3)- CONFIAR EN LA PROVISIÓN DE DIOS “CRECIMIENTO ESPIRITUAL
Mateo 14:13-21 (Mr. 6. 30-44; Lc. 9. 10-17; Jn. 6. 1-14)
14:13
Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y
cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades.
14:14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de
ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.
14:15 Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El
lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan
por las aldeas y compren de comer.
14:16 Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros
de comer.
14:17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces.
14:18 El les dijo: Traédmelos acá.
14:19 Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando
los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y
partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud.
14:20 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró
de los pedazos, doce cestas llenas.
14:21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar
las mujeres y los niños.
En vez de despedir a la gente, Jesús siente compasión de ellos y sana a sus enfermos. La noche se acerca, es tarde y están en un lugar remoto. Los discípulos le sugieren a Jesús que despida a la gente para que vaya a las aldeas a comprar comida.
· ¿Cuál es la respuesta de Jesús? ¿Cuánta comida tenían los discípulos? (verso 17) ¿Cuántas personas comieron?
Toda la gente comió y quedó satisfecha, y sobraron doce canastas llenas de pedazos de pan.
Lucas 12:22-26
12:22
Dijo luego a sus discípulos: Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra
vida, qué comeréis; ni por el cuerpo, qué vestiréis.
12:23 La vida es más que la comida, y el cuerpo que el vestido.
12:24 Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni
tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más
que las aves?
12:25
¿Y quién de vosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un
codo?
12:26 Pues si no podéis ni aun lo que es menos, ¿por qué os afanáis
por lo demás?
· Jesús no dice que no debemos sembrar ni cosechar ni almacenar alimentos. Más bien nuestro llamado es a ser buenos administradores de todo lo que él nos ha dado. Nos dice que no debemos preocuparnos por estas cosas. Dios, nuestro Padre, conoce nuestras necesidades y proveerá lo suficiente para suplir nuestra necesidad. Jesús nos promete: ‘Busquen el Reino de Dios y estas cosas les serán añadidas.’
· ¿Confiamos en que Dios suplirá nuestras necesidades?
· Pensemos en momentos en que esto nos ha resultado difícil. ¿De qué maneras se ha visto desafiada nuestra fe?
Seguridad en Dios
Podemos ayudar a las personas a enfrentar grandes problemas en sus vidas, sin sentirnos inseguros, si recordamos que Dios está siempre en control. Su deseo es que la persona a la que estamos ayudando sea totalmente libre. Si hablamos con sinceridad sobre nuestra propia vida y nuestras debilidades, la otra persona puede sentirse en libertad para compartir con honestidad sobre su vida. La seguridad que tenemos en el amor de Dios también nos ayuda a tener la seguridad suficiente para permitir que otros fallen.
Mateo 19:16-23
19:16
Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida
eterna?
19:17 El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino
uno: Dios. Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos.
19:18 Le dijo: ¿Cuáles? Y Jesús dijo: No matarás. No adulterarás
No hurtarás. No dirás falso testimonio.
19:19 Honra a tu padre y a tu madre; y, Amarás a tu prójimo como a
ti mismo.
19:20 El joven le dijo: Todo esto lo he guardado desde mi
juventud. ¿Qué más me falta?
19:21 Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que
tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme.
19:22 Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas
posesiones.
19:23 Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que
difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos.
· ¿Qué hubiéramos hecho nosotros en esta situación?
· ¿Cómo reaccionamos ante las personas que responden negativamente cuando compartimos nuestra fe con ellos?
· ¿Por qué habrá dejado Jesús que el joven rico se alejara, en vez de tratar de persuadirlo de que siga sus enseñanzas?
Jesús sabía que Dios amaba a este hombre y que lo seguiría amando. Le había expresado claramente al joven las condiciones y las acciones necesarias para alcanzar la vida y el amor. Lo amó tanto que dejó que él mismo eligiera. Por nuestra propia cuenta, pocos de nosotros tendríamos el valor para actuar tan libremente como lo hizo Jesús en esta situación. Sin embargo, podemos aprender algo de este relato. Si con el amor y la gracia de Dios ya hemos tratado de mostrarle a alguien el camino correcto, entonces la decisión final debe ser de la otra persona. Tenemos que estar dispuestos a dejarla en libertad y ponerla en manos del amor y la justicia de Dios.
Dar fruto
Marcos 11:12-14, 20- 21 (Mt. 21. 18-19)
11:12
Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre.
11:13 Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal
vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues
no era tiempo de higos.
11:14 Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto
de ti. Y lo oyeron sus discípulos.
11:20
Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las
raíces.
11:21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera
que maldijiste se ha secado.
Este relato parece no corresponder con el carácter de Jesús. Lo común es ver a
Jesús dando ánimo a otros, así que nos parece sorprendente que maldiga a esta
higuera. El árbol estaba cubierto de hojas sanas, que normalmente crecen al
mismo tiempo que los frutos verdes, de los que luego se desarrollarán los higos.
Los frutos verdes se parecen a los higos maduros. Pero Jesús no encontró ni
estos frutos verdes ni higos maduros – solo encontró hojas.
· ¿Maldijo Jesús al árbol porque estaba cansado y tenía hambre? ¿O tenía otro motivo para hacerlo?
· ¿Cuál fue la enseñanza de Jesús acerca de la necesidad de que demos fruto?
· ¿Qué tipo de fruto debemos estar dando como cristianos?
· ¿Qué es lo que podría dar la apariencia de una vida cristiana plena – como abundantes hojas – pero no dar ningún fruto?
· ¿A quién pensamos que Jesús le estaba hablando aquí: a sus discípulos, a la multitud, o a las autoridades religiosas?
Esta parábola nos provee una lección clara acerca de la necesidad de asegurarnos de que nuestras vidas no tengan simplemente una buena apariencia sino que produzcan la clase de fruto que Jesús quiere ver.
Vivir en obediencia
Deuteronomio 28:1-14
28:1
Acontecerá que si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y
poner por obra todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy, también Jehová tu
Dios te exaltará sobre todas las naciones de la tierra.
28:2 Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán,
si oyeres la voz de Jehová tu Dios.
28:3 Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.
28:4 Bendito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, el
fruto de tus bestias, la cría de tus vacas y los rebaños de tus ovejas.
28:5 Benditas serán tu canasta y tu artesa de amasar.
28:6 Bendito serás en tu entrar, y bendito en tu salir.
28:7 Jehová derrotará a tus enemigos que se levantaren contra ti; por
un camino saldrán contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti.
28:8 Jehová te enviará su bendición sobre tus graneros, y sobre
todo aquello en que pusieres tu mano; y te bendecirá en la tierra que Jehová tu
Dios te da.
28:9 Te confirmará Jehová por pueblo santo suyo, como te lo ha
jurado, cuando guardares los mandamientos de Jehová tú Dios, y anduvieres en sus
caminos.
28:10 Y verán todos los pueblos de la tierra que el nombre de
Jehová es invocado sobre ti, y te temerán.
28:11 Y te hará Jehová sobreabundar en bienes, en el fruto de tu
vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, en el país que
Jehová juró a tus padres que te había de dar.
28:12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la
lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y
prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.
28:13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola; y estarás encima
solamente, y no estarás debajo, si obedecieres los mandamientos de Jehová tu
Dios, que yo te ordeno hoy, para que los guardes y cumplas,
28:14 y si no te apartares de todas las palabras que yo te mando hoy,
ni a diestra ni a siniestra, para ir tras dioses ajenos y servirles.
Estos versículos nos dicen que si obedecemos a Dios y seguimos con cuidado todos sus mandamientos, él nos bendecirá. ¿Qué bendiciones se mencionan en estos versículos?
Proverbios 3:9-10
3:9
Honra a Jehová con tus bienes,
Y con las primicias de todos tus frutos;
3:10
Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto.
También nos dice que si honramos a Dios con nuestras riquezas y los primeros frutos de nuestras cosechas, entonces nuestros graneros estarán llenos.
Sin embargo, la Biblia también nos advierte que si vivimos en desobediencia, perderemos esas bendiciones.
Deuteronomio 28:15-24
28:15
Pero acontecerá, si no oyeres la voz de Jehová tu Dios, para procurar cumplir
todos sus mandamientos y sus estatutos que yo te intimo hoy, que vendrán sobre
ti todas estas maldiciones, y te alcanzarán.
28:16
Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo.
28:17 Maldita tu canasta, y tu artesa de amasar.
28:18 Maldito el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra, la cría
de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas.
28:19 Maldito serás en tu entrar, y maldito en tu salir.
28:20 Y Jehová enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en
todo cuanto pusieres mano e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas
pronto a causa de la maldad de tus obras por las cuales me habrás dejado.
28:21 Jehová traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la
tierra a la cual entras para tomar posesión de ella.
28:22 Jehová te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de
ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta
que perezcas.
28:23 Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la
tierra que está debajo de ti, de hierro.
28:24 Dará Jehová por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los
cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas.
Vemos aquí que si no obedecemos a Dios seremos malditos. Nos enviará confusión y
problemas en todo lo que hagamos hasta quedar destruidos. La elección de
obedecer o desobedecer a Dios puede tener consecuencias de gran alcance.
· ¿Por qué nos parece que obedecer o desobedecer a Dios puede tener un impacto tan fuerte sobre nuestras vidas?
· ¿Cómo podemos saber qué es lo que Dios quiere que hagamos?
· ¿Estamos haciendo lo que es correcto?
Nuestro Padre, el labrador
El buen labrador cuida sus árboles, remueve la tierra, los abona, los poda y si e necesario los fumiga y así los árboles crecen mejor y producen más fruto.
Como cristianos debemos estar en las manos de nuestro hacedor de la misma forma que los para producir mucho fruto.
Este pasaje muestra a Dios como un labrador cuidadoso.
Juan 15:1-8
15:1
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.
15:2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel
que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.
15:3 Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.
15:4 Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede
llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si
no permanecéis en mí.
15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí,
y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
15:6 El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se
secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.
15:7 Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros,
pedid todo lo que queréis, y os será hecho.
15:8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y
seáis así mis discípulos.
Jesús anhela que nuestras vidas den fruto para él.
¿Estamos creciendo a plena luz del amor de Dios?
¿Cómo se comparan nuestras vidas con el crecimiento de una vid o de un árbol frutal?
¿Estamos
injertados firmemente en la vid para que su vida fluya a través nuestro?
¿Estamos cuidando nuestra relación con Jesucristo mediante el estudio de su
palabra, la oración y la comunión con su pueblo?
¿Qué clase de fruto estamos dando para Dios?
¿Necesitamos que Dios pode alguna parte de nuestra vida para que podamos producir más fruto?
En el versículo 5, Jesús nos dice que no podemos hacer nada separados de él. Sólo podemos dar fruto para él si tratamos de parecernos más a él y si amamos a Dios con todo nuestro corazón, nuestra alma, nuestra mente y nuestra fuerza. Aquí la palabra clave es ‘todo’, – no sólo una ‘parte’ o ‘la mayor parte’. Cuando hacemos esto, nuestras vidas resplandecen con su amor por otros y producimos mucho fruto.
Veamos
también
Hebreos 12:1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro
tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos
asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
Mateo 5:16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que
vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
1 Juan 3:16 En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.
Hechos 6:8-10
6:8
Y Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y señales
entre el pueblo.
6:9 Entonces se levantaron unos de la sinagoga llamada de los
libertos, y de los de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de Asia, disputando
con Esteban.
6:10 Pero no podían resistir a la sabiduría y al Espíritu con que
hablaba.
Juan 15:7-8
15:8 En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.