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Capítulo 57
Condenación de la idolatría de Israel
57:1 Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren,
y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado
el justo.
57:2 Entrará en la paz; descansarán en sus lechos todos
los que andan delante de Dios.
57:3 Mas vosotros llegaos acá, hijos de la hechicera, generación
del adúltero y de la fornicaria.
57:4 ¿De quién os habéis burlado? ¿Contra
quién ensanchasteis la boca, y alargasteis la lengua? ¿No
sois vosotros hijos rebeldes, generación mentirosa,
57:5 que os enfervorizáis con los ídolos debajo de todo
árbol frondoso, que sacrificáis los hijos en los valles,
debajo de los peñascos?
57:6 En las piedras lisas del valle está tu parte; ellas, ellas
son tu suerte; y a ellas derramaste libación, y ofreciste presente.
¿No habré de castigar estas cosas?
57:7 Sobre el monte alto y empinado pusiste tu cama; allí también
subiste a hacer sacrificio.
57:8 Y tras la puerta y el umbral pusiste tu recuerdo; porque a otro,
y no a mí, te descubriste, y subiste, y ensanchaste tu cama, e hiciste
con ellos pacto; amaste su cama dondequiera que la veías.
57:9 Y fuiste al rey con ungüento, y multiplicaste tus perfumes,
y enviaste tus embajadores lejos, y te abatiste hasta la profundidad del
Seol.
57:10 En la multitud de tus caminos te cansaste, pero no dijiste: No
hay remedio; hallaste nuevo vigor en tu mano, por tanto, no te desalentaste.
57:11 ¿Y de quién te asustaste y temiste, que has faltado
a la fe, y no te has acordado de mí, ni te vino al pensamiento?
¿No he guardado silencio desde tiempos antiguos, y nunca me has
temido?
57:12 Yo publicaré tu justicia y tus obras, que no te aprovecharán.
57:13 Cuando clames, que te libren tus ídolos; pero a todos
ellos llevará el viento, un soplo los arrebatará; mas el
que en mí confía tendrá la tierra por heredad, y poseerá
mi santo monte.
57:14 Y dirá: Allanad, allanad; barred el camino, quitad los
tropiezos del camino de mi pueblo.
57:15 Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad,
y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con
el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu
de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.
57:16 Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me
enojaré; pues decaería ante mí el espíritu,
y las almas que yo he creado.
57:17 Por la iniquidad de su codicia me enojé, y le herí,
escondí mi rostro y me indigné; y él siguió
rebelde por el camino de su corazón.
57:18 He visto sus caminos; pero le sanaré, y le pastorearé,
y le daré consuelo a él y a sus enlutados;
57:19 produciré fruto de labios: Paz, paz al que está
lejos y al cercano,
dijo Jehová; y lo sanaré.
57:20 Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede
estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo.
57:21 No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos.
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