|
| 1
| 2 | 3 | 4
| 5 | 6
|
7 | 8 |9
| 10 | 11 | 12
| 13 | 14 | 15
| 16 |17 | 18
| 19 | 20 | 21
| 22 | 23 | 24
|
Capítulo 4
Tentación de Jesús
(Mt. 4.1-11;
Mr.
1.12-13)
4:1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán,
y fue llevado por el Espíritu al desierto
4:2 por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió
nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.
4:3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, dí a esta
piedra que se convierta en pan.
4:4 Jesús, respondiéndole, dijo:
Escrito
está: No sólo de pan vivirá el hombre,
sino de toda palabra de Dios.
4:5 Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró
en un momento todos los reinos de la tierra.
4:6 Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y
la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien
quiero la doy.
4:7 Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.
4:8 Respondiendo Jesús, le dijo: Vete
de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor
tu Dios adorarás, y a él solo servirás.
4:9 Y le llevó a Jerusalén, y le puso sobre el pináculo
del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate de aquí
abajo;
4:10 porque escrito está:
A sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden;
4:11 y, En las manos te sostendrán,
Para que no tropieces con tu pie en piedra.
4:12 Respondiendo Jesús, le dijo: Dicho
está: No tentarás al Señor tu Dios.
4:13 Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó
de él por un tiempo.
Jesús principia su ministerio
(Mt. 4.12-17;
Mr.
1.14-15)
4:14 Y Jesús volvió en el poder del Espíritu a
Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor.
4:15 Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado
por todos.
Jesús en Nazaret
(Mt. 13.53-58;
Mr.
6.1-6)
4:16 Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día
de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó
a leer.
4:17 Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto
el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
4:18 El Espíritu del Señor
está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas
a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de
corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;
4:19 A predicar el año agradable
del Señor.
4:20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó;
y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
4:21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido
esta Escritura delante de vosotros.
4:22 Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados
de las palabras de gracia que salían de su boca, y decían:
¿No es éste el hijo de José?
4:23 El les dijo: Sin duda me diréis este
refrán: Médico, cúrate a ti mismo; de tantas cosas
que hemos oído que se han hecho en Capernaum, haz también
aquí en tu tierra.
4:24 Y añadió: De cierto os digo,
que ningún profeta es acepto en su propia tierra.
4:25 Y en verdad os digo que muchas viudas había
en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado
por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra;
4:26 pero a ninguna de ellas fue enviado Elías,
sino a una mujer viuda en Sarepta de Sidón.
4:27 Y muchos leprosos había en Israel
en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino
Naamán el sirio.
4:28 Al oír estas cosas, todos en la sinagoga se llenaron de
ira;
4:29 y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron
hasta la cumbre del monte sobre el cual estaba edificada la ciudad de ellos,
para despeñarle.
4:30 Mas él pasó por en medio de ellos, y se fue.
Un hombre que tenía un espíritu inmundo
(Mr. 1.21-28)
4:31 Descendió Jesús a Capernaum, ciudad de Galilea; y
les enseñaba en los días de reposo.
4:32 Y se admiraban de su doctrina, porque su palabra era con autoridad.
4:33 Estaba en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu
de demonio inmundo, el cual exclamó a gran voz,
4:34 diciendo: Déjanos; ¿qué tienes con nosotros,
Jesús nazareno? ¿Has venido para destruirnos? Yo te conozco
quién eres, el Santo de Dios.
4:35 Y Jesús le reprendió, diciendo: Cállate,
y sal de él. Entonces el demonio,
derribándole en medio de ellos, salió de él, y no
le hizo daño alguno.
4:36 Y estaban todos maravillados, y hablaban unos a otros, diciendo:
¿Qué palabra es esta, que con autoridad y poder manda a los
espíritus inmundos, y salen?
4:37 Y su fama se difundía por todos los lugares de los contornos.
Jesús sana a la suegra de Pedro
(Mt. 8.14-15;
Mr.
1.29-31)
4:38 Entonces Jesús se levantó y salió de la sinagoga,
y entró en casa de Simón. La suegra de Simón tenía
una gran fiebre; y le rogaron por ella.
4:39 E inclinándose hacia ella, reprendió a la fiebre;
y la fiebre la dejó, y levantándose ella al instante, les
servía.
Muchos sanados al ponerse el sol
(Mt. 8.16-17;
Mr.
1.32-34)
4:40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas
enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos
sobre cada uno de ellos, los sanaba.
4:41 También salían demonios de muchos, dando voces y
diciendo: Tú eres el Hijo de Dios. Pero él los reprendía
y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Cristo.
Jesús recorre Galilea predicando
(Mr. 1.35-39)
4:42 Cuando ya era de día, salió y se fue a un lugar desierto;
y la gente le buscaba, y llegando a donde estaba, le detenían para
que no se fuera de ellos.
4:43 Pero él les dijo: Es necesario que
también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios;
porque para esto he sido enviado.
4:44 Y predicaba en las sinagogas de Galilea. |