|
| 1
| 2 | 3 | 4
| 5 | 6
|
7 | 8 |9
| 10 | 11 | 12
| 13 | 14 | 15
| 16 |17 | 18
| 19 | 20 | 21
| 22 | 23 | 24
|
Capítulo 13
Arrepentíos o pereceréis
13:1 En este mismo tiempo estaban allí algunos que le contaban acerca
de los galileos cuya sangre Pilato había mezclado con los sacrificios
de ellos.
13:2 Respondiendo Jesús, les dijo: ¿Pensáis
que estos galileos, porque padecieron tales cosas, eran más pecadores
que todos los galileos?
13:3 Os digo: No; antes si no os arrepentís,
todos pereceréis igualmente.
13:4 O aquellos dieciocho sobre los cuales cayó
la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que
eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén?
13:5 Os digo: No; antes si no os arrepentís,
todos pereceréis igualmente.
Parábola de la higuera estéril
13:6 Dijo también esta parábola: Tenía
un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto
en ella, y no lo halló.
13:7 Y dijo al viñador: He aquí,
hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo
hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también
la tierra?
13:8 El entonces, respondiendo, le dijo: Señor,
déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor
de ella, y la abone.
13:9 Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás
después.
Jesús sana a una mujer en el día de reposo
13:10 Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día
de reposo;
13:11 y había allí una mujer que desde hacía dieciocho
años tenía espíritu de enfermedad, y andaba encorvada,
y en ninguna manera se podía enderezar.
13:12 Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer,
eres libre de tu enfermedad.
13:13 Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego,
y glorificaba a Dios.
13:14 Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús
hubiese sanado en el día de reposo, dijo a la gente: Seis días
hay en que se debe trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados,
y no en día de reposo.
13:15 Entonces el Señor le respondió y dijo: Hipócrita,
cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey
o su asno del pesebre y lo lleva a beber?
13:16 Y a esta hija de Abraham, que Satanás
había atado dieciocho años, ¿no se le debía
desatar de esta ligadura en el día de reposo?
13:17 Al decir él estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios;
pero todo el pueblo se regocijaba por todas las cosas gloriosas hechas
por él.
Parábola de la semilla de mostaza
(Mt. 13.31-32;
Mr.
4.30-32)
13:18 Y dijo: ¿A qué es semejante
el reino de Dios, y con qué lo compararé?
13:19 Es semejante al grano de mostaza, que un
hombre tomó y sembró en su huerto; y creció, y se
hizo árbol grande, y las aves del cielo anidaron en sus ramas.
Parábola de la levadura
(Mt. 13.33)
13:20 Y volvió a decir: ¿A qué
compararé el reino de Dios?
13:21 Es semejante a la levadura, que una mujer
tomó y escondió en tres medidas
de harina, hasta que todo hubo fermentado.
La puerta estrecha
(Mt. 7.13-14, 21-23)
13:22 Pasaba Jesús por ciudades y aldeas, enseñando, y
encaminándose a Jerusalén.
13:23 Y alguien le dijo: Señor, ¿son pocos los que se
salvan? Y él les dijo:
13:24 Esforzaos a entrar por la puerta angosta;
porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.
13:25 Después que el padre de familia
se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis
a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos,
él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois.
13:26 Entonces comenzaréis a decir: Delante
de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste.
13:27 Pero os dirá: Os digo que no sé
de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de
maldad.
13:28 Allí será el llanto y el
crujir de dientes,
cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas
en el reino de Dios, y vosotros estéis excluidos.
13:29 Porque vendrán del oriente y del
occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino
de Dios.
13:30 Y he aquí hay postreros que serán
primeros, y primeros que serán postreros. 
Lamento de Jesús sobre Jerusalén
(Mt. 23.37-39)
13:31 Aquel mismo día llegaron unos fariseos, diciéndole:
Sal, y vete de aquí, porque Herodes te quiere matar.
13:32 Y les dijo: Id, y decid a aquella zorra:
He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana,
y al tercer día termino mi obra.
13:33 Sin embargo, es necesario que hoy y mañana
y pasado mañana siga mi camino; porque no es posible que un profeta
muera fuera de Jerusalén.
13:34 ¡Jerusalén, Jerusalén,
que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas
veces quise juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos debajo
de sus alas, y no quisiste!
13:35 He aquí, vuestra casa os es dejada
desierta; y os digo que no me veréis, hasta que llegue el tiempo
en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.
|