|
| 1 | 2 |
3 | 4 |
5 | 6 |
7 | 8 |
9 | 10 | 11
| 12 | 13 | 14
| 15 |
16 | 17
| 18 | 19 | 20
| 21 | 22 | 23
| 24 | 25 | 26 |
27 | 28 | 29
| 30 | 31 | 32
| 33 | 34 | 35
| 36 | 37 | 38
| 39 | 40 | 41
| 42 | 43 | 44
| 45 | 46 | 47
| 48 | 49 | 50
| 51 | 52 |
Capítulo 8
8:1 En aquel tiempo, dice Jehová, sacarán los huesos de los
reyes de Judá, y los huesos de sus príncipes, y los huesos
de los sacerdotes, y los huesos de los profetas, y los huesos de los moradores
de Jerusalén, fuera de sus sepulcros;
8:2 y los esparcirán al sol y a la luna y a todo el ejército
del cielo, a quienes amaron y a quienes sirvieron, en pos de quienes anduvieron,
a quienes preguntaron, y ante quienes se postraron. No serán recogidos
ni enterrados; serán como estiércol sobre la faz de la tierra.
8:3 Y escogerá la muerte antes que la vida todo el resto que
quede de esta mala generación, en todos los lugares adonde arroje
yo a los que queden, dice Jehová de los ejércitos.
8:4 Les dirás asimismo: Así ha dicho Jehová: El
que cae, ¿no se levanta? El que se desvía, ¿no vuelve
al camino?
8:5 ¿Por qué es este pueblo de Jerusalén rebelde
con rebeldía perpetua? Abrazaron el engaño, y no han querido
volverse.
8:6 Escuché y oí; no hablan rectamente, no hay hombre
que se arrepienta de su mal, diciendo: ¿Qué he hecho? Cada
cual se volvió a su propia carrera, como caballo que arremete con
ímpetu a la batalla.
8:7 Aun la cigüeña en el cielo conoce su tiempo, y la tórtola
y la grulla y la golondrina guardan el tiempo de su venida; pero mi pueblo
no conoce el juicio de Jehová.
8:8 ¿Cómo decís: Nosotros somos sabios, y la ley
de Jehová está con nosotros? Ciertamente la ha cambiado en
mentira la pluma mentirosa de los escribas.
8:9 Los sabios se avergonzaron, se espantaron y fueron consternados;
he aquí que aborrecieron la palabra de Jehová; ¿y
qué sabiduría tienen?
8:10 Por tanto, daré a otros sus mujeres, y sus campos a quienes
los conquisten; porque desde el más pequeño hasta el más
grande cada uno sigue la avaricia; desde el profeta hasta el sacerdote
todos hacen engaño.
8:11 Y curaron la herida de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo:
Paz, paz; y no hay paz.
8:12 ¿Se han avergonzado de haber hecho abominación?
Ciertamente no se han avergonzado en lo más mínimo, ni supieron
avergonzarse; caerán, por tanto, entre los que caigan; cuando los
castigue caerán, dice Jehová.
8:13 Los cortaré del todo, dice Jehová. No quedarán
uvas en la vid, ni higos en la higuera, y se caerá la hoja; y lo
que les he dado pasará de ellos.
8:14 ¿Por qué nos estamos sentados? Reuníos, y
entremos en las ciudades fortificadas, y perezcamos allí; porque
Jehová nuestro Dios nos ha destinado a perecer, y nos ha dado a
beber aguas de hiel, porque pecamos contra Jehová.
8:15 Esperamos paz, y no hubo bien; día de curación,
y he aquí turbación.
8:16 Desde Dan se oyó el bufido de sus caballos; al sonido de
los relinchos de sus corceles tembló toda la tierra; y vinieron
y devoraron la tierra y su abundancia, a la ciudad y a los moradores de
ella.
8:17 Porque he aquí que yo envío sobre vosotros serpientes,
áspides contra los cuales no hay encantamiento, y os morderán,
dice Jehová.
Lamento sobre Judá y Jerusalén
8:18 A causa de mi fuerte dolor, mi corazón desfallece en mí.
8:19 He aquí voz del clamor de la hija de mi pueblo, que viene
de la tierra lejana: ¿No está Jehová en Sion? ¿No
está en ella su Rey? ¿Por qué me hicieron airar con
sus imágenes de talla, con vanidades ajenas?
8:20 Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no
hemos sido salvos.
8:21 Quebrantado estoy por el quebrantamiento de la hija de mi pueblo;
entenebrecido estoy, espanto me ha arrebatado.
8:22 ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí
médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija
de mi pueblo?
|