|
| 1
| 2 | 3 | 4
| 5 | 6
|
7 | 8 |9
| 10 | 11 | 12
| 13 | 14 | 15
| 16 |17 | 18
| 19 | 20 | 21
| 22 | 23 | 24
|
Capítulo 16
Parábola del mayordomo infiel
16:1 Dijo también a sus discípulos: Había
un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado
ante él como disipador de sus bienes.
16:2 Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué
es esto que oigo acerca de tí? Da cuenta de tu mayordomía,
porque ya no podrás más ser mayordomo.
16:3 Entonces el mayordomo dijo para sí:
¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía.
Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza.
16:4 Ya sé lo que haré para que
cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas.
16:5 Y llamando a cada uno de los deudores de
su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo?
16:6 El dijo: Cien barriles
de aceite. Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe
cincuenta.
16:7 Después dijo a otro: Y tú,
¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas
de trigo. El le dijo: Toma tu cuenta, y escribe ochenta.
16:8 Y alabó el amo al mayordomo malo
por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más
sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz.
16:9 Y yo os digo: Ganad amigos por medio de
las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban
en las moradas eternas.
16:10 El que es fiel en lo muy poco, también
en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también
en lo más es injusto.
16:11 Pues si en las riquezas injustas no fuisteis
fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?
16:12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién
os dará lo que es vuestro?
16:13 Ningún siervo puede servir a dos
señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro,
o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis
servir a Dios
y a las riquezas.
16:14 Y oían también todas estas
cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él.
16:15 Entonces les dijo: Vosotros sois los que
os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios
conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime,
delante de Dios es abominación.
La ley y el reino de Dios
16:16 La ley y los profetas eran hasta Juan; desde
entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por entrar
en él.
16:17 Pero más fácil es que pasen
el cielo y la tierra, que se frustre una tilde de la ley.
Jesús enseña sobre el divorcio
(Mt. 19.1-12;
Mr.
10.1-12)
16:18 Todo el que repudia a su mujer, y se casa
con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera. 
El rico y Lázaro
16:19 Había un hombre rico, que se vestía
de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete
con esplendidez.
16:20 Había también un mendigo
llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno
de llagas,
16:21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían
de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían
las llagas.
16:22 Aconteció que murió el mendigo,
y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió
también el rico, y fue sepultado.
16:23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando
en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.
16:24 Entonces él, dando voces, dijo:
Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro
para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque
estoy atormentado en esta llama.
16:25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate
que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males;
pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.
16:26 Además de todo esto, una gran sima
está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren
pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.
16:27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre,
que le envíes a la casa de mi padre,
16:28 porque tengo cinco hermanos, para que les
testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de
tormento.
16:29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a
los profetas tienen; óiganlos.
16:30 El entonces dijo: No, padre Abraham; pero
si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.
16:31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés
y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare
de los muertos. |