|
| 1 | 2 | 3
| 4 | 5 | 6
|
7 | 8 | 9
| 10 | 11 | 12
| 13 | 14 | 15
| 16 | 17 | 18
| 19 | 20 | 21
| 22 | 23 | 24
| 25 | 26 | 27
| 28
|
Capítulo 6
Jesús y la limosna
6:1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de
los hombres, para ser vistos de ellos;
de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está
en los cielos.
6:2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar
trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas
y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que
ya tienen su recompensa.
6:3 Mas cuando tú des limosna, no sepa
tu izquierda lo que hace tu derecha,
6:4 para que sea tu limosna en secreto; y tu
Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Jesús y la oración
(Lc. 11. 2-4)
6:5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas;
porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de
las calles, para ser vistos de los hombres;
de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
6:6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento,
y cerrada la puerta,
ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto
te recompensará en público.
6:7 Y orando, no uséis vanas repeticiones,
como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán
oídos.
6:8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos;
porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad,
antes que vosotros le pidáis.
6:9 Vosotros, pues, oraréis así:
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
6:10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad,
como en el cielo, así también en la tierra.
6:11 El pan nuestro de cada día, dánoslo
hoy.
6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como
también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
6:13 Y no nos metas en tentación, mas
líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria,
por todos los siglos. Amén.
6:14 Porque si perdonáis a los hombres
sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre
celestial;
6:15 mas si no perdonáis a los hombres
sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Jesús y el ayuno
6:16 Cuando ayunéis, no seáis austeros,
como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar
a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.
6:17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza
y lava tu rostro,
6:18 para no mostrar a los hombres que ayunas,
sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto
te recompensará en público.
Tesoros en el cielo
(Lc. 12. 32-34)
6:19 No os hagáis tesoros en la tierra,
donde la polilla y el orín corrompen,
y donde ladrones minan y hurtan;
6:20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni
la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
6:21 Porque donde esté vuestro tesoro,
allí estará también vuestro corazón.
La lámpara del cuerpo
(Lc. 11. 33-36)
6:22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así
que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;
6:23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo
estaráen tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas,
¿cuántas no serán las mismas tinieblas?
Dios y las riquezas
6:24 Ninguno puede servir a dos señores;
porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará
al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y
a las riquezas.
El afán y la ansiedad
(Lc. 12. 22-31)
6:25 Por tanto os digo: No os afanéis por
vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis
de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No
es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?
6:26 Mirad las aves del cielo, que no siembran,
ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta.
¿No valéis vosotros mucho más que ellas?
6:27 ¿Y quién de vosotros podrá,
por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?
6:28 Y
por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los
lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan;
6:29 pero os digo, que ni aun Salomón
con toda su gloria
se vistió así como uno de ellos.
6:30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana
se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho
más a vosotros, hombres de poca fe?
6:31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué
comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?
6:32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas;
pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas
estas cosas.
6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios
y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
6:34 Así que, no os afanéis por
el día de mañana, porque el día de mañana traerá
su afán. Basta a cada día su propio mal.
|