:9 en mis ordenanzas caminare, y guardare mis decretos para hacer
rectamente, éste es justo; éste vivirá,
dice Jehová el Señor.
18:10 Mas si engendrare hijo ladrón, derramador de sangre, o
que haga alguna cosa de estas,
18:11 y que no haga las otras, sino que comiere sobre los montes, o
violare la mujer de su prójimo,
18:12 al pobre y menesteroso oprimiere, cometiere robos, no devolviere
la prenda, o alzare sus ojos a los ídolos e hiciere abominación,
18:13 prestare a interés y tomare usura; ¿vivirá
éste? No vivirá. Todas estas abominaciones hizo; de cierto
morirá, su sangre será sobre él.
18:14 Pero si éste engendrare hijo, el cual viere todos los
pecados que su padre hizo, y viéndolos no hiciere según ellos;
18:15 no comiere sobre los montes, ni alzare sus ojos a los ídolos
de la casa de Israel; la mujer de su prójimo no violare,
18:16 ni oprimiere a nadie, la prenda no retuviere, ni cometiere robos;
al hambriento diere de su pan, y cubriere con vestido al desnudo;
18:17 apartare su mano del pobre, interés y usura no recibiere;
guardare mis decretos y anduviere en mis ordenanzas; éste no morirá
por la maldad de su padre; de cierto vivirá.
18:18 Su padre, por cuanto hizo agravio, despojó violentamente
al hermano, e hizo en medio de su pueblo lo que no es bueno, he aquí
que él morirá por su maldad.
18:19 Y si dijereis: ¿Por qué el hijo no llevará
el pecado de su padre? Porque el hijo hizo según el derecho y la
justicia, guardó todos mis estatutos y los cumplió, de cierto
vivirá.
18:20 El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará
el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo;
la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío
será sobre él.
El camino de Dios es justo
(Ez. 33. 10-20)
18:21 Mas el impío, si se apartare de todos sus pecados que hizo,
y guardare todos mis estatutos e hiciere según el derecho y la justicia,
de cierto vivirá; no morirá.
18:22 Todas las transgresiones que cometió, no le serán
recordadas; en su justicia que hizo vivirá.
18:23 ¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová
el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?
18:24 Mas si el justo se apartare de su justicia y cometiere maldad,
e hiciere conforme a todas las abominaciones que el impío hizo,
¿vivirá él? Ninguna de las justicias que hizo le serán
tenidas en cuenta; por su rebelión con que prevaricó, y por
el pecado que cometió, por ello morirá.
18:25 Y si dijereis: No es recto el camino del Señor; oíd
ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿no son vuestros
caminos torcidos?
18:26 Apartándose el justo de su justicia, y haciendo iniquidad,
él morirá por ello; por la iniquidad que hizo, morirá.
18:27 Y apartándose el impío de su impiedad que hizo,
y haciendo según el derecho y la justicia, hará vivir su
alma.
18:28 Porque miró y se apartó de todas sus transgresiones
que había cometido, de cierto vivirá; no morirá.
18:29 Si aún dijere la casa de Israel: No es recto el camino
del Señor; ¿no son rectos mis caminos, casa de Israel? Ciertamente,
vuestros caminos no son rectos.
18:30 Por tanto, yo os juzgaré a cada uno según sus caminos,
oh casa de Israel, dice Jehová el Señor. Convertíos,
y apartaos de todas vuestras transgresiones, y no os será la iniquidad
causa de ruina.
18:31 Echad de vosotros todas vuestras transgresiones con que habéis
pecado, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por
qué moriréis, casa de Israel?
18:32 Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová
el Señor; convertíos, pues, y viviréis.
Capítulo 19
Lamentación sobre los príncipes de Israel
19:1 Y tú, levanta endecha sobre los príncipes de Israel.
19:2 Dirás: ¡Cómo se echó entre los leones
tu madre la leona! Entre los leoncillos crió sus cachorros,
19:3 e hizo subir uno de sus cachorros; vino a ser leoncillo, y aprendió
a arrebatar la presa, y a devorar hombres.
19:4 Y las naciones oyeron de él; fue tomado en la trampa de
ellas, y lo llevaron con grillos a la tierra de Egipto.
19:5 Viendo ella que había esperado mucho tiempo, y que se perdía
su esperanza, tomó otro de sus cachorros, y lo puso por leoncillo.
19:6 Y él andaba entre los leones; se hizo leoncillo, aprendió
a arrebatar la presa, devoró hombres.
19:7 Saqueó fortalezas, y asoló ciudades; y la tierra
fue desolada, y cuanto había en ella, al estruendo de sus rugidos.
19:8 Arremetieron contra él las gentes de las provincias de
alrededor, y extendieron sobre él su red, y en el foso fue apresado.
19:9 Y lo pusieron en una jaula y lo llevaron con cadenas, y lo llevaron
al rey de Babilonia; lo pusieron en las fortalezas, para que su voz no
se oyese más sobre los montes de Israel.
19:10 Tu madre fue como una vid en medio de la viña, plantada
junto a las aguas, dando fruto y echando vástagos a causa de las
muchas aguas.
19:11 Y ella tuvo varas fuertes para cetros de reyes; y se elevó
su estatura por encima entre las ramas, y fue vista por causa de su altura
y la multitud de sus sarmientos.
19:12 Pero fue arrancada con ira, derribada en tierra, y el viento
solano secó su fruto; sus ramas fuertes fueron quebradas y se secaron;
las consumió el fuego.
19:13 Y ahora está plantada en el desierto, en tierra de sequedad
y de aridez.
19:14 Y ha salido fuego de la vara de sus ramas, que ha consumido su
fruto, y no ha quedado en ella vara fuerte para cetro de rey. Endecha es
esta, y de endecha servirá.
Capítulo 20
Modo de proceder de Dios con Israel
20:1 Aconteció en el año séptimo, en el mes quinto,
a los diez días del mes, que vinieron algunos de los ancianos de
Israel a consultar a Jehová, y se sentaron delante de mí.
20:2 Y vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
20:3 Hijo de hombre, habla a los ancianos de Israel, y diles: Así
ha dicho Jehová el Señor: ¿A consultarme venís
vosotros? Vivo yo, que no os responderé, dice Jehová el Señor.
20:4 ¿Quieres tú juzgarlos? ¿Los quieres juzgar
tú, hijo de hombre? Hazles conocer las abominaciones de sus padres,
20:5 y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: El
día que escogí a Israel, y que alcé mi mano para jurar
a la descendencia de la casa de Jacob, cuando me di a conocer a ellos en
la tierra de Egipto, cuando alcé mi mano y les juré diciendo:
Yo soy Jehová vuestro Dios;
20:6 aquel día que les alcé mi mano, jurando así
que los sacaría de la tierra de Egipto a la tierra que les había
provisto, que fluye leche y miel, la cual es la más hermosa de todas
las tierras;
20:7 entonces les dije: Cada uno eche de sí las abominaciones
de delante de sus ojos, y no os contaminéis con los ídolos
de Egipto. Yo soy Jehová vuestro Dios.
20:8 Mas ellos se rebelaron contra mí, y no quisieron obedecerme;
no echó de sí cada uno las abominaciones de delante de sus
ojos, ni dejaron los ídolos de Egipto; y dije que derramaría
mi ira sobre ellos, para cumplir mi enojo en ellos en medio de la tierra
de Egipto.
20:9 Con todo, a causa de mi nombre, para que no se infamase ante los
ojos de las naciones en medio de las cuales estaban, en cuyos ojos fui
conocido, actué para sacarlos de la tierra de Egipto.
20:10 Los saqué de la tierra de Egipto, y los traje al desierto,
20:11 y les di mis estatutos, y les hice conocer mis decretos, por
los cuales el hombre que los cumpliere vivirá.
20:12 Y les di también mis días de reposo, para que fuesen
por señal entre mí y ellos,
para que supiesen que yo soy Jehová que los santifico.
20:13 Mas se rebeló contra mí la casa de Israel en el
desierto; no anduvieron en mis estatutos, y desecharon mis decretos, por
los cuales el hombre que los cumpliere, vivirá; y mis días
de reposo profanaron en gran manera; dije, por tanto, que derramaría
sobre ellos mi ira en el desierto para exterminarlos.
20:14 Pero actué a causa de mi nombre, para que no se infamase
a la vista de las naciones ante cuyos ojos los había sacado.
20:15 También yo les alcé mi mano en el desierto, jurando
que no los traería a la tierra que les había dado, que fluye
leche y miel, la cual es la más hermosa de todas las tierras;
20:16 porque desecharon mis decretos, y no anduvieron en mis estatutos,
y mis días de reposo profanaron, porque tras sus ídolos iba
su corazón.
20:17 Con todo, los perdonó mi ojo, pues no los maté,
ni los exterminé en el desierto;
20:18 antes dije en el desierto a sus hijos: No andéis en los
estatutos de vuestros padres, ni guardéis sus leyes, ni os contaminéis
con sus ídolos.
20:19 Yo soy Jehová vuestro Dios; andad en mis estatutos, y
guardad mis preceptos, y ponedlos por obra;
20:20 y santificad mis días de reposo, y sean por señal
entre mí y vosotros, para que sepáis que yo soy Jehová
vuestro Dios.
20:21 Mas los hijos se rebelaron contra mí; no anduvieron en
mis estatutos, ni guardaron mis decretos para ponerlos por obra, por los
cuales el hombre que los cumpliere vivirá; profanaron mis días
de reposo. Dije entonces que derramaría mi ira sobre ellos, para
cumplir mi enojo en ellos en el desierto.
20:22 Mas retraje mi mano a causa de mi nombre, para que no se infamase
a la vista de las naciones ante cuyos ojos los había sacado.
20:23 También les alcé yo mi mano en el desierto, jurando
que los esparciría entre las naciones, y que los dispersaría
por las tierras,
20:24 porque no pusieron por obra mis decretos, sino que desecharon
mis estatutos y profanaron mis días de reposo, y tras los ídolos
de sus padres se les fueron los ojos.
20:25 Por eso yo también les di estatutos que no eran buenos,
y decretos por los cuales no podrían vivir.
20:26 Y los contaminé en sus ofrendas cuando hacían pasar
por el fuego a todo primogénito, para desolarlos y hacerles saber
que yo soy Jehová.
20:27 Por tanto, hijo de hombre, habla a la casa de Israel, y diles:
Así ha dicho Jehová el Señor: Aun en esto me afrentaron
vuestros padres cuando cometieron rebelión contra mí.
20:28 Porque yo los traje a la tierra sobre la cual había alzado
mi mano jurando que había de dársela, y miraron a todo collado
alto y a todo árbol frondoso, y allí sacrificaron sus víctimas,
y allí presentaron ofrendas que me irritan, allí pusieron
también su incienso agradable, y allí derramaron sus libaciones.
20:29 Y yo les dije: ¿Qué es ese lugar alto adonde vosotros
vais? Y fue llamado su nombre Bama hasta el día de hoy.
20:30 Di, pues, a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová
el Señor: ¿No os contamináis vosotros a la manera
de vuestros padres, y fornicáis tras sus abominaciones?
20:31 Porque ofreciendo vuestras ofrendas, haciendo pasar vuestros
hijos por el fuego, os habéis contaminado con todos vuestros ídolos
hasta hoy; ¿y he de responderos yo, casa de Israel? Vivo yo, dice
Jehová el Señor, que no os responderé.
20:32 Y no ha de ser lo que habéis pensado. Porque vosotros
decís: Seamos como las naciones, como las demás familias
de la tierra, que sirven al palo y a la piedra.
20:33 Vivo yo, dice Jehová el Señor, que con mano fuerte
y brazo extendido, y enojo derramado, he de reinar sobre vosotros;
20:34 y os sacaré de entre los pueblos, y os reuniré
de las tierras en que estáis esparcidos, con mano fuerte y brazo
extendido, y enojo derramado;
20:35 y os traeré al desierto de los pueblos, y allí
litigaré con vosotros cara a cara.
20:36 Como litigué con vuestros padres en el desierto de la
tierra de Egipto, así litigaré con vosotros, dice Jehová
el Señor.
20:37 Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en
los vínculos del pacto;
20:38 y apartaré de entre vosotros a los rebeldes, y a los que
se rebelaron contra mí; de la tierra de sus peregrinaciones los
sacaré, mas a la tierra de Israel no entrarán; y sabréis
que yo soy Jehová.
20:39 Y a vosotros, oh casa de Israel, así ha dicho Jehová
el Señor: Andad cada uno tras sus ídolos, y servidles, si
es que a mí no me obedecéis; pero no profanéis más
mi santo nombre con vuestras ofrendas y con vuestros ídolos.
20:40 Pero en mi santo monte, en el alto monte de Israel, dice Jehová
el Señor, allí me servirá toda la casa de Israel,
toda ella en la tierra; allí los aceptaré, y allí
demandaré vuestras ofrendas, y las primicias de vuestros dones,
con todas vuestras cosas consagradas.
20:41 Como incienso agradable os aceptaré, cuando os haya sacado
de entre los pueblos, y os haya congregado de entre las tierras en que
estáis esparcidos; y seré santificado en vosotros a los ojos
de las naciones.
20:42 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando os haya traído
a la tierra de Israel, la tierra por la cual alcé mi mano jurando
que la daría a vuestros padres.
20:43 Y allí os acordaréis de vuestros caminos, y de
todos vuestros hechos en que os contaminasteis; y os aborreceréis
a vosotros mismos a causa de todos vuestros pecados que cometisteis.
20:44 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando haga con vosotros
por amor de mi nombre, no según vuestros caminos malos ni según
vuestras perversas obras, oh casa de Israel, dice Jehová el Señor.
Profecía contra el Neguev
20:45 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
20:46 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia el sur, derrama tu palabra
hacia la parte austral, profetiza contra el bosque del Neguev.
20:47 Y dirás al bosque del Neguev: Oye la palabra de Jehová:
Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que yo
enciendo en ti fuego, el cual consumirá en ti todo árbol
verde y todo árbol seco; no se apagará la llama del fuego;
y serán quemados en ella todos los rostros, desde el sur hasta el
norte.
20:48 Y verá toda carne que yo Jehová lo encendí;
no se apagará.
20:49 Y dije: ¡Ah, Señor Jehová! ellos dicen de
mí: ¿No profiere éste parábolas?
Capítulo 21
La espada afilada de Jehová
21:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
21:2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra Jerusalén, y derrama
palabra sobre los santuarios, y profetiza contra la tierra de Israel.
21:3 Dirás a la tierra de Israel: Así ha dicho Jehová:
He aquí que yo estoy contra ti, y sacaré mi espada de su
vaina, y cortaré de ti al justo y al impío.
21:4 Y por cuanto he de cortar de ti al justo y al impío, por
tanto, mi espada saldrá de su vaina contra toda carne, desde el
sur hasta el norte.
21:5 Y sabrá toda carne que yo Jehová saqué mi
espada de su vaina; no la envainaré más.
21:6 Y tú, hijo de hombre, gime con quebrantamiento de tus lomos
y con amargura; gime delante de los ojos de ellos.
21:7 Y cuando te dijeren: ¿Por qué gimes tú? dirás:
Por una noticia que cuando llegue hará que desfallezca todo corazón,
y toda mano se debilitará, y se angustiará todo espíritu,
y toda rodilla será débil como el agua; he aquí que
viene, y se hará, dice Jehová el Señor.
21:8 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
21:9 Hijo de hombre, profetiza, y di: Así ha dicho Jehová
el Señor: Di: La espada, la espada está afilada, y también
pulida.
21:10 Para degollar víctimas está afilada, pulida está
para que relumbre. ¿Hemos de alegrarnos? Al cetro de mi hijo ha
despreciado como a un palo cualquiera.
21:11 Y la dio a pulir para tenerla a mano; la espada está afilada,
y está pulida para entregarla en mano del matador.
21:12 Clama y lamenta, oh hijo de hombre; porque ésta será
sobre mi pueblo, será ella sobre todos los príncipes de Israel;
caerán ellos a espada juntamente con mi pueblo; hiere, pues, tu
muslo;
21:13 porque está probado. ¿Y qué, si la espada
desprecia aun al cetro? El no será más, dice Jehová
el Señor.
21:14 Tú, pues, hijo de hombre, profetiza, y bate una mano contra
otra, y duplíquese y triplíquese el furor de la espada homicida;
esta es la espada de la gran matanza que los traspasará,
21:15 para que el corazón desmaye, y los estragos se multipliquen;
en todas las puertas de ellos he puesto espanto de espada. ¡Ah! dispuesta
está para que relumbre, y preparada para degollar.
21:16 Corta a la derecha, hiere a la izquierda, adonde quiera que te
vuelvas.
21:17 Y yo también batiré mi mano contra mi mano, y haré
reposar mi ira. Yo Jehová he hablado.
21:18 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
21:19 Tú, hijo de hombre, traza dos caminos por donde venga
la espada del rey de Babilonia; de una misma tierra salgan ambos; y pon
una señal al comienzo de cada camino, que indique la ciudad adonde
va.
21:20 El camino señalarás por donde venga la espada a
Rabá de los hijos de Amón, y a Judá contra Jerusalén,
la ciudad fortificada.
21:21 Porque el rey de Babilonia se ha detenido en una encrucijada,
al principio de los dos caminos, para usar de adivinación; ha sacudido
las saetas, consultó a sus ídolos, miró el hígado.
21:22 La adivinación señaló a su mano derecha,
sobre Jerusalén, para dar la orden de ataque, para dar comienzo
a la matanza, para levantar la voz en grito de guerra, para poner arietes
contra las puertas, para levantar vallados, y edificar torres de sitio.
21:23 Mas para ellos esto será como adivinación mentirosa,
ya que les ha hecho solemnes juramentos; pero él trae a la memoria
la maldad de ellos, para apresarlos.
21:24 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor:
Por cuanto habéis hecho traer a la memoria vuestras maldades, manifestando
vuestras traiciones, y descubriendo vuestros pecados en todas vuestras
obras; por cuanto habéis venido en memoria, seréis entregados
en su mano.
21:25 Y tú, profano e impío príncipe de Israel,
cuyo día ha llegado ya, el tiempo de la consumación de la
maldad,
21:26 así ha dicho Jehová el Señor: Depón
la tiara, quita la corona; esto no será más así; sea
exaltado lo bajo, y humillado lo alto.
21:27 A ruina, a ruina, a ruina lo reduciré, y esto no será
más, hasta que venga aquel cuyo es el derecho, y yo se lo entregaré.
Juicio contra los amonitas
21:28 Y tú, hijo de hombre, profetiza, y dí: Así
ha dicho Jehová el Señor acerca de los hijos de Amón,  
y de su oprobio. Dirás, pues: La espada, la espada está desenvainada
para degollar; para consumir está pulida con resplandor.
21:29 Te profetizan vanidad, te adivinan mentira, para que la emplees
sobre los cuellos de los malos sentenciados a muerte, cuyo día vino
en el tiempo de la consumación de la maldad.
21:30 ¿La volveré a su vaina? En el lugar donde te criaste,
en la tierra donde has vivido, te juzgaré,
21:31 y derramaré sobre ti mi ira; el fuego de mi enojo haré
encender sobre ti, y te entregaré en mano de hombres temerarios,
artífices de destrucción.
21:32 Serás pasto del fuego, se empapará la tierra de
tu sangre; no habrá más memoria de ti, porque yo Jehová
he hablado.
Capítulo 22
Los pecados de Jerusalén
22:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
22:2 Tú, hijo de hombre, ¿no juzgarás tú,
no juzgarás tú a la ciudad derramadora de sangre, y le mostrarás
todas sus abominaciones?
22:3 Dirás, pues: Así ha dicho Jehová el Señor:
¡Ciudad derramadora de sangre en medio de sí, para que venga
su hora, y que hizo ídolos contra sí misma para contaminarse!
22:4 En tu sangre que derramaste has pecado, y te has contaminado en
tus ídolos que hiciste; y has hecho acercar tu día, y has
llegado al término de tus años; por tanto, te he dado en
oprobio a las naciones, y en escarnio a todas las tierras.
22:5 Las que están cerca de ti y las que están lejos
se reirán de ti, amancillada de nombre, y de grande turbación.
22:6 He aquí que los príncipes de Israel, cada uno según
su poder, se esfuerzan en derramar sangre.
22:7 Al padre y a la madre despreciaron en ti;
al extranjero trataron con violencia en medio de ti; al huérfano
y a la viuda despojaron en ti.
22:8 Mis santuarios menospreciaste, y mis días de reposo has
profanado.
22:9 Calumniadores hubo en ti para derramar sangre; y sobre los montes
comieron en ti; hicieron en medio de ti perversidades.
22:10 La desnudez del padre descubrieron en ti, y en ti hicieron violencia
a la que estaba inmunda por su menstruo.
22:11 Cada uno hizo abominación con la mujer de su prójimo,
cada uno contaminó pervertidamente a su nuera, y cada uno violó
en ti a su hermana, hija de su padre.
22:12 Precio recibieron en ti
para derramar sangre; interés y usura tomaste, 
y a tus prójimos defraudaste con violencia; te olvidaste de mí,
dice Jehová el Señor.
22:13 Y he aquí que batí mis manos a causa de tu avaricia
que cometiste, y a causa de la sangre que derramaste en medio de ti.
22:14 ¿Estará firme tu corazón? ¿Serán
fuertes tus manos en los días en que yo proceda contra ti? Yo Jehová
he hablado, y lo haré.
22:15 Te dispersaré por las naciones, y te esparciré
por las tierras; y haré fenecer de ti tu inmundicia.
22:16 Y por ti misma serás degradada a la vista de las naciones;
y sabrás que yo soy Jehová.
22:17 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
22:18 Hijo de hombre, la casa de Israel se me ha convertido en escoria;
todos ellos son bronce y estaño y hierro y plomo en medio del horno;
y en escorias de plata se convirtieron.
22:19 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor:
Por cuanto todos vosotros os habéis convertido en escorias, por
tanto, he aquí que yo os reuniré en medio de Jerusalén.
22:20 Como quien junta plata y bronce y hierro y plomo y estaño
en medio del horno, para encender fuego en él para fundirlos, así
os juntaré en mi furor y en mi ira, y os pondré allí,
y os fundiré.
22:21 Yo os juntaré y soplaré sobre vosotros en el fuego
de mi furor, y en medio de él seréis fundidos.
22:22 Como se funde la plata en medio del horno, así seréis
fundidos en medio de él; y sabréis que yo Jehová habré
derramado mi enojo sobre vosotros.
22:23 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
22:24 Hijo de hombre, di a ella: Tú no eres tierra limpia, ni
rociada con lluvia en el día del furor.
22:25 Hay conjuración de sus profetas en medio de ella, como
león rugiente que arrebata presa; devoraron almas, tomaron haciendas
y honra, multiplicaron sus viudas en medio de ella.
22:26 Sus sacerdotes violaron mi ley, y contaminaron mis santuarios;
entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre
inmundo y limpio;
y de mis días de reposo apartaron sus ojos, y yo he sido profanado
en medio de ellos.
22:27 Sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan
presa, derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias
injustas.
22:28 Y sus profetas recubrían con lodo suelto, profetizándoles
vanidad y adivinándoles mentira, diciendo: Así ha dicho Jehová
el Señor; y Jehová no había hablado.
22:29 El pueblo de la tierra usaba de opresión y cometía
robo, al afligido y menesteroso hacía violencia, y al extranjero
oprimía sin derecho.
22:30 Y busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que
se pusiese en la brecha delante de mí, a favor de la tierra, para
que yo no la destruyese; y no lo hallé.
22:31 Por tanto, derramé sobre ellos mi ira; con el ardor de
mi ira los consumí; hice volver el camino de ellos sobre su propia
cabeza, dice Jehová el Señor.
Capítulo 23
Las dos hermanas
23:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
23:2 Hijo de hombre, hubo dos mujeres, hijas de una madre,
23:3 las cuales fornicaron en Egipto; en su juventud fornicaron. Allí
fueron apretados sus pechos, allí fueron estrujados sus pechos virginales.
23:4 Y se llamaban, la mayor, Ahola, y su hermana, Aholiba; las cuales
llegaron a ser mías, y dieron a luz hijos e hijas. Y se llamaron:
Samaria, Ahola; y Jerusalén, Aholiba.
23:5 Y Ahola cometió fornicación aun estando en mi poder;
y se enamoró de sus amantes los asirios, vecinos suyos,
23:6 vestidos de púrpura, gobernadores y capitanes, jóvenes
codiciables todos ellos, jinetes que iban a caballo.
23:7 Y se prostituyó con ellos, con todos los más escogidos
de los hijos de los asirios, y con todos aquellos de quienes se enamoró;
se contaminó con todos los ídolos de ellos.
23:8 Y no dejó sus fornicaciones de Egipto; porque con ella
se echaron en su juventud, y ellos comprimieron sus pechos virginales,
y derramaron sobre ella su fornicación.
23:9 Por lo cual la entregué en mano de sus amantes, en mano
de los hijos de los asirios, de quienes se había enamorado.
23:10 Ellos descubrieron su desnudez, tomaron sus hijos y sus hijas,
y a ella mataron a espada; y vino a ser famosa entre las mujeres, pues
en ella hicieron escarmiento.
23:11 Y lo vio su hermana Aholiba, y enloqueció de lujuria más
que ella; y sus fornicaciones fueron más que las fornicaciones de
su hermana.
23:12 Se enamoró de los hijos de los asirios sus vecinos, gobernadores
y capitanes, vestidos de ropas y armas excelentes, jinetes que iban a caballo,
todos ellos jóvenes codiciables.
23:13 Y vi que se había contaminado; un mismo camino era el
de ambas.
23:14 Y aumentó sus fornicaciones; pues cuando vio a hombres
pintados en la pared, imágenes de caldeos pintadas de color,
23:15 ceñidos por sus lomos con talabartes, y tiaras de colores
en sus cabezas, teniendo todos ellos apariencia de capitanes, a la manera
de los hombres de Babilonia, de Caldea, tierra de su nacimiento,
23:16 se enamoró de ellos a primera vista, y les envió
mensajeros a la tierra de los caldeos.
23:17 Así, pues, se llegaron a ella los hombres de Babilonia
en su lecho de amores, y la contaminaron, y ella también se contaminó
con ellos, y su alma se hastió de ellos.
23:18 Así hizo patentes sus fornicaciones y descubrió
sus desnudeces, por lo cual mi alma se hastió de ella, como se había
ya hastiado mi alma de su hermana.
23:19 Aun multiplicó sus fornicaciones, trayendo en memoria
los días de su juventud, en los cuales había fornicado en
la tierra de Egipto.
23:20 Y se enamoró de sus rufianes, cuya lujuria es como el
ardor carnal de los asnos, y cuyo flujo como flujo de caballos.
23:21 Así trajiste de nuevo a la memoria la lujuria de tu juventud,
cuando los egipcios comprimieron tus pechos, los pechos de tu juventud.
23:22 Por tanto, Aholiba, así ha dicho Jehová el Señor:
He aquí que yo suscitaré contra ti a tus amantes, de los
cuales se hastió tu alma, y les haré venir contra ti en derredor;
23:23 los de Babilonia, y todos los caldeos, los de Pecod, Soa y Coa,
y todos los de Asiria con ellos; jóvenes codiciables, gobernadores
y capitanes, nobles y varones de renombre, que montan a caballo todos ellos.
23:24 Y vendrán contra ti carros, carretas y ruedas, y multitud
de pueblos. Escudos, paveses y yelmos pondrán contra ti en derredor;
y yo pondré delante de ellos el juicio, y por sus leyes te juzgarán.
23:25 Y pondré mi celo contra ti, y procederán contigo
con furor; te quitarán tu nariz y tus orejas, y lo que te quedare
caerá a espada. Ellos tomarán a tus hijos y a tus hijas,
y tu remanente será consumido por el fuego.
23:26 Y te despojarán de tus vestidos, y te arrebatarán
todos los adornos de tu hermosura.
23:27 Y haré cesar de ti tu lujuria, y tu fornicación
de la tierra de Egipto; y no levantarás ya más a ellos tus
ojos, ni nunca más te acordarás de Egipto.
23:28 Porque así ha dicho Jehová el Señor: He
aquí, yo te entrego en mano de aquellos que aborreciste, en mano
de aquellos de los cuales se hastió tu alma;
23:29 los cuales procederán contigo con odio, y tomarán
todo el fruto de tu labor, y te dejarán desnuda y descubierta; y
se descubrirá la inmundicia de tus fornicaciones, y tu lujuria y
tu prostitución.
23:30 Estas cosas se harán contigo porque fornicaste en pos
de las naciones, con las cuales te contaminaste en sus ídolos.
23:31 En el camino de tu hermana anduviste; yo, pues, pondré
su cáliz en tu mano.
23:32 Así ha dicho Jehová el Señor: Beberás
el hondo y ancho cáliz de tu hermana, que es de gran capacidad;
de ti se mofarán las naciones, y te escarnecerán.
23:33 Serás llena de embriaguez y de dolor por el cáliz
de soledad y de desolación, por el cáliz de tu hermana Samaria.
23:34 Lo beberás, pues, y lo agotarás, y quebrarás
sus tiestos; y rasgarás tus pechos, porque yo he hablado, dice Jehová
el Señor.
23:35 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor:
Por cuanto te has olvidado de mí, y me has echado tras tus espaldas,
por eso, lleva tú también tu lujuria y tus fornicaciones.
23:36 Y me dijo Jehová: Hijo de hombre, ¿no juzgarás
tú a Ahola y a Aholiba, y les denunciarás sus abominaciones?
23:37 Porque han adulterado, y hay sangre en sus manos, y han fornicado
con sus ídolos; y aun a sus hijos que habían dado a luz para
mí, hicieron pasar por el fuego, quemándolos.
23:38 Aun esto más me hicieron: contaminaron mi santuario en
aquel día, y profanaron mis días de reposo.
23:39 Pues habiendo sacrificado sus hijos a sus ídolos, entraban
en mi santuario el mismo día para contaminarlo; y he aquí,
así hicieron en medio de mi casa.
23:40 Además, enviaron por hombres que viniesen de lejos, a
los cuales había sido enviado mensajero, y he aquí vinieron;
y por amor de ellos te lavaste, y pintaste tus ojos, y te ataviaste con
adornos;
23:41 y te sentaste sobre suntuoso estrado, y fue preparada mesa delante
de él, y sobre ella pusiste mi incienso y mi aceite.
23:42 Y se oyó en ella voz de compañía que se
solazaba con ella; y con los varones de la gente común fueron traídos
los sabeos del desierto, y pusieron pulseras en sus manos, y bellas coronas
sobre sus cabezas.
23:43 Y dije respecto de la envejecida en adulterios: ¿Todavía
cometerán fornicaciones con ella, y ella con ellos?
23:44 Porque han venido a ella como quien viene a mujer ramera; así
vinieron a Ahola y a Aholiba, mujeres depravadas.
23:45 Por tanto, hombres justos las juzgarán por la ley de las
adúlteras, y por la ley de las que derraman sangre; porque son adúlteras,
y sangre hay en sus manos.
23:46 Por lo que así ha dicho Jehová el Señor:
Yo haré subir contra ellas tropas, las entregaré a turbación
y a rapiña,
23:47 y las turbas las apedrearán, y las atravesarán
con sus espadas; matarán a sus hijos y a sus hijas, y sus casas
consumirán con fuego.
23:48 Y haré cesar la lujuria de la tierra, y escarmentarán
todas las mujeres, y no harán según vuestras perversidades.
23:49 Y sobre vosotras pondrán vuestras perversidades, y pagaréis
los pecados de vuestra idolatría; y sabréis que yo soy Jehová
el Señor.
Capítulo 24
Parábola de la olla hirviente
24:1 Vino a mí palabra de Jehová en el año noveno,
en el mes décimo, a los diez días del mes, diciendo:
24:2 Hijo de hombre, escribe la fecha de este día; el rey de
Babilonia puso sitio a Jerusalén
este mismo día.
24:3 Y habla por parábola a la casa rebelde, y diles: Así
ha dicho Jehová el Señor: Pon una olla, ponla, y echa también
en ella agua;
24:4 junta sus piezas de carne en ella; todas buenas piezas, pierna
y espalda; llénala de huesos escogidos.
24:5 Toma una oveja escogida, y también enciende los huesos
debajo de ella; haz que hierva bien; cuece también sus huesos dentro
de ella.
24:6 Pues así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay
de la ciudad de sangres, de la olla herrumbrosa cuya herrumbre no ha sido
quitada! Por sus piezas, por sus piezas sácala, sin echar suerte
sobre ella.
24:7 Porque su sangre está en medio de ella; sobre una piedra
alisada la ha derramado; no la derramó sobre la tierra para que
fuese cubierta con polvo.
24:8 Habiendo, pues, hecho subir la ira para hacer venganza, yo pondré
su sangre sobre la dura piedra, para que no sea cubierta.
24:9 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor:
¡Ay de la ciudad de sangres! Pues también haré yo gran
hoguera,
24:10 multiplicando la leña, y encendiendo el fuego para consumir
la carne y hacer la salsa; y los huesos serán quemados.
24:11 Asentando después la olla vacía sobre sus brasas,
para que se caldee, y se queme su fondo, y se funda en ella su suciedad,
y se consuma su herrumbre.
24:12 En vano se cansó, y no salió de ella su mucha herrumbre.
Sólo en fuego será su herrumbre consumida.
24:13 En tu inmunda lujuria padecerás, porque te limpié,
y tú no te limpiaste de tu inmundicia; nunca más te limpiarás,
hasta que yo sacie mi ira sobre ti.
24:14 Yo Jehová he hablado; vendrá, y yo lo haré.
No me volveré atrás, ni tendré misericordia, ni me
arrepentiré; según tus caminos y tus obras te juzgarán,
dice Jehová el Señor.
Muerte de la esposa de Ezequiel
24:15 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo:
24:16 Hijo de hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deleite
de tus ojos; no endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas.
24:17 Reprime el suspirar, no hagas luto de mortuorios; ata tu turbante
sobre ti, y pon tus zapatos en tus pies, y no te cubras con rebozo, ni
comas pan de enlutados.
24:18 Hablé al pueblo por la mañana, y a la tarde murió
mi mujer; y a la mañana hice como me fue mandado.
24:19 Y me dijo el pueblo: ¿No nos enseñarás qué
significan para nosotros estas cosas que haces?
24:20 Y yo les dije: La palabra de Jehová vino a mí,
diciendo:
24:21 Di a la casa de Israel: Así ha dicho Jehová el
Señor: He aquí yo profano mi santuario, la gloria de vuestro
poderío, el deseo de vuestros ojos y el deleite de vuestra alma;
y vuestros hijos y vuestras hijas que dejasteis caerán a espada.
24:22 Y haréis de la manera que yo hice; no os cubriréis
con rebozo, ni comeréis pan de hombres en luto.
24:23 Vuestros turbantes estarán sobre vuestras cabezas, y vuestros
zapatos en vuestros pies; no endecharéis ni lloraréis, sino
que os consumiréis a causa de vuestras maldades, y gemiréis
unos con otros.
24:24 Ezequiel, pues, os será por señal; según
todas las cosas que él hizo, haréis; cuando esto ocurra,
entonces sabréis que yo soy Jehová el Señor.
24:25 Y tú, hijo de hombre, el día que yo arrebate a
ellos su fortaleza, el gozo de su gloria, el deleite de sus ojos y el anhelo
de sus almas, y también sus hijos y sus hijas,
24:26 ese día vendrá a ti uno que haya escapado para
traer las noticias.
24:27 En aquel día se abrirá tu boca para hablar con
el fugitivo, y hablarás, y no estarás más mudo; y
les serás por señal, y sabrán que yo soy Jehová.
|