|
|
1 |
2 |
3
| 4 |
5 | 6
|
7 |
8 |
9
|
10 |
11 |
12
|13 |
14 |
15
|
16 |
17 |
18
| 19 |
20 |
21
|
22 |
23 |
24 |
Capítulo 2
Josué envía espías a Jericó
2:1 Josué hijo de Nun envió desde Sitim dos espías
secretamente, diciéndoles: Andad, reconoced la tierra, y a Jericó.
Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab,
y posaron allí.
2:2 Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí
que hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para
espiar la tierra.
2:3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab:
Saca a los hombres que han venido a ti, y han entrado a tu casa; porque
han venido para espiar toda la tierra.
2:4 Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había
escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero
no supe de dónde eran.
2:5 Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres
se salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, y
los alcanzaréis.
2:6 Mas ella los había hecho subir al terrado, y los había
escondido entre los manojos de lino que tenía puestos en el terrado.
2:7 Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán,
hasta los vados; y la puerta fue cerrada después que salieron los
perseguidores.
2:8 Antes que ellos se durmiesen, ella subió al terrado, y les
dijo:
2:9 Sé que Jehová os ha dado esta tierra; porque el temor
de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país
ya han desmayado por causa de vosotros.
2:10 Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas
del Mar Rojo
delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis
hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán,
a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido.
2:11 Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón; ni ha quedado
más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Jehová
vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra.
2:12 Os ruego pues, ahora, que me juréis por Jehová,
que como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis
vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal
segura;
2:13 y que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, a mis
hermanos y hermanas, y a todo lo que es suyo; y que libraréis nuestras
vidas de la muerte.
2:14 Ellos le respondieron: Nuestra vida responderá por la vuestra,
si no denunciareis este asunto nuestro; y cuando Jehová nos haya
dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y verdad.
2:15 Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana;
porque su casa estaba en el muro de la ciudad, y ella vivía en el
muro.
2:16 Y les dijo: Marchaos al monte, para que los que fueron tras vosotros
no os encuentren; y estad escondidos allí tres días, hasta
que los que os siguen hayan vuelto; y después os iréis por
vuestro camino.
2:17 Y ellos le dijeron: Nosotros quedaremos libres de este juramento
con que nos has juramentado.
2:18 He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú
atarás este cordón de grana a la ventana por la cual nos
descolgaste; y reunirás en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus
hermanos y a toda la familia de tu padre.
2:19 Cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu casa, su sangre
será sobre su cabeza, y nosotros sin culpa. Mas cualquiera que se
estuviere en casa contigo, su sangre será sobre nuestra cabeza,
si mano le tocare.
2:20 Y si tú denunciares este nuestro asunto, nosotros quedaremos
libres de este tu juramento con que nos has juramentado.
2:21 Ella respondió: Sea así como habéis dicho.
Luego los despidió, y se fueron; y ella ató el cordón
de grana a la ventana.
2:22 Y caminando ellos, llegaron al monte y estuvieron allí
tres días, hasta que volvieron los que los perseguían; y
los que los persiguieron buscaron por todo el camino, pero no los hallaron.
2:23 Entonces volvieron los dos hombres; descendieron del monte, y
pasaron, y vinieron a Josué hijo de Nun, y le contaron todas las
cosas que les habían acontecido.
2:24 Y dijeron a Josué: Jehová ha entregado toda la tierra
en nuestras manos; y también todos los moradores del país
desmayan delante de nosotros.
|