|
| 1 | 2 |
3 | 4 |
5 | 6 |
7 | 8 |
9 | 10 | 11
| 12 | 13 | 14
| 15 |
16 | 17
|18 | 19 | 20
| 21 | 22 | 23
| 24
|
25 | 26 | 27
| 28 | 29 | 30
| 31 | 32 | 33
| 34 | 35 | 36
| 37 | 38 | 39
| 40 | 41 | 42
| 43 | 44 | 45
| 46 | 47 | 48
| 49 | 50 | 51
| 52 | 53 | 54
| 55 | 56 | 57
| 58 | 59 | 60
| 61 | 62 | 63
| 64 | 65 | 66
|
Capítulo 32
El Rey justo
32:1 He aquí que para justicia reinará un rey, y príncipes
presidirán en juicio.
32:2 Y será aquel varón como escondedero contra el viento,
y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra
de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.
32:3 No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los
oídos de los oyentes oirán atentos.
32:4 Y el corazón de los necios entenderá para saber,
y la lengua de los tartamudos hablará rápida y claramente.
32:5 El ruin nunca más será llamado generoso, ni el tramposo
será llamado espléndido.
32:6 Porque el ruin hablará ruindades, y su corazón fabricará
iniquidad, para cometer impiedad y para hablar escarnio contra Jehová,
dejando vacía el alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento.
32:7 Las armas del tramposo son malas; trama intrigas inicuas para
enredar a los simples con palabras mentirosas, y para hablar en juicio
contra el pobre.
32:8 Pero el generoso pensará generosidades, y por generosidades
será exaltado.
Advertencia a las mujeres de Jerusalén
32:9 Mujeres indolentes, levantaos, oíd mi voz; hijas confiadas,
escuchad mi razón.
32:10 De aquí a algo más de un año tendréis
espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltará, y la cosecha
no vendrá.
32:11 Temblad, oh indolentes; turbaos, oh confiadas; despojaos, desnudaos,
ceñid los lomos con cilicio.
32:12 Golpeándose el pecho lamentarán por los campos
deleitosos, por la vid fértil.
32:13 Sobre la tierra de mi pueblo subirán espinos y cardos,
y aun sobre todas las casas en que hay alegría en la ciudad de alegría.
32:14 Porque los palacios quedarán desiertos, la multitud de
la ciudad cesará; las torres y fortalezas se volverán cuevas
para siempre, donde descansen asnos monteses, y ganados hagan majada;
32:15 hasta que sobre nosotros sea derramado el Espíritu de
lo alto, y el desierto se convierta en campo fértil, y el campo
fértil sea estimado por bosque.
32:16 Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo fértil
morará la justicia.
32:17 Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la
justicia, reposo y seguridad para siempre.
32:18 Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones
seguras, y en recreos de reposo.
32:19 Y cuando caiga granizo, caerá en los montes; y la ciudad
será del todo abatida.
32:20 Dichosos vosotros los que sembráis junto a todas las aguas,
y dejáis libres al buey y al asno.
|